24/02/2026
A pesar de los pesares, mi admiración por Willie Colón y mi respeto por su trabajo jamás desaparecerán
Fuente: telam
En este texto cedido a Infobae Cultura, el cantautor panameño realiza una respetuosa semblanza del músico puertorriqueño que murió el pasado domingo y con quien formó uno de los dúos más relevantes de la cultura latinoamericana
>El 21 de febrero del 2026, se ha mudado “al otro barrio” un titán de la música del género de salsa, William Anthony Colón, mejor conocido como Willie Colón.
Fue en 1967 ¿o 1968?, cuando conocí a Willie y a Héctor en Panamá, la primera vez que fueron para amenizar unos carnavales. No había oído hablar de ellos, pero la tarde que los vi actuando en una tarima en la Plaza Cinco de Mayo y Avenida Central, la energía y sentimiento de rebeldía que emanaban de la joven banda me convirtió en un “fan” para siempre. Allí sostuve mi primera conversación con Willie, sin que imagináramos que en pocos años crearíamos una conexión personal, emocional e intelectual, capaz de cambiar la estructura tradicional de la salsa, desde un esquema de temas con letras y de arreglos dirigidos al baile y estrictamente limitados a la realidad del barrio, a una música de contenido urbano y nacional, que no evadía la presentación del asunto político.
Sin haberlo premeditado, nuestra combinación proyectaría al género afrocubano a otras dimensiones, y lo haría incluso a nivel mundial. Fue mi fortuna el encontrar a un músico con la inteligencia necesaria para comprender el sentido panamericano de mis composiciones y brindarles la oportunidad de ser escuchadas internacionalmente a través de su orquesta.La ambición de Willie no se limitó a la salsa. Lo demuestra, entre otros, el excelente concepto de su producción musical, El Baquiné de los Angelitos Negros, su banda sonora para un programa de televisión de la PBS (Public Broadcasting System). Ese poco conocido disco es una muestra del riesgo que Willie estaba dispuesto a asumir para satisfacer su curiosidad por encontrar nuevos caminos, aún a expensas de las demandas que el éxito comercial imponía en ese momento a su carrera. El disco no fue un éxito de ventas pero probó que Willie estaba interesado en explorar formas diferentes de hacer música. Por este tipo de ejemplo siempre he respetado y respetaré el talento e imaginación de Willie y su enorme conocimiento como productor musical.Sobre nuestras diferencias personales, diré que estas existen y existirán en todo tipo de relación. Todo ser está compuesto por una compleja mezcla de emociones. Nuestra personalidad presenta numerosas facetas, que en ocasiones se complementan y en otras se contradicen. La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos. Aunque nadie es del todo bueno o del todo malo, nuestra tendencia es generalizar y demonizar, y por eso para muchos resulta imposible aceptar o comprender que se puede reconocer lo positivo de una persona y a la vez rechazar lo que consideramos negativo en su actuar.
A pesar de los pesares, mi admiración por Willie y mi respeto por su trabajo jamás desaparecerán, y nunca permitiré que el odio forme parte de nuestra pasada relación. Este es el aspecto que considero importante destacar: la providencial unión de dos jóvenes músicos, uno de New York vía Puerto Rico y el otro de Panamá, que lograron presentar y consolidar en canciones de salsa mensajes de unidad y posibilidades, de verdades, solidaridad y esperanzas al mundo entero, recibiendo un masivo apoyo popular, especialmente en países de habla hispana.
Willie Colón se ha ido, pero solo físicamente. Su extraordinario legado continuará presente a través de personas que amen la música y el baile, aprecien la fuerza, vitalidad y el gusto en los arreglos musicales del género salsa y se identifiquen con letras de temas urbanos que detallan y documentan, de forma simple o compleja, realidades y experiencias compartidas a lo largo y ancho de nuestra América.Las banderas que presentó Bad Bunny al final de su exitosa presentación en el “Super Bowl” tienen un antecedente: repiten el primer llamado de unidad a todas las naciones de Latinoamérica jamás antes registrado en la música popular latina, grabado al final de la canción “Plástico”, de nuestro álbum, Siembra.Descansa en paz, Willie Colón y, te repito lo que siempre digo: ¡gracias Willie!
*Este texto fue originalmente publicado en www.rubenblades.com/la-esquina
Fuente: telam
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