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04/02/2026

A 25 años del femicidio de Natalia Melmann: los cuatro policías condenados y la búsqueda del quinto violador y asesino de la joven

Fuente: telam

El hecho sucedió el 4 de febrero del 2001 en Miramar. El recuerdo de Gustavo, padre de la joven, y la marcha para pedir justicia que se hará en la ciudad balnearia

>“Fueron tiempos muy difíciles estos 25 años que llevamos sin Nati. Nuestra salud mental, la de la mamá, la mía, la de los hermanos, está muy golpeada. Es demasiado tiempo pidiendo justicia. El temor es que no nos alcance la vida para lograrla por completo y que caiga hasta el último asesino de nuestra hija”, expresa con dolor y consternación Tres de los policías, los suboficiales Oscar Alberto Echenique, Ricardo Alfredo Suárez y Ricardo Anselmini fueron sentenciados en setiembre de 2002 a reclusión perpetua como culpables de los delitos de “rapto, abuso sexual con acceso carnal agravado por la pluralidad de personas y homicidio agravado criminis causa”. En el cadáver de la joven de por entonces 15 años se halló ADN de los tres condenados.

El cuarto implicado, Ricardo Panadero, recién fue sentenciado a la misma pena en mayo de 2023. Antes había sido absuelto en dos oportunidades por falta de pruebas pese a que en el cuerpo de la víctima se había encontrado un elemento clave: un vello púbico que tenía más de 97% de compatibilidad de acuerdo con los indicadores genéticos.

Hoy la búsqueda está centrada en identificar al quinto participante del homicidio, ya que en el cadáver de Natalia se encontró también perfil genético de otra persona. Por tal motivo, la justicia ordenó el año pasado que le tomaran muestras de sangre a seis ex policías que revistaban en la comisaría de Miramar cuando ocurrió el hecho: el ex comisario Carlos Alberto Grillo, el comisario mayor Carlos Oroz Mieres, Hugo Ricardo Morra, Ángel Sánchez Custodio, Osvaldo Alfredo Sissi y José Luis Morillo. Y también se obtuvo la muestra de Enrique Diez, quien frecuentaba la casa a la que la adolescente fue llevada para ser violada y asesinada.

Es importante recordar que la noche previa al crimen, Natalia había concurrido con amigas al Bar La Cantina. La noche del grupo de amigas continuó en la disco Amadeus. Alrededor de las siete de la mañana la joven regresaba caminando a su casa cuando la interceptó un soplón marginal con antecedentes penales y entradas a prisión llamado Gustavo Daniel El Gallo Fernández, que la maniató y la zamarreó. El golpe de gracia en la parte izquierda de la cabeza de Natalia se lo dio el cabo Anselmini, según consta en la causa. Luego la subieron a la camioneta policial y la llevaron a una especie de chalet abandonado sin luz ni agua en un sector alejado de la ciudad conocido como Copacabana.

Allí, los policías la violaron, la quemaron con cigarrillos y la estrangularon con el cordón de sus zapatillas. Luego la dejaron abandonada en el vivero Florentino Ameghino ocultada con ramas. Fue encontrada cuatro días después de su desaparición tras intensas búsquedas y marchas que encabezaron sus padres y vecinos.

Pese a la angustia que vive desde entonces, Gustavo Melmann nunca bajó los brazos, en especial en estos tiempos cuando podría darse el hallazgo del quinto asesino. “Es que el tema estaba en manos de la fiscal Ana María Caro, la hicieron renunciar, y ahora lo tiene un tal Ramiro Anchou, que no está haciendo nada. Hace ocho meses que se le extrajo sangre a ocho policías y no se está mandando a analizar. A todo esto, tuvimos miles de apelaciones y contratiempos. Es increíble que la Suprema Corte de la provincia hace cinco años remarcó que esta causa se debe investigar a fondo y no se investiga. Estoy preocupado porque las extracciones ya fueron realizadas, están todas preparadas y guardadas, supuestamente en Mar de Plata. Espero que no las alteren, mi sospecha está fundada en que en la causa de mi hija pasó de todo. Y no estamos para perder más el tiempo. La familia no aguanta más y nuestros abogados tampoco. Estamos hartos de que hagan todo lo posible para dilatar las situaciones y que el tiempo pase. Yo pienso que la policía de la provincia de Buenos Aires los sigue protegiendo. No me olvido de aquellos años cuando aparecieron asesinadas decenas de mujeres y se hablaba del Loco de la ruta. Y cuando detuvieron a los asesinos de Natalia de repente se acabaron esos crímenes”, afirma el hombre.

-Ustedes vienen atravesando demasiadas irregularidades desde hace muchos años, ¿cómo se soporta?

-No te lo podría describir. Es una lucha diaria. No puede ser que pasaron 25 años del crimen y todavía estamos dando vueltas. Además tuvimos que sufrir los familiares montones de aprietes, de difamaciones. La verdad es que no existió ninguna reparación para la familia ni para Natalia durante este tiempo en el que pasamos de proceso en proceso, de cuestiones planteadas, de juicios. Y todavía tenemos que seguir peleando porque no se termina de resolver el caso. ¿A vos te parece lógico que el quinto ADN lo tengan desde 2001 y todavía seguimos buscando al asesino que falta? Los otros cuatro se nos fueron riendo en la cara pidiendo salidas transitorias. A Echenique y Anselmini se las concedieron, pero a éste último los vecinos de la zona lo vieron y filmaron en la calle incumpliendo el beneficio y tuvo que volver a la cárcel. Ellos dos y Suárez tienen pedidos de libertad condicional abiertos, recurso que ya les fue rechazado en dos ocasiones. Suárez para mí es el peor de todos. Porque en el juicio se pudo demostrar que fue el quien la ahorcó. Ya tenía denuncias y antecedentes de golpear a la gente. Fue expulsado de la Federación de Karate por violento. Hoy en la cárcel de Batán es el instructor del kickboxing del penal. La injusticia es tan enorme que lo único que me consuela y tranquiliza es recordarla.

-Vine a Miramar porque hoy 4 de febrero se cumple el 25 aniversario del crimen, y a las 21 horas vamos a estar marchando exigiendo justicia. Apenas llegué a la casa donde vive Laura, la mamá, toqué la puerta la que habíamos construido con ella. Laura me mostraba las flores que recogió aquel día y que todavía guarda. Nati era un ser muy especial. La mamá me recordaba cuando unas perras boxer atacaron a la nuestra y Nati se ocupó de curarla y le salvó la vida. Era solidaria, delegada estudiantil, abanderada en sus últimos años. Cada vez que alguien necesitaba, era la primera en esforzarse. Vivíamos momentos como éste que está pasando ahora, mucha crisis. Y todos la luchamos, ella nos apoyaba mucho junto a sus hermanos. Y la gente, el pueblo de Miramar se portó muy bien con nosotros. La gente se movilizó mucho acá y también en todo el país. Sin todo ese apoyo no se hubiesen encontrado los culpables. Nos llegaban montones de cartas a casa de toda la Argentina y hasta del exterior. También gracias a la lucha feminista y a montones de compañeros de Miramar logramos ya no sufrir el asedio que nos hicieron vivir durante todos estos años de lucha donde nos insultaban e intentaron pegarnos. Y destruyeron un santuario que había de Natalia. Quisimos poner una placa y nos mataron a palos. Hasta el Concejo Deliberante se dividió y no permitieron autorizarla. Fueron años muy duros. Todos extrañamos a Natalia todos los días. La mamá se sigue manteniendo firme pese a todo. Es la única que ha quedado acá en Miramar. Ella dice que caminar las calles de acá es recorrerlas de la mano de su hija. Siente que salió de ella y volvió a ella, que sentirla le da vida. Necesita estar y no puede ni quiere salir de acá. Es un ejemplo de lucha y de vida. En la ciudad es muy respetada. Y ahora por suerte tenemos a un intendente que nos acompaña, una gran persona Sebastián Ianantuony, a los anteriores los sufrimos junto a las familias de los policías condenados. Convoco a toda la gente que pueda venir a las calles 21 y 28 hoy a las 21 horas a la marcha para recordar a Nati”.

Fuente: telam

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