Martes 3 de Marzo de 2026

Hoy es Martes 3 de Marzo de 2026 y son las 16:07 ULTIMOS TITULOS:

03/03/2026

El campo abre oportunidades a inversores desde USD 50 con rendimientos competitivos

Fuente: telam

La posibilidad de diversificar el ahorro en negocios agropecuarios dejó de ser exclusiva de grandes patrimonios gracias a los fideicomisos que permiten empezar con montos bajos

>Durante décadas, invertir en El dato gana cobra relevancia porque, al observar el valor actual de la tierra en la zona agrícola más productiva del país, conocida como el Triángulo de Oro o “núcleo”, el valor ronda USD 23.000 por hectárea. En áreas núcleo del norte bonaerense como Pergamino, Rojas o Salto, los valores se ubican por encima de USD 20.000 por hectárea.

Para operadores del sector, esos precios resultan bajos en términos históricos ya que, a pesar de la alta productividad del suelo argentino, los valores actuales no reflejan totalmente la capacidad de generación de renta ni la demanda de activos reales en contextos inestables.

La región pampeana es reconocida a nivel global por su fertilidad y eficiencia natural. En campañas normales, los rindes compiten con los de Estados Unidos o Brasil, aun con menor nivel de subsidios, retenciones y en muchos casos con menor incorporación tecnológica. Esa relación entre calidad productiva y precio sostiene la idea de que la tierra argentina ofrece una ecuación atractiva para inversores de largo plazo.

El acceso, no obstante, prresenta barreras. Con valores por encima de USD 20.000 por hectárea en las zonas premium, incluso una inversión relativamente pequeña implica cifras altas. Un establecimiento de 100 hectáreas en zona núcleo puede superar con facilidad los USD 2.000.000. A esto se suma la baja liquidez: a diferencia de un bono o una acción, la compra y venta de tierra puede demorar meses y requiere gestión permanente, ya sea para arrendar o producir.

Esa barrera histórica comenzó a modificarse con la aparición de nuevas estructuras financieras que permiten fraccionar el acceso a la tierra. Hoy existen instrumentos que permiten invertir en campo sin necesidad de adquirir una hectárea completa.

Una de las opciones son los fideicomisos agropecuarios tradicionales. Se trata de fondos cerrados que reúnen capital para financiar campañas agrícolas o ciclos ganaderos, o para adquirir campos que luego se alquilan. En estos esquemas, además del capital aportado, suele existir un fee de ingreso que puede oscilar entre el 2% y el 5% del monto invertido, destinado a estructuración, administración y gastos iniciales.

En los modelos productivos integrados, la inversión mínima puede comenzar desde USD 500 por animal en los fideicomisos ganaderos, o por hectárea cultivada en los agrícolas. Estos vehículos contemplan honorarios de administración anuales que rondan entre 3% y 7% sobre el capital o sobre el resultado, dependiendo del contrato y del esquema de participación.

A diferencia de los fideicomisos enfocados solo en la renta de la tierra, estos proyectos apuntan a capturar todo el margen del proceso productivo. El negocio se basa en la conversión del cereal producido en kilos de carne para venta en el mercado interno y exportaciones.

Según los términos difundidos por operadores del sector, la empresa responsable asume el riesgo operativo y fija contractualmente una utilidad objetivo para el inversor, incorporando cláusulas de seguro de ganado y seguro agrícola dentro del esquema de adhesión. Bajo este formato, los retornos proyectados pueden rondar el 10% anual en dólares en los fideicomisos ganaderos y hasta el 14% anual en los agrícolas.

Otra alternativa son los fideicomisos financieros con oferta pública que permiten invertir en una cartera diversificada de campos agrícolas a través de sociedades de bolsa. Bajo este esquema, el ingreso puede comenzar desde montos muy bajos, incluso desde USD 50. En estos modelos se proyecta una renta bruta anual estimada de entre 3% y 4% por arrendamiento, a lo que se suma una apreciación potencial de capital de entre 5% y 6%. También en este caso existen costos de estructuración y administración que reducen el rendimiento efectivo final.

El panorama actual muestra distintos niveles de riesgo y retorno dentro del universo agropecuario. Desde la tierra arrendada con perfil patrimonial y horizonte de largo plazo, hasta los fideicomisos productivos y los proyectos operativos con mayor volatilidad.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!