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05/02/2026

Por qué proteger los microbios puede cambiar el futuro de la salud y el clima

Fuente: telam

Desde bacterias marinas que sostienen cadenas alimentarias hasta microorganismos que previenen la erosión, la ciencia revela cómo cuidar esta diversidad microscópica beneficia a todo el planeta

>La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció la creación de un Grupo de Especialistas en Conservación Microbiana. La decisión, divulgada por National Geographic, introduce un cambio en la agenda global de Los “Sin microbios, no puede haber conservación”, enfatizó Peixoto a National Geographic. El deterioro de la diversidad microbiana está asociado a impactos en la salud humana, animal y ambiental.

Entre las propuestas concretas para mitigar este fenómeno, la comisión recomienda la creación de biobancos microbianos, la protección de hábitats naturales donde prosperan estos organismos y el desarrollo de probióticos específicos para restaurar comunidades microbianas en humanos, animales y ambientes vulnerables.

Jack Gilbert, ecólogo microbiano del Instituto Scripps de Oceanografía e integrante de la comisión, explicó a National Geographic que los microbios marinos, como las bacterias Prochlorococcus, absorben dióxido de carbono y generan oxígeno, sosteniendo cadenas alimentarias que conectan organismos tan diversos como el atún rojo y la ballena azul.

En los arrecifes de coral, la acción de algas del género Symbiodiniaceae y de microorganismos benéficos se traduce en mayor resistencia a enfermedades, mejor absorción de nutrientes y degradación de compuestos tóxicos.

La comisión advierte que la desaparición de estas asociaciones simbióticas condenaría a los arrecifes a una degradación irreversible, afectando al 25 % de la vida marina y comprometiendo la protección de costas y la subsistencia de numerosas especies.

En ambientes terrestres, especies como Microcoleus vaginatus refuerzan la estructura de los suelos en desiertos y praderas, que ocupan cerca del 40 % de la superficie del planeta.

El impacto de la diversidad microbiana se extiende al propio cuerpo humano. Se estima que el organismo porta unos 30 billones de células microbianas, con más de 600 especies identificadas solo en la boca.

En el ámbito de la medicina, bacterias como las actinomicetas han sido fuente de antibióticos y fármacos inmunosupresores clave. Además, fuera del laboratorio, estos microorganismos fertilizan suelos y los protegen de patógenos. De acuerdo con Gilbert, su degradación y el avance del cambio climático amenazan a los actinomicetos, lo que refuerza la necesidad de conservar tanto hábitats naturales como colecciones de laboratorio.

Elinne Becket, microbióloga de la Universidad Estatal de California en San Marcos, explicó a National Geographic que “frecuentemente se omite a los microorganismos de las estrategias de protección, aunque son la base de todos los ecosistemas”.

El Grupo de Especialistas en Conservación Microbiana de la UICN busca incorporar esta perspectiva en los marcos regulatorios, siguiendo la línea de acuerdos como el Protocolo de Nagoya y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Para la comunidad científica, según recoge National Geographic, el desafío consiste en diseñar políticas integradas que reconozcan el valor central de la vida invisible en la sostenibilidad del planeta.

Fuente: telam

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