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01/01/2026

El paquete de medidas que enfrentaron a Perón con la Iglesia: legalización de la prostitución, las zonas rojas y la ley de divorcio

Fuente: telam

En las últimas horas de 1954 el presidente decidió triplicar la apuesta en la dura puja con la iglesia. Estas medidas fueron el cierre de un agresivo paquete que incluyeron la no obligatoriedad de la enseñanza católica, el corte de subsidios a las escuelas religiosas, la ley de divorcio, la separación de la iglesia del estado y la equiparación de los derechos entre hijos legítimos e ilegítimos

>Cuando los militantes peronistas incluyeron las consignas en sus cánticos y las paredes aparecieron con las pintadas de “Haga patria, mate a un cura”; “Perón sí, curas no”, reveló que la relación entre el gobierno y la jerarquía eclesiástica había llegado a un punto difícil de recomponer.

Durante mayo y junio de ese año, tanto en el estadio de Atlanta como ocurriría en el de Huracán concurrieron, a millares, enfermos y lisiados para ser curados milagrosamente con oraciones por el pastor evangelista de origen norteamericano Theodore Hicks. Esos encuentros los llamó “Grandes Conferencias Evangélicas de Salvación para el alma y de Sanidad para el cuerpo”. Lo conflictivo era que lo hacía con el visto bueno del presidente, con quien el llamado “hermano Tommy” se había entrevistado el 17 de marzo de ese año, y al parecer lo había curado de una enfermedad de la piel en un abrir y cerrar de ojos.

Es que el pastor era furor. Iban a verlo de todos los sectores sociales, incluso los funcionarios quienes, por pudor, pedían ser recibidos en el hotel donde el hombre se hospedaba. Gracias al éxito obtenido, seguiría sus celebraciones de supuestas curaciones en el interior del país, como ocurrió en Mercedes, en San Luis. Para los diarios era “el mago de Atlanta”.

En su biografía oficial, sostuvo que había tenido una visión, que debía ir en ayuda de personas que vivían en grandes campos sembrados con trigo, y que debía encontrar a una persona de apellido Perón. Cuando le dijeron que ese era el presidente de Argentina, le advirtieron que había ayudado a jerarcas nazis prófugos, que manejaba el país con mano dura y que podría sufrir represalias. Pero Hicks no se amilanó, y junto a un intérprete fue al ministerio de relaciones exteriores. De casualidad, curó de palabra al secretario del canciller, enfermo de una pierna y eso le abrió la puerta del despacho presidencial. El primer mandatario le allanó el camino para que pudiera desarrollar su espectáculo de milagros y curaciones a cielo abierto.

El gobierno, entonces, no dijo nada, pero recogió el guante, y se desencadenaría un violento proceso que terminaría con la aprobación de un voluminoso paquete de medidas, a contramano de la iglesia. Entre ellas, la legalización de la prostitución.

El cierre de los prostíbulos trajo aparejado un resurgimiento de la sífilis al cortarse los controles sanitarios. Los casos de esta enfermedad disminuirían cuando se la comenzó a tratar con penicilina. Otra de las consecuencias del ejercicio de la prostitución fue la tuberculosis, relacionada a la higiene, alimentación y antibióticos.

El 17 de diciembre de 1936 se sancionó la ley 12.331 de profilaxis de enfermedades venéreas. Prohibía las casas y locales para el ejercicio de la prostitución y disponía el análisis prenupcial.

La desaparición de los prostíbulos hizo que las mujeres circulasen por las calles en busca de clientes, y tenían acuerdos con algunos hoteles.

Carretero señala que había muchos establecimientos en la ciudad donde “distraerse”, como los cabarets Chantecler, Marabú, Tibidabo, Casanova, Maipú Pigall, Tabarís y Ocean, además de muchos otros lugares como confiterías bailables, y que había algunos lugares claves de conquista ocasional, como Palermo, Parque Japonés, el Palacio de las Flores, Monumental, Salón Lavalle y la Enramada, sobre la avenida Santa Fe, pegado a la Sociedad Rural.

En un discurso pronunciado el 10 de noviembre de 1954, Perón acusó a algunos sacerdotes y laicos católicos de participar en actividades antiperonistas. En el acto del 17 de octubre había denunciado la existencia de “emboscados” y de “disfrazados de peronistas”, hacía referencia a los católicos que militaban en sindicatos y a los afiliados del Partido Demócrata Cristiano, fundado en junio de ese año.

En septiembre, el fiasco en Córdoba de la Unión de Estudiantes Secundarios, que en un acto por el día del maestro no juntaron más de mil personas, contrastó con las cien mil personas que se dieron cita al desfile de carrozas organizado por la Acción Católica, en el día de la primavera. El gobierno lo tomó como un desafío.

El duro embate oficial incluyó un paro general de tres horas, sumado al ataque de la prensa oficialista. Para el 25 de noviembre armaron un acto en el Luna Park para denunciar infiltrados clericales en los sindicatos.

El 30 de septiembre, los legisladores oficialistas propusieron equiparar los derechos de los hijos legítimos y los ilegítimos. Los diputados opositores no entendían nada: ellos habían sido los abanderados de reformas laicas que hasta el día anterior habían sido resistidas por sus colegas peronistas. El oficialismo argumentó que la iglesia se había aprovechado de las ventajas obtenidas del gobierno para hacer antiperonismo.

En el mismo sentido, se derogaron las exenciones de impuestos que gozaban las instituciones religiosas.

La oposición se hizo sentir: hubo una multitud el día 8 de diciembre, día de la Virgen, que el gobierno intentó minimizar organizando una recepción al boxeador Pascual Pérez, el primer campeón mundial que tuvo nuestro país, corona obtenida en Japón. Iba a llegar el 7 pero lo obligaron a hacer tiempo en Montevideo para que hiciera su entrada triunfal a Buenos Aires el 8. No juntaron más de 500 personas frente a la Confederación de Deportes.

Perón indicó a los ministros de Justicia y del Interior que instruyesen a los gobiernos provinciales, a los territorios y a la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires a permitir la instalación en zonas adecuadas de los establecimientos a los que se refiere la ley de profilaxis social. Nacían las “zonas rojas”.

En el mismo sentido, junto a la sanción de esa ley, se creó el Sindicato de Meretrices.

El conflicto con la Iglesia recrudeció. El 25 de mayo de 1955 fue la primera vez que un presidente ni sus ministros no asistieron al Te Deum. El Corpus Christi, que se celebra sesenta días después de Pascua, se transformó en una gigantesca marcha opositora. Curiosamente, el gobierno sacó a los policías de las calles, la gente clamaba en la Catedral por libertad y en el Congreso alguien quemó una bandera argentina. Tiempo después se descubrió que el hecho fue una provocación urdida en los despachos oficiales.

El 16 de septiembre de 1955 el presidente fue derrocado por un golpe militar. Ese gobierno de facto derogó la norma que había establecido nuevamente los prostíbulos en el país.

Fuentes: Andrés Carretero – Prostitución en Buenos Aires; Lila Caimari – Perón y la Iglesia Católica; Hugo Gambini – El peronismo y la Iglesia; Diario La Opinión – Texto de los documentos secretos en los que el Papa Juan XXIII levanta la excomunión a Juan D. Perón – 13 de agosto de 1971.

Fuente: telam

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