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12/01/2026

La industria y los bienes transables pierden participación en el PBI: ¿es un proceso irreversible?

Fuente: telam

Perdieron 6 puntos de participación y al sector fabril le cuesta usar más del 60% de su capacidad instalada. Pese al alineamiento con EEUU, la política económica y el tecno-optimismo de Milei difieren del materialismo de Donald Trump. Átomos vs bits, el planteo de uno de los tecno-magnates trumpistas

>En los últimos veinte años, la participación del sector fabril en el PBI, más precisamente de lo que las cuentas nacionales llaman la “industria manufacturera”, cayó 4,5 puntos porcentuales: de un promedio del 18,6% entre 2004 y 2006 al 14,1% en 2025, según precisa un trabajo de Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Esa enumeración deja fuera a la construcción, el transporte y la energía, que -al igual que otros servicios- trabajan básicamente con lo que le proveen los sectores transables o más materiales de la economía. La pérdida de peso de la industria parece así asociada no solo a la expansión de los servicios, sino también a cierta “desmaterialización” de la actividad económica.

Otro desafío para que el PBI crezca este año es que ya no habrá “efecto de arrastre”. De hecho, cita Vasconcelos, el Índice General de Actividad (IGA) del estudio de Orlando Ferreres indica que si bien en el acumulado de 2025, hasta noviembre, el PBI creció 5,4% contra igual período de 2024, noviembre 2025 fue apenas 1,6% superior a igual mes del año previo. Los despachos de cemento crecieron 5,5% en el acumulado, pero en diciembre cayeron 1,2% contra diciembre 2024, y la producción automotriz dio negativo en ambas comparaciones: 3,1% en el acumulado, pero casi diez veces más, 30%, en el último mes del año.

Todo lo cual se refleja los datos fiscales. La recaudación del IVA tuvo en términos reales una variación levemente positiva en el acumulado, pero cayó 6% en diciembre. Y la de fondos para la Anses aumentó dos dígitos en el promedio anual, pero en diciembre cayó 1% interanual.

La evolución de los salarios reales y el nivel de empleo son claves en esa dinámica y para recuperarlos es clave la rentabilidad en sectores como el manufacturero, la agroindustria, la construcción y el comercio, que a su vez está condicionada por la política macroeconómica, explica Vasconcelos, para referirse a la relación entre tasa de interés y tipo de cambio y al cambio estructural del aparato productivo en un contexto aperturista en el que la geopolítica tomó el volante.

El trabajo cita otro indicador de pérdida de peso de la industria y el mundo material: el consumo de gasoil (clave en industria, energía, transporte, campo, agroindustria) es todavía inferior a lo que era en diciembre de 2023, cuando asumió el gobierno de Javier Milei. Y la recuperación del PBI por vía del crédito, aunque puede rehacerse, ya sufrió algunos topetazos, como el aumento de la morosidad.

No es casual que quienes siguen los avatares macroeconómicos le prendan velas a Vaca Muerta y a la minería, en la que ya juegan de locales multinacionales de la talla de BHP, Rio Tinto y Glencore. La primera es la minera más grande del mundo y tiene en el distrito Vicuña, en San Juan, un gran proyecto de cobre, del que empezó a licitar la construcción de rutas e infraestructura. La segunda y la tercera tienen aquí, respectivamente, importantes activos de litio y cobre y sus casas matrices negocian una megafusión de la que emergería un gigante que le arrebataría el primer lugar a BHP.

Pese al alineamiento político e ideológico, la importancia que asignan a la materialidad de la economía parece ser una diferencia entre Milei, quien varias veces se autodefinió “tecno-optimista”, y el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump.

La necesidad de una mayor “materialidad ya había sido planteada por Peter Thiel, quien en 2016 aportó USD 1,25 millones a la primera campaña electoral de Trump. Cofundador y exsocio de Elon Musk en PayPal, Thiel es el fundador y principal accionista de Palantir, compañía que fundó en 2020 pero es ya la número 23 del mundo con poco más de USD 423.000 millones de valor de mercado, posición que ganó proveyendo servicios a grandes empresas y contratistas oficiales como la CIA y el Pentágono.

Según este empresario, que tuvo de empleado a J.D.Vance, actual vice de Trump, el progreso tecnológico de los últimos años puso demasiado énfasis en los bits (suerte de unidad de cuenta de la digitalización) y muy poco en los átomos, por lo que es clave encarar los grandes desafíos físicos del mundo, de modo de equiparar el avance de las industrias materiales con el de las digitales.

De origen alemán, Thiel es un ideólogo entre los tecno-magnates (o “depredadores”, como Giuliano da Empoli los llamó en su último libro) y provocó controversia cuando en un ensayo de 2009 (The Education of a Libertarian) afirmó que la libertad y la democracia ya no son compatibles. Lo suyo es más bien hacer compatibles bits y átomos.

Fuente: telam

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