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08/02/2026

Cómo la adaptación de los bosques al cambio climático podría definir el riesgo de incendios forestales

Fuente: telam

Un estudio muestra que la transformación de la vegetación y la distribución de especies en respuesta a las nuevas condiciones de temperatura y humedad influye de manera decisiva en el fuego

>La relación entre el Un El estudio revela que el peligro de incendios forestales no aumenta de forma lineal con el cambio climático, sobre todo cuando se considera cómo cambia la vegetación. El mapa vegetal se transforma porque los árboles modifican su distribución en busca de condiciones de temperatura y lluvia que les resulten favorables.

Al proyectar el futuro hasta 2060, el trabajo comparó qué ocurriría si el bosque se mantuviese estático frente a un escenario donde los árboles se desplazan y evolucionan. Los resultados muestran variaciones locales muy marcadas. El escenario de bajas emisiones (el más “optimista” a nivel global) es el que provoca los mayores cambios locales debido a que el hábitat se vuelve más ideal para ciertas especies. Bajo estas condiciones, especies como el eucalipto ganan terreno y elevan el riesgo en regiones donde antes el peligro era menor.

El trabajo identifica que la ubicación de especies como el eucalipto, el pino y la acacia cambiará según el clima, lo cual altera la estructura de los montes y su susceptibilidad ante las llamas. Aunque los focos de mayor riesgo se mantienen en el norte de Portugal, aparecen nuevas zonas críticas en el centro-sur asociadas a la expansión de estos árboles inflamables. El documento destaca que el escenario con las temperaturas más altas no siempre es el que genera el mayor riesgo local.

Los investigadores utilizaron una tecnología de inteligencia artificial llamada Red de Grafos (GCN). Este sistema analizó de forma conjunta la forma del terreno, el tipo de plantas y el clima de Portugal junto a los registros históricos de incendios. A diferencia de otros sistemas, logra entender cómo se relacionan entre sí las distintas piezas del paisaje y cómo esa mezcla influye en la probabilidad de que se desate un fuego. Para esto, el modelo utilizó mapas precisos de la NASA sobre la altura y la inclinación de las montañas, además de inventarios forestales y datos de clima del panel de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Al combinar ambas tecnologías, los científicos pudieron comparar dos realidades: qué pasaría si los bosques se quedan como están hoy y qué ocurriría si la vegetación evoluciona según el nuevo clima proyectado. Para asegurar la confianza en los resultados, el equipo puso a prueba el sistema con múltiples configuraciones y cruces de datos.

Esta investigación subraya que los planes para prevenir incendios deben considerar cómo cambiarán los bosques en el futuro. Los autores advierten que plantar árboles sin prever cómo reaccionarán al cambio climático puede ser un error grave: las especies que arden con facilidad y logran adaptarse a las nuevas temperaturas mantendrán el riesgo elevado durante décadas.

Sin embargo, los autores aclaran que el sistema todavía no incluye la actividad humana ni los cambios en el uso de la tierra, factores que podrían explicar por qué el modelo a veces exagera el riesgo en áreas donde históricamente no hubo fuego. Para mejorar las predicciones, el siguiente paso será incorporar datos sobre la cercanía de las ciudades a los bosques y otras variables sociales que ayuden a planificar mejor el territorio.

Fuente: telam

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