Martes 10 de Febrero de 2026

Hoy es Martes 10 de Febrero de 2026 y son las 02:20 ULTIMOS TITULOS:

09/02/2026

Las claves de la explosión cósmica que duró siete horas y desconcertó a científicos

Fuente: telam

El evento se caracterizó por una emisión de rayos gamma que obligó a equipos internacionales a realizar observaciones coordinadas con múltiples telescopios espaciales y terrestres

>El 2 de julio de 2025, el cielo envió una señal que desconcertó a la astronomía moderna. No se trató de un destello fugaz ni de una explosión efímera, como suele ocurrir con los estallidos de Esta vez, la radiación persistió durante horas, reapareció en oleadas y obligó a los científicos a mantenerse en alerta durante días. El evento recibió el nombre de GRB 250702B y, desde el primer momento, dejó claro que no encajaba en ningún molde conocido.

Los estallidos de rayos gamma, o GRB por sus siglas en inglés, representan las explosiones más energéticas del universo después del Big Bang. La mayoría dura apenas segundos. Algunos se extienden durante minutos. Muy pocos alcanzan escalas de horas. Ninguno, hasta ahora, había mostrado una persistencia tan extrema.

La señal inicial se sostuvo durante al menos siete horas y superó ampliamente el récord previo. Ese solo dato bastó para que la comunidad científica replanteara los mecanismos que alimentan estos fenómenos.

La primera persona que comprendió la magnitud de lo ocurrido fue Eliza Neights, astrónoma vinculada al Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Durante una de sus guardias, el sistema de monitoreo mostró una secuencia anómala: tres estallidos que parecían proceder del mismo punto del cielo.

“La ola inicial de rayos gamma duró al menos 7 horas, casi el doble que el GRB más largo observado anteriormente, y detectamos otras propiedades inusuales”, declaró Eliza Neights, de la Universidad George Washington en Washington y del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. “Este es sin duda un estallido sin precedentes en los últimos 50 años”.

La duración no fue la única rareza. El GRB 250702B se extendió durante más de 25.000 segundos, una cifra que obligó a revisar las clasificaciones tradicionales. Desde que los astrónomos reconocieron los GRB en 1973, se detectaron alrededor de 15.000 eventos. Ninguno alcanzó semejante persistencia y solo unos pocos se acercaron de forma marginal. Este estallido no solo amplió el registro, también creó una categoría propia.

El Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA detectó la señal en repetidas ocasiones durante aproximadamente tres horas. Al principio, los datos parecían indicar llamaradas intermitentes.

“La explosión duró tanto que ningún monitor de alta energía en el espacio estaba equipado para observarla en su totalidad”, declaró Eric Burns, astrofísico de la Universidad Estatal de Luisiana. “Solo mediante la potencia combinada de los instrumentos de varias naves espaciales pudimos comprender este evento”, agregó.

La localización del evento añadió más pistas. Swift acotó la posición en la constelación de Scutum, cerca del plano polvoriento de la Vía Láctea. Esa ubicación inicial abrió la posibilidad de un fenómeno dentro de nuestra galaxia. Sin embargo, las imágenes de los telescopios Keck, Gemini y el Very Large Telescope revelaron la presencia de una galaxia distante. El Telescopio Espacial Hubble confirmó que la explosión no pertenecía al vecindario cósmico cercano.

“Sin duda es una galaxia, lo que demuestra que fue una explosión distante y potente, pero tiene un aspecto extraño”, afirmó Andrew Levan, profesor de astrofísica de la Universidad de Radboud. “Los datos del Hubble podrían mostrar dos galaxias fusionándose o una galaxia con una banda oscura de polvo que divide el núcleo en dos”.

Las imágenes posteriores del Telescopio Espacial James Webb aportaron una resolución sin precedentes. El instrumento NIRcam mostró que el estallido atravesó una franja de polvo densa que cruza la galaxia anfitriona. Esa observación explicó la ausencia de luz visible y confirmó la naturaleza remota del evento. El análisis espectroscópico situó la explosión a unos ocho mil millones de años en el pasado, cuando el universo tenía aproximadamente la mitad de su edad actual.

Con la distancia establecida, el foco pasó al origen físico del estallido. Los GRB tradicionales se explican mediante dos escenarios principales. Los de corta duración surgen de la fusión de estrellas de neutrones o de un sistema con agujeros negros. Los de larga duración se asocian al colapso de estrellas masivas, conocidas como hipernovas.

Ambos mecanismos producen chorros relativistas que duran segundos o minutos. Ninguno explica fácilmente una emisión que se mantiene activa durante horas o días.

La energía total del evento no superó la de otros GRB intensos. La diferencia radicó en la forma de liberación. En lugar de un estallido breve y violento, la explosión distribuyó su potencia durante horas. Los fotones de distintas energías llegaron casi al mismo tiempo, una característica inusual en eventos tan prolongados. El espectro indicó un chorro extremadamente rápido, con velocidades que desafiaron los límites habituales de los modelos teóricos.

Los datos de rayos X reforzaron esta interpretación. Observaciones de Swift, Chandra y NuSTAR detectaron erupciones rápidas hasta dos días después del descubrimiento inicial. Esos destellos tardíos indicaron que la fuente de energía no se apagó tras la primera explosión. El agujero negro siguió acumulando materia y liberando energía de manera intermitente.

“La continua acreción de materia por parte del agujero negro impulsó un flujo de salida que produjo estas erupciones, pero el proceso se prolongó mucho más de lo que permiten los modelos GRB estándar”, afirmó Brendan O’Connor, director del estudio. “Las últimas erupciones de rayos X nos muestran que la fuente de energía de la explosión se negó a apagarse, lo que significa que el agujero negro continuó alimentándose durante al menos unos días después de la erupción inicial”.

Las conclusiones coincidieron en que este estallido presagió un nuevo tipo de explosión cósmica. La duración récord, la ausencia de una supernova evidente, la alimentación prolongada del motor central y la necesidad de múltiples observatorios para captarlo marcaron un antes y un después. Los científicos reconocieron que los modelos existentes no alcanzaron para explicar el fenómeno sin ajustes profundos.

El descubrimiento también expuso un límite instrumental. Los detectores actuales priorizan señales cortas y brillantes. Eventos de duración extrema pueden pasar desapercibidos o fragmentados en alertas aisladas.

El GRB 250702B dejó una enseñanza clara. El universo todavía guarda sorpresas capaces de romper récords y forzar nuevas preguntas. Un destello que se negó a apagarse durante horas obligó a los astrónomos a mirar más allá de las categorías conocidas. En esa persistencia inesperada, la ciencia encontró una pista hacia procesos cósmicos que recién empiezan a revelarse.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!