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20/02/2026

El Telescopio Espacial James Webb revela una galaxia medusa que cambia lo que se sabía sobre los cúmulos estelares

Fuente: telam

La observación de ESO 137-001 mostró que estos grupos galácticos primitivos resultaron mucho más violentos de lo previsto, un hallazgo que obliga a revisar los modelos de evolución cósmica

>El Universo guarda escenas que parecen salidas de la imaginación, pero que en realidad explican procesos físicos decisivos. Una de ellas surgió gracias al Ese objeto, conocido como ESO 137-001, aportó pruebas nuevas sobre cómo los entornos cósmicos extremos transformaron galaxias enteras mucho antes de lo que indicaban las teorías.

“Estos datos nos proporcionan una visión poco común de cómo se transformaron las galaxias en el universo primitivo”, sostuvieron los investigadores de la NASA que supervisa el afamado telescopio espacial.

La imagen mostró una galaxia con un disco relativamente normal, pero con enormes colas de gas que se extendieron hacia el espacio como tentáculos. Ese detalle no solo resultó llamativo desde el punto de vista visual. También ofreció una ventana directa hacia un mecanismo que define el destino de las galaxias.

El hallazgo surgió tras el análisis de una región del cielo conocida como campo COSMOS, un sector que los astrónomos eligieron por su limpieza visual. Allí, el equipo identificó una galaxia medusa que nadie había registrado antes.

El descubrimiento resultó importante por una razón clave. Esa galaxia existió cuando el universo tenía poco más de un tercio de su edad actual. En ese período, los cúmulos galácticos todavía se encontraban en formación. Los modelos indicaban que esos entornos todavía no ejercían suficiente presión como para arrancar grandes cantidades de gas. Sin embargo, la evidencia mostró lo contrario.

Ese resultado cambió el marco conceptual. Significó que la transformación de las galaxias comenzó antes y de forma más violenta.

Para entender la importancia del hallazgo, es necesario comprender qué convierte a una galaxia en una medusa. El fenómeno ocurre cuando una galaxia atraviesa un cúmulo lleno de gas extremadamente caliente y difuso. Ese medio no está vacío. Funciona como un fluido que ejerce presión sobre la galaxia en movimiento. Ese proceso recibe el nombre de desprendimiento por presión dinámica o ram pressure stripping.

El efecto actúa como un viento cósmico. A medida que la galaxia avanza, el gas que contiene se desprende y forma largas colas. Ese gas cumple un rol central. Constituye la materia prima para crear nuevas estrellas. Cuando desaparece, la galaxia pierde su capacidad de formar generaciones futuras de astros.

El James Webb no trabajó solo. Otros instrumentos aportaron piezas clave para entender el proceso. El Telescopio Espacial Hubble captó la estructura general de la galaxia. El Very Large Telescope registró el hidrógeno presente en las colas. Y el Atacama Large Millimeter submillimeter Array detectó el gas molecular frío, el componente esencial para la formación de estrellas.

El análisis permitió determinar la dirección del movimiento de la galaxia dentro del cúmulo Norma, un conjunto masivo de galaxias. Ese dato aportó una pieza adicional al rompecabezas. Confirmó que la galaxia cayó hacia el centro del cúmulo, donde las condiciones resultaron más extremas.

El descubrimiento no solo permitió observar una galaxia llamativa. También ofreció respuestas a un misterio antiguo. Los astrónomos sabían que muchas galaxias en cúmulos dejan de formar estrellas. Esas galaxias se convierten en estructuras inactivas, conocidas como galaxias muertas.

“Otro es que todos los desafíos mencionados podrían haber influido en la formación de la gran población de galaxias muertas que observamos hoy en los cúmulos de galaxias. Estos datos nos proporcionan una perspectiva excepcional sobre cómo se transformaron las galaxias en el universo primitivo”, apuntaron los expertos. Ese punto cambió la interpretación general. Indicó que el entorno jugó un papel más decisivo del que se pensaba.

La observación de ESO 137-001 aportó algo que los científicos rara vez obtienen. Una visión directa de un proceso clave en el momento en que ocurrió. La luz captada viajó durante miles de millones de años antes de llegar al telescopio. Eso permitió observar la galaxia tal como existió en el pasado.

El resultado abrió nuevas preguntas. Si los cúmulos resultaron más violentos antes de lo esperado, muchas otras galaxias podrían haber sufrido el mismo destino. Eso implicaría que la historia del universo incluyó episodios de transformación más intensos.

Fuente: telam

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