Miércoles 4 de Febrero de 2026

Hoy es Miércoles 4 de Febrero de 2026 y son las 13:54 ULTIMOS TITULOS:

04/02/2026

“Caso Kener”: la muerte de un joven autista que conmovió a Nicaragua

Fuente: telam

La desaparición de Kener Jafeth Zamora Álvarez en León desató doce días de búsqueda, esperanza y miedo. Su hallazgo sin vida cerró la espera y abrió un duelo colectivo

>Kener Jafeth Zamora Álvarez se perdió la tarde del 21 de enero pasado mientras jugada en su comunidad, provocó durante 12 días una movilización ciudadana en su búsqueda, y este lunes fue hallado muerto.

Eran alrededor de las 5:30 de la tarde. La luz todavía caía sobre los patios y los caminos de tierra. Jugaba con un familiar menor cuando, según relataron los suyos, caminó sin rumbo conocido. Nadie escuchó un grito, nadie vio una carrera. “Yo sabía que él estaba jugando y de pronto ya no lo vimos más”, diría después su abuela, Alba Álvarez.

La noticia corrió rápido por León. Un adolescente autista desaparecido toca fibras sensibles en cualquier comunidad. En redes sociales comenzaron a circular su fotografía y sus señas: pantalón azul oscuro, camiseta gris, chinelas tipo Crocs con forma de tiburón, una cicatriz en la rodilla derecha.

La familia pedía que si alguien lo veía se acercara con calma, sin gritos, con paciencia, para no asustarlo.

Los primeros días estuvieron marcados por la esperanza. Se pensaba que podía estar refugiado en alguna casa, que alguien lo habría auxiliado. Pero las horas pasaban. La Policía realizó algunas indagaciones iniciales. La familia reclamó más apoyo. “Él es un niño autista, no entiende, necesita medicación. Su medicamento le hace falta y sin eso puede convulsionar”, suplicó una de sus tías, que también se identificaba como su madre. Pedían refuerzos, técnica canina, apoyo de Managua, incluso del Ejército.

A los pocos días apareció la primera pista. Una de las chinelas “con forma de tiburón” de Kener fue encontrada en una zona montosa de Chacraseca, a más de cinco kilómetros de su casa. Ese hallazgo confirmó que había caminado lejos. También reveló la dureza del terreno. Era una región seca, polvosa, con escasa sombra. Para la familia fue una señal de esperanza, para otros, un mal presagio.

Mientras tanto, también surgieron avisos falsos. Personas que creían verlo en distintos puntos. Llamadas que desviaban a los voluntarios. La familia pidió prudencia. Cada falsa alarma desgastaba recursos y emociones.

Los días se hicieron largos. En Lechecuagos, la historia de Kener empezó a sentirse como propia. La gente preguntaba por él en pulperías, en paradas de buses, en iglesias. Algunos llevaban agua a los brigadistas. Otros compartían publicaciones en redes. La desaparición dejó de ser solo un drama familiar y se volvió una preocupación colectiva.

La mañana del lunes 2 de febrero llegó la noticia que nadie quería. A las 11 de la mañana, un campesino que buscaba leña encontró un cuerpo en estado de descomposición en un camino montañoso, en el oriente de Chacraseca, con rumbo hacia La Paz Centro. Avisó a las autoridades. Horas después, la Policía llamó a la familia.

La familia aún tenía una pregunta abierta: si hubo o no mano criminal. Por eso insistieron en la autopsia. El cuerpo fue llevado al Instituto de Medicina Legal en Managua.

Versiones extraoficiales de fuentes forenses apuntaron a un cuadro de muerte por causas naturales asociadas a las condiciones extremas. Hambre, sed, cansancio e insolación. Se estimó que tenía unos cuatro días de fallecido al momento del hallazgo. Eso ubicaría su muerte hacia el jueves o viernes previos. Días enteros de deambular bajo el sol, sin agua suficiente, sin alimento, sin orientación.

La hipótesis es dura pero plausible. Un adolescente autista, desorientado, con limitaciones para pedir ayuda, caminando kilómetros en una zona que no conocía. Cada paso lo alejó más de su hogar. Cada hora reduciendo sus fuerzas. El cuerpo humano tiene límites claros frente a la deshidratación y el calor. Más aún en condiciones de vulnerabilidad.

Aun así, algunas dudas quedaron entre los suyos. La Policía indicó que el cuerpo fue hallado en una zona donde ya se había buscado antes. Ningún familiar estuvo presente en el lugar exacto del hallazgo. Eso alimentó incertidumbres. “Ya ni sé si lo llegaron a poner ahí”, dijo la abuela en medio de su dolor.

La ola de solidaridad tuvo incluso expresiones culturales. Un grupo musical compuso una canción dedicada a Kener que circuló en redes sociales. Era una forma de mantenerlo presente, de decir que su vida importaba.

En Lechecuagos, la casa de Kener quedó en silencio. Su abuela, que se recuperaba de una cirugía oftalmológica, pasó de la angustia a la despedida. Su madre, migrante, cargó el peso de la distancia y la pérdida.

Durante doce días un país siguió la historia de un muchacho perdido entre caminos de tierra y sol inclemente. Doce días en los que la esperanza compitió con el miedo.

Su historia termina en un camino polvoso entre León y La Paz Centro. Pero su recuerdo queda como advertencia y como herida. Porque a veces basta una tarde de juego para que la vida cambie de rumbo. Y porque hay pérdidas que duelen más cuando pudieron evitarse.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!