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02/04/2025

El deporte que apasionaba a Juan Pablo II: se escapó 115 veces para practicarlo sin ser descubierto

Fuente: telam

En los momentos en los que no tenía agenda pública, el sumo pontífice desaparecía con discreción. La rutina secreta era parte de su equilibrio espiritual

>Durante los 27 años que duró su pontificado, El primero en contarlo fue el sacerdote Claudio Paganini, consejero espiritual del Centro Deportivo Italiano, que en entrevista con Notimex señaló que el Papa aprovechaba los martes —día sin audiencias oficiales— para salir del Vaticano en coche rumbo a distintas zonas montañosas del país. Entre los destinos elegidos se encontraban los Apeninos, Los Abruzzos y los Joaquín Navarro Valls, portavoz Vaticano durante años, confirmó esta rutina en una entrevista con el canal italiano Rai1. Detalló que “salía en silencio y atravesaba Roma. Iba en un vehículo sin matrícula vaticana”. Esa discreción le permitió a Juan Pablo II esquiar sin atraer la atención de los fieles ni de la prensa. En total, llegó a realizar 115 escapadas de este tipo.

Lejos de entenderlo como un mero pasatiempo, Juan Pablo II incorporó el deporte a su cosmovisión personal como una dimensión más de la vida espiritual y cultural del ser humano. Esta perspectiva quedó reflejada en numerosas declaraciones y en su práctica habitual de actividades físicas, incluso durante su papado.

Desde su juventud, Wojtyla abrazó múltiples disciplinas físicas. Además del esquí, fue aficionado al senderismo, el kayak, el voleibol y otras actividades al aire libre. Esta relación constante con el movimiento corporal no cesó con su llegada al Vaticano, sino que persistió como una forma de equilibrio interior. Paganini destacó que, a su entender, Juan Pablo II enseñó con el ejemplo que “el deporte es esencial, incluso para la santidad“.

La huella de Juan Pablo II en el ámbito deportivo no se limitó a su ejemplo personal. Tras Uno de los gestos más representativos fue la decisión del Centro Deportivo Italiano de nombrarlo “capitán honorífico” de la Clericus Cup en 2011. Este torneo de fútbol, dirigido a seminaristas y sacerdotes, tiene un fuerte componente simbólico dentro de la promoción del deporte como medio de formación cristiana. Al asociar la figura del Papa con esta competencia, se buscó destacar su compromiso con los valores formativos del deporte dentro del clero.

Desde el Vaticano, Kevin Lixey —responsable de la oficina Iglesia y Deporte de la Santa Sede— reforzó esta perspectiva al definir al Papa como un “beato deportivo”. En sus palabras: “Él mismo beatificó a Pier Giorgio Frassati, alpinista y esquiador. Así demostró que el ocio también puede ser camino de santidad”. Esta declaración articuló un puente entre la devoción y el deporte, al situar ambos en un mismo itinerario de vida cristiana.

Fuente: telam

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