03/03/2026
La nueva pirámide alimentaria: más comida real y el rol inquietante de los ultraprocesados
Fuente: telam
Las flamantes Guías 2025–2030, publicadas por el Departamento de Agricultura y el de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, agitaron el debate sobre cuáles son las bases de una alimentación saludable
>Este año, las La alimentación lejos de los estándares saludables, sumado a un estilo de vida sedentario, ha profundizado los problemas de salud pública en todo el mundo y se erige como una de las epidemias de este siglo XXI.
Y la mejor noticia resultó que el tema volvió a la agenda pública la potente idea de que una alimentación saludable ayuda (y mucho) a prevenir y tratar la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.En vísperas del Día Mundial de la Obesidad que se conmemora cada 4 de marzo, laEn Estados Unidos, más del 70% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad y casi un tercio de los adolescentes de entre 12 y 17 años presenta prediabetes.
Argentina refleja una tendencia similar: según datos de la 4º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, en personas mayores de 18 años, seis de cada diez (61,6%) presentan sobrepeso (36,3%) u obesidad (25,3); solo el 6% consume la cantidad recomendada de frutas y verduras, el 13,3% bebe alcohol en exceso, el 12,7% reportó diabetes o glucemia elevada y uno de cada tres encuestados (34%) es hipertenso. Además, la prevalencia de tabaquismo alcanzó al 22,2%.Hay que saber también que la obesidad está asociada a un aumento significativo del riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, dislipidemia y enfermedad hepática grasa asociada al metabolismo. Asimismo, impacta negativamente en la calidad de vida y el bienestar emocional.El último reporte deSegún datos del Ministerio de Salud argentino, 20,4% de los chicos y adolescentes de entre 5 y 17 años tienen obesidad.La sociedad tiende a estigmatizar la obesidad, y esto puede derivar en rechazo social, acoso y exclusión, aumentando el riesgo de empeorar el estado de salud de las personas con sobrepeso y obesidad.
En Argentina -más específicamente en CABA-, las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión arterial (36,5%), diabetes mellitus (13,5%), dislipidemia (14,9%) y enfermedad hepática/hígado graso (22,3%).Consultado por Infobae el doctor Facundo Nogueira (MN 84.970), jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas explicó que la relación entre obesidad y sueño es bidireccional y tiene un impacto profundo tanto en la salud física como mental.Según datos publicados en Science Direct, alrededor del 70% de las personas con apneas del sueño tienen sobrepeso, más de la mitad de quienes viven con obesidad padecen este trastorno, y en pacientes candidatos a cirugía bariátrica la prevalencia supera el 85%.
Ante este escenario, las nuevas guías norteamericanas proponen dejar de estigmatizar alimentos para poner el foco en priorizar los frescos y reales. El documento organiza sus recomendaciones en seis grupos principales: proteínas de calidad, frutas y verduras, lácteos enteros sin azúcares agregados, granos integrales, grasas saludables y reducción de ultraprocesados, afirmó Emiliano Salmeri, director del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Las guías incorporan pautas para diferentes etapas de la vida, desde la infancia hasta adultez y vejez, y ajustan las recomendaciones ante necesidades específicas como embarazo, lactancia o enfermedades crónicas. El común denominador es priorizar alimentos de fuente natural y limitar los ultraprocesados como base de una dieta saludable.“La cocina en el hogar permite recuperar el control sobre la salud, elegir alimentos frescos y transmitir hábitos a las nuevas generaciones. Frente a contextos económicos adversos, planificar y cocinar en casa puede resultar más accesible que recurrir a procesados o comida rápida”, amplió el doctor Salmeri.
1. Proteínas de alta calidad: se recomienda una ingesta de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso por día, ajustado a necesidades individuales. Deben incluirse carnes magras, aves, pescados, huevos, lácteos, legumbres, tofu, frutos secos y semillas. Se deben evitar las frituras, embutidos, productos con azúcares o almidones añadidos y carnes procesadas. Se sugiere optar por métodos de cocción como horno, plancha o vapor.
3. Frutas y verduras: el consumo recomendado es de al menos tres porciones de vegetales y dos de frutas al día, priorizando piezas enteras —crudas o cocidas— y con mínimo procesamiento. El jugo 100% natural debe limitarse o diluirse con agua. Los productos enlatados o congelados están permitidos si no poseen azúcares o sodio añadido.
5. Grasas saludables: el énfasis está en alimentos como aceite de oliva extra virgen, palta, nueces, semillas, pescados grasos, manteca en cantidades moderadas y grasas animales naturales. Se indica no superar el 10% de calorías diarias provenientes de grasas saturadas y evitar las grasas trans y aceites refinados.
7. Hidratación: el agua debe ser la fuente principal. Las bebidas sin azúcar ni calorías pueden incluirse. Se sugiere evitar jugos industriales, gaseosas y energizantes.
9. Alcohol: se impulsa una disminución general y abstinencia total para personas con antecedentes de adicción, embarazadas, personas en tratamiento médico o quienes no puedan controlar su consumo.
11. Educación alimentaria en niños: se recomienda los alimentos reales desde la infancia, evitando ultraprocesados y facilitando la exposición a nuevos sabores para mejorar su aceptación. También, involucrar a niños y adolescentes en la preparación de comidas.
Fuente: telam
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