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22/01/2026

Hazaña y polémica: tres escaladores rusos hicieron el primer salto BASE desde el Monte Fitz Roy

Fuente: telam

La expedición trepó por uno de los sectores más difíciles del Cerro Chaltén y se lanzó al vacío desde 3100 metros usando trajes de alas y paracaídas. La práctica no se permite en el Parque Nacional Los Alerces debido a su peligrosidad

>El cerro Fitz Roy en la Patagonia Argentina fue escenario de una proeza sin precedentes el pasado 7 de enero cuando tres montañistas rusos completaron el primer salto BASE documentado desde su cumbre.

El temerario acto representó el primer registro documentado de un salto BASE (sus siglas significan Building -edificio-, Antenna -antena-, Span -viaducto- y Earth -Tierra-) desde el también llamado Cerro Chaltén (realizado a 3.100 metros de altura).

La expedición requirió una logística compleja y condiciones meteorológicas excepcionales. Los integrantes del colectivo Dirty Climbers permanecieron un mes en El Chaltén a la espera de una ventana de buen tiempo.

La elección de la Royal Flush —una vía con entre 950 y 1.250 metros verticales y una dificultad estimada en 7b A0 M— permitió a los deportistas llegar a un punto óptimo de lanzamiento, ubicado unos 300 metros por debajo de la cumbre, que es de 3405 metros.

El ascenso se prolongó tres días y contó con el apoyo de los estadounidenses Will Fazio y Zach Dreher, con quienes los rusos compartieron suministros y campamento en medio de la pared, además de la colaboración logística de Ilya Kull. Durante el trayecto, debieron transportar equipos adicionales para el salto, lo que dificultó la movilidad y multiplicó los riesgos.

El propio Egorov explicó al portal Planet Mountain que eligieron la Royal Flush “porque ofrecía la línea más directa a nuestro punto de salida previsto”, y agradeció al guía argentino Rolando Garibotti, quien les señaló el lugar ideal mediante una fotografía. Según Egorov, “una pared enorme, un ascenso de varios días y una salida completamente nueva e impresionante. Una configuración perfecta. Mucha suerte, fruto de toda una vida de experiencia”.

Para el intrépido descenso, Konstantin Jäämurd y Vladimir Murzaev usaron trajes de alas (“wingsuit”), aterrizando al borde del bosque; mientras que Egorov descendió con un traje de seguimiento y aterrizó sobre el glaciar, en la base de la pared escalada.

Egorov describió la experiencia como “2 minutos y 40 segundos de vuelo, seguidos de unos 2 minutos bajo el paracaídas. El salto fue simplemente asombroso”, señaló. Esta maniobra implica uno de los mayores cambios de altitud documentados en el salto BASE, lo que acentuó el riesgo y dificultad de la hazaña.

Y agregó luego del salto desde su cuenta de IG: “Una pared enorme, una ascensión de varios días y una salida nueva e impresionante. Una configuración perfecta. Suerte real, obtenida a través de toda una vida de experiencia”.

Aunque tanto Egorov como Murzaev son guías certificados por la agencia Club 7 Summits, y Jäämurd es aspirante a guía, el equipo ya había realizado saltos BASE desde otras cumbres de la zona, como el Cerro Torre, Mojón Rojo y las agujas Guillomet y Saint-Exupéry, en la misma cadena montañosa.

Si bien existen antecedentes de vuelos en parapente en la región -como la travesía realizada en 1988 por los alemanes Matthias y Michael Pinn, desde la cima del Fitz Roy, o el salto en parapente desde el Cerro Torre en 2020 por Fabian Buhl-, los saltos BASE permanecen escasamente documentados y constituyen prácticas considerablemente más riesgosas.

En 2008, el ruso Valery Rozov efectuó el salto BASE desde el séptimo largo del filo sureste del Cerro Torre, una hazaña que los propios Egorov, Murzaev y Jäämurd replicaron en 2020. Como saldo material, el equipo sólo lamentó la pérdida de una mochila que cayó en una grieta y no pudo ser recuperada.

Fuente: telam

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