29/01/2026
El telescopio James Webb detecta una galaxia brillante que sorprende a científicos por su composición
Fuente: telam
Un hallazgo reciente arroja luz sobre los primeros instantes del cosmos, al revelar características físicas inesperadas en uno de los sistemas más antiguos jamás registrados
>El telescopio espacial James Webb ha vuelto a superar los límites de la observación astronómica al confirmar la existencia de una galaxia que brillaba 280 millones de años después del Big Bang.
En concreto, la galaxia denominada MoM-z14 fue identificada y confirmada gracias a un análisis con el instrumento NIRSpec (espectrógrafo de infrarrojo cercano) del Webb. El equipo encabezado por Rohan Naidu, del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del Massachusetts Institute of Technology (MIT), detalló que MoM-z14 registra un corrimiento al rojo de 14,44, lo que indica que su luz ha viajado cerca de 13.500 millones de años antes de llegar hasta nosotros.
Según Pascal Oesch, coinvestigador principal de la Universidad de Ginebra, aunque la estimación de distancias puede realizarse mediante imágenes, resulta crucial confirmar los datos con espectroscopia detallada, para tener certeza sobre lo que realmente se está observando y en qué momento del cosmos se encuentra.
Entre los aspectos más llamativos de MoM-z14 está su elevado contenido de nitrógeno. Ciertas estrellas muy antiguas de la Vía Láctea muestran, también, altos niveles de este elemento, lo que sugiere un paralelismo entre los restos fósiles de nuestra galaxia y lo que el Webb observa a distancias cósmicas extremas.
El hallazgo plantea un dilema para los modelos de evolución química. La antigüedad de MoM-z14 indica que apenas transcurrieron 280 millones de años desde el Big Bang hasta la aparición de esa galaxia, un lapso demasiado corto, según los cálculos, para que varias generaciones de estrellas pudieran enriquecer su entorno con nitrógeno en los niveles observados.
Además de su peculiar composición química, MoM-z14 aporta a los científicos información valiosa sobre el período de la historia cósmica conocido como reionización. En ese momento, la luz de las primeras estrellas tenía energía suficiente para disipar la densa niebla de hidrógeno primordial, permitiendo que la radiación escapara y viajara libremente por el espacio. La confirmación de la existencia de una galaxia como MoM-z14 tan próxima al Big Bang ayuda a trazar la línea temporal de este proceso, una tarea inalcanzable antes de la puesta en marcha del telescopio Webb.
Este conjunto de hallazgos indica que las galaxias brillantes en los primeros 500 millones de años del universo no son excepciones aisladas. A medida que el telescopio Webb continúa registrando este tipo de objetos, se refuerza la idea de que las condiciones del universo temprano fueron mucho más dinámicas y complejas de lo que sugerían los modelos previos. Tal como expresó Yijia Li, estudiante de posgrado en la Universidad Estatal de Pensilvania y miembro del equipo de investigación, “es un momento increíblemente emocionante, ya que Webb revela el universo primitivo como nunca antes y nos muestra cuánto queda aún por descubrir”.
Fuente: telam
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