01/04/2025
Un hijo en Malvinas y una madre esperándolo: las cartas de Beatriz y Alberto, a 43 años de la guerra

Fuente: telam
Él partió a Malvinas cuando tenía 19 años. Ella, aferrada a la fe, lo esperaba en Hurlingham. A la distancia, prometieron resistir. Una historia conmovedora
>Félix Alberto Reynoso tenía 19 años cuando pisó Malvinas. Pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizado 6 de Mercedes. Partió a la guerra el 12 de abril de 1982 y regresó al continente en uno de los últimos aviones antes de la rendición. Fue trasladado al Hospital de Campo de Mayo con “pie de trinchera”: principio de congelamiento. Su madre, Beatriz Páez, aferrada a la fe, lo esperaba en Hurlingham.
Luego cuenta que “en cualquier momento nos llevan en helicóptero a unas montañas que hay más o menos a cuatro kilómetros”. Entonces irrumpe un recuerdo, Vieja, quiero que sepas que el 13, el día de tu cumple, me acordé de vos. Espero que la hayas pasado bien. Bueno, familia, me estoy quedando sin luz y tengo que despedirme. Alberto, que los quiere mucho. Alberto. Un caluroso beso a pesar del frío >Entre las respuestas de su madre estaba esta: “Nunca me canso de repetir que te cobijes en Dios y en la Virgen”. O esta: “Nosotros estamos bien, esperando todos los días noticias tuyas”. Y la firma final: “Tu madre, que nunca te olvida”. Alberto lee otra carta: “Mami, te voy a decir lo que pienso todas las noches: qué voy a comer el día que llegue. Tortilla, panqueques y vino. Arriba familia, que ya vuelvo”.
Beatriz participó del libro Nuestras mujeres de Malvinas, de Beatriz Reynoso y Silvia Cordano, editado por Leamos. En una larga entrevista, cuenta que “era creyente de toda la vida”: la fe la sostuvo en aquel duro momento. “Todos los días nos juntábamos un grupo de mujeres acá y nos íbamos a rezar el rosario en la parroquia San José Obrero. Estuve también en el programa de Canal 7. Ayudé también monetariamente”, cuenta.Alberto, por su parte, “escribía en el pozo, en la trinchera, donde podía”. “¡Tenía tantas cosas para contar y el papel era tan chico! Pero uno trataba de mandar tranquilidad para su casa”, cuenta en la nota de Telefé. “Cuidaba las cartas como un tesoro, más que el armamento”, confiesa. Es una historia conmovedora, a ambas orillas: él en Malvinas, ella en la casa, esperándolo todos los días, hasta que se volvieron a ver.
Fuente: telam
Compartir
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!