Miércoles 21 de Enero de 2026

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21/01/2026

El discurso completo de Javier Milei en el Foro de Davos

Fuente: telam

El Presidente defendió el programa de reformas impulsado por su gobierno, cuestionó al socialismo como modelo político y económico y planteó un diagnóstico sobre el escenario global ante líderes, empresarios y referentes internacionales.

>Javier Milei expuso este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, donde presentó su diagnóstico sobre la situación global, defendió el rumbo económico de su gobierno y volvió a cuestionar al socialismo como modelo político y económico. Ante un auditorio colmado, el Presidente hizo eje en las reformas impulsadas desde su asunción, la reducción del Estado y lo que definió como un proceso de transformación estructural de la Argentina.

A continuación, el discurso completo:

Durante años se nos deformó el pensamiento presentándonos un falso dilema al diseñar políticas públicas donde se debía optar entre la eficiencia política en contraposición al respeto de los valores éticos y morales de occidente.

Por eso, la oposición entre las dimensiones de eficiencia y justicia es falsa y errónea. Esto es, lo justo no puede ser ineficiente ni lo eficiente injusto. Y es que, en la perspectiva del análisis dinámico, justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda.

En este sentido, dicho marco está constituido por el conjunto de normas que delimitan el derecho de propiedad y hacen posible el intercambio voluntario, en el que los diferentes individuos siempre dejan de manifiesto cuales son sus preferencias.

Puesto en términos crudos, al momento de diseñarse las políticas públicas resulta inadmisible desde el punto de vista de la ética y la moral, sacrificar a la justicia en el altar de la eficiencia. Esta consigna en favor de los valores, no sólo está por encima de la eficiencia económica, sino que aún lo está mucho más por encima del utilitarismo político.

Por ello, en 2024, en este foro señalé que occidente estaba en peligro. A su vez, en mi exposición de 2025 mostré que las agendas y las políticas que se venían impulsando desde los distintos organismos y foros internacionales, no eran ni más ni menos que todo un conjunto de políticas socialistas, arropadas de modo elegante para engañar a personas de almas nobles llenas de buenas intenciones, pero con los mismos resultados catastróficos de siempre.

Por ello, hoy más que nunca, frente a la degradación ética y moral que atraviesa occidente, fruto de haber abrazado la nueva agenda socialista, es necesario volver a impulsar las ideas de la libertad.

Esto es, como señala Israel Kirzner, los socialistas de hoy no niegan la superioridad del capitalismo en lo productivo, lo cuestionan por ser injusto. Por ello, no basta con que el sistema sea más productivo, ya que, si su raíz fuera injusta, el capitalismo no merecería ser defendido.

A su vez, les demostraré que no existe dilema entre el utilitarismo político y la política basada en valores, ya que, si las mismas estuvieran en conflicto, ello implica que las bases del utilitarismo político deben descartarse por injustas.

Gran parte de los conflictos humanos surgen de una fallida interrelación entre el derecho natural y el derecho positivo. Así, el derecho natural es la ley que debe regir al ser humano porque se adecua a su naturaleza y por lo tanto es justa en sentido universal. Es una ley común para todos los hombres porque es intrínseca a su esencia y por lo tanto inmodificable e inmutable.

En función de ello se reconocen dos derechos fundamentales: los derechos a la vida y a la libertad. El hombre nace vivo y nace libre y tiene derecho a conservar esos atributos de la naturaleza. Además, tiene derecho a que sus semejantes se los respeten, en orden a buscar su propia felicidad que es el fin al que tiende todo hombre.

A su vez, el derecho de propiedad, en especial por sus consecuencias dinámicas, se vincula con el principio de apropiación de Locke, por lo que ahora la propiedad no sólo puede derivar de una donación, regalo, herencia y/o intercambio, sino que se suma la apropiación del descubrimiento y de una creación.

De ahí que definimos liberalismo, acorde a Alberto Benegas Lynch hijo, como “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Cuyas instituciones emergentes son: la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la competencia entendida como libre entrada y salida, la división del trabajo y la cooperación social.

Así, “la justicia es la constante y persistente voluntad de otorgar a cada cual su derecho”, esto es, la intención de dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde. Sin embargo, la sentencia de Ulpiano no se quedó ahí, sino que a continuación añadió que los principios del derecho constan en “vivir de modo honesto sin causar daño a nadie y dando a cada cual lo que es suyo”.

Dado el entramado institucional emergente, el cual además hemos probado que el mismo es justo, ahora es momento de probar que además es eficiente.

Más tarde, los neoclásicos, guiados por una idea de la mano invisible basada en el óptimo de Pareto, lograron derivar el primer axioma de la economía del bienestar, esto es, todo equilibrio competitivo es óptimo de Pareto. Sin embargo, esto implicaba abrazar una estructura matemática que dejaba abierta las puertas a la intervención estatal, bajo las buenas intenciones de corregir los fallos de mercado, los cuales, desde mi perspectiva no existen.

“Cualquier desviación de este conjunto de reglas implica, por definición, una redistribución de títulos de propiedad y por lo tanto de los ingresos, desde los usuarios productores y contratantes de bienes hacia los no usuarios productores y no contratantes. Por lo tanto, cualquier desviación en tal sentido implica que habrá relativamente menos apropiación originaria de recursos cuya escasez sea conocida, y por ende habrá menos producción de nuevos bienes, menos mantenimiento de los bienes existentes, y menos contratos y comercios que sean mutuamente beneficiosos. Esto naturalmente implica un menor estándar de vida en relación con los bienes y servicios que pasan de mano en mano.

Nótese que al pivotear sobre la propiedad privada y no sobre funciones de demanda derivadas de ejercicios de optimización, permite alcanzar un óptimo sin la necesidad de usar supuestos esotéricos que luego brinden sustento a la intervención estatal. Al mismo tiempo, evita caer en el ridículo empírico del segundo teorema de la economía del bienestar que postula la independencia entre producción y distribución, como si la opción entre capitalismo y comunismo fuera neutral en términos de resultados.

Por tanto, habiendo probado que las instituciones del capitalismo de libre empresa, sostenidas por los derechos naturales, el principio de apropiación originaria de Locke y el principio de no agresión, no sólo que son justas, sino que además son eficientes, al menos en términos estáticos, es momento ahora de probar que el capitalismo de libre empresa cumple con todas estas mismas propiedades en términos dinámicos.

Luego de ello, Jenofonte se ocupa del concepto de eficiencia, el cual lo aborda desde dos perspectivas. Por un lado, desde una visión estática, define como eficiente a la gestión de los recursos disponibles tendiente a evitar el despilfarro, donde además se resalta el beneficio de la propiedad privada al señalar que “el ojo del amo es la mejor fórmula para engordar su ganado”.

Este último criterio de eficiencia es de importancia fundamental para el estudio del crecimiento de una economía, ya que a diferencia de un modelo estático en el que sólo se contemplan lo que Robert Lucas Jr. definía como los parámetros profundos, esto es, preferencias, tecnología y dotaciones de recursos iniciales, en la esfera dinámica, tanto la tecnología como las dotaciones iniciales pueden variar, y de hecho lo hacen continuamente, como resultado de la creatividad empresarial.

Acorde a lo señalado y en línea con la segunda definición del análisis de Jenofonte, la teoría económica ha identificado cuatro fuentes de progreso económico:

En segundo lugar, la acumulación de capital, tanto físico como humano. Respecto al capital físico es crucial la interacción entre ahorro e inversión, poniendo de manifiesto el rol fundamental del mercado de capitales y el sistema financiero, para lograr llevar a cabo dicha intermediación. Por el lado del capital humano el foco no debe limitarse al plano educativo, sino que también debe considerarse el desarrollo de capacidades cognitivas desde el nacimiento del ser humano, su alimentación y la salud, elementos fundamentales para poder acceder a la educación y al mercado del trabajo.

Finalmente, tenemos el espíritu empresarial o, mejor dicho, la función empresarial, la cual, y acorde al profesor Huerta de Soto, constituye el principal motor del proceso de crecimiento económico, ya que, si bien los tres factores señalados son importantes, sin empresarios no habría producción y el nivel de vida sería extremadamente precario.

En primer lugar, porque la función empresarial produce información que permite capturar las oportunidades de ganancias y donde dicha información producida es de carácter subjetiva, dispersa y tácita.

En tercer lugar, la propiedad, los precios, las ganancias y las pérdidas son los factores claves que permiten el cálculo económico y, por lo tanto, la función empresarial juega un rol preponderante para coordinar oferta y demanda e impulsar los ajustes necesarios que requieren los desequilibrios emergentes.

Por último, el proceso de mercado es dinámicamente eficiente porque las personas sólo pueden mejorar su bienestar dirigiendo su inteligencia a resolver las necesidades del prójimo, las cuales son de naturaleza infinita y cambiantes.

En función de esto, lo verdaderamente importante es expandir al máximo la frontera de posibilidades de la producción. Así, la eficiencia dinámica puede verse como la capacidad de una economía para impulsar la creatividad y la coordinación empresarial.

Por otra parte, esta definición de eficiencia dinámica que propone Huerta de Soto combina adecuadamente y de modo coherente, la idea de la destrucción creadora de Schumpeter con la eficiencia adaptativa de North.

De este modo, como señala Roy Cordato, el marco institucional adecuado es el que favorezca el descubrimiento empresarial y la coordinación. Por lo que en este marco, la política económica debería orientarse a identificar y remover todas las trabas artificiales que dificultan el proceso empresarial y los intercambios voluntarios.

En línea con la teoría de la función empresarial y el concepto de eficiencia dinámica, todo ser humano posee una innata capacidad creativa que le permite apreciar y descubrir las oportunidades de ganancia que surgen en su entorno, actuando en consecuencia para aprovecharse de las mismas.

Así, el problema ético fundamental pasa a concebirse como la búsqueda de la mejor manera para fomentar la coordinación y la creación empresarial.

Es decir, que la apropiación privada de los frutos de aquello que crean y descubren los empresarios es un principio del derecho natural, porque, si el actor no pudiera apropiarse de lo que crea o descubre, entonces se bloquearía su capacidad de detectar oportunidades de ganancias y desaparecería el incentivo que tiene para llevar a cabo sus acciones. En definitiva, el principio ético que acabamos de enunciar es la base de fundamentación ética de toda la economía de mercado.

Dado el marco conceptual de la eficiencia dinámica y la inexistencia de dilema entre eficiencia y valores éticos al momento de diseñar las políticas públicas, resulta de interés su implementación en la vida real.

Dicho ministerio está inspirado en la evolución del PIB per-cápita desde la era cristiana, la cual tiene la forma de un palo de hockey. Esta figura surge del hecho de que hasta el año 1800 el PIB per-cápita es casi constante y a partir de ahí hasta hoy se multiplicó por 15 veces, en un contexto en el que se multiplicó por 10 el tamaño de la población. En paralelo, mientras el PIB crecía, la pobreza extrema cayó de niveles del 95% al 10%.

En el análisis paretiano, los rendimientos crecientes, implican la existencia de no convexidades en el conjunto de producción que no permiten derivar una función de beneficios que arroje un máximo, por lo que ni la oferta de bienes ni la demanda de insumos son óptimas. Frente a ello, se propone regular a las empresas y asimilarlas a un caso perfectamente competitivo. Esto es, matar los rendimientos crecientes y con ello el crecimiento.

Por ende, esto muestra lo cuestionable del análisis del óptimo de Pareto. En función del mismo, muchos consideran pertinente que se regulen dichas estructuras concentradas asimilándolas en resultados a un modelo competitivo. Sin embargo, ello implica matar a los rendimientos crecientes, cuyo efecto colateral no deseado es el de matar al crecimiento.

Al mismo tiempo, quiero señalar que todos los temores asociados a escenarios distópicos son una tontería. La respuesta es Adam Smith, el límite de los rendimientos crecientes está dado por el tamaño del mercado. Y, finalmente, no debemos olvidar que la puesta en marcha de estos proyectos requiere de insumos y recursos financieros reales, por lo que, la expansión estará limitada por las dotaciones iniciales.

A pesar de las críticas populares, el capitalismo de libre empresa no socava los valores morales. Después de todo, el progreso económico vía el mecanismo de la mano invisible surgió de los sentimientos morales de Adam Smith y la era moderna debe su existencia a las virtudes burguesas de McCloskey.

Por lo tanto, reafirmo lo dicho al inicio de esta conferencia: Maquiavelo ha muerto. Por lo tanto, es momento de enterrarlo.

Por último, quiero dejarles una reflexión sobre la Parashá de esta semana. La Parashá Bo describe ese momento en que Moisés enfrenta al faraón, símbolo del poder opresor del estado, para advertirle que si no liberaba al pueblo hebreo, caerían sobre Egipto las últimas tres plagas. Ante la negativa del faraón, llegó la plaga de las langostas, la cual significa la hambruna. Luego, llegó la plaga de la oscuridad, la cual significa la pérdida de claridad para la toma de decisiones. Y por último, la plaga de la muerte de los primogénitos, la cual deja de manifiesto el destino de una sociedad que niega la libertad. La analogía con lo que ocurre hoy es clara.

A su vez, en 2025 expliqué los parásitos mentales que sembró la izquierda en la humanidad. Sin embargo, 2026 es el año en el que les traigo buenas noticias. El mundo ha comenzado a despertar. La mejor prueba de ello es lo que está pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad.

Muchas gracias.

Fuente: telam

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