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01/04/2025

El economista que más escucha Milei enumeró cuatro caminos posibles para el dólar tras el acuerdo con el FMI

Fuente: telam

Durante una exposición organizada por una firma del sector financiero, Ricardo Arriazu señaló qué escenario prefiere y cuál considera inviable. También detalló los efectos de la incertidumbre global y los datos recientes de la economía argentina

>En una conferencia titulada “Incertidumbres en las economías mundial y Argentina”, organizada este martes por SyC Inversiones, el economista Ricardo Arriazu, socio fundador de Arriazu Macroanalistas, analizó las tensiones macroeconómicas globales y locales, con especial foco en el régimen cambiario argentino. Durante su exposición, detalló cuatro posibles escenarios para la política cambiaria tras el entendimiento alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Respecto a esta última opción, sostuvo que los rumores sobre una eventual flexibilización del tipo de cambio generaron una reacción inmediata del mercado, en particular de los fondos que habían invertido en carry trade. “Parte de los líos que hubo en estos últimos días es justamente porque ante esa posibilidad, la gente que hizo carry trade decidió cerrarla”, afirmó.

Arriazu sostuvo que en la Argentina, “mientras el dólar sea unidad de cuenta, no se puede flotar, porque cualquier movimiento del tipo de cambio causa un problema”. En ese contexto, definió como fundamental la estabilidad del tipo de cambio para mantener la desaceleración inflacionaria y sostener la demanda interna.

También analizó los efectos del tipo de cambio sobre los precios relativos, en particular las tarifas de servicios públicos. Dijo que si estas suben en dólares, como ocurrió recientemente, “es imposible matemáticamente que no se aprecie el tipo de cambio, a menos que los salarios se desplomen”, lo que calificó como inviable desde el punto de vista político. Según explicó, los precios relativos actúan como una “restricción estructural” para el esquema cambiario.

Más adelante, el economista repasó su proyección de inflación. Recordó que en diciembre de 2023 su equipo proyectó 140% para todo el año, el FMI 250%, y el REM 237%, pero el resultado final fue de 118%, 22 puntos por debajo de su propio cálculo. Atribuyó el error a supuestos que no se cumplieron, como la estabilidad de los precios internacionales, que finalmente bajaron, y el mantenimiento del impuesto PAIS, que se eliminó.

Al actualizar su proyección para 2025, sostuvo que la inflación entre puntas podría ubicarse en 18%, bajo ciertos supuestos: continuidad del crawling peg al 1%, subas tarifarias del 10% en dólares y precios internacionales estables. Señaló que cualquier alteración en esas variables podría modificar las estimaciones.

El economista repasó las consecuencias históricas de guerras comerciales, citando como ejemplo el año 1930, cuando Estados Unidos impuso aranceles del 40% durante la Gran Depresión. Advirtió que si coinciden una guerra comercial y una burbuja de activos, como ocurrió en los años treinta y en 2008, los efectos globales podrían ser graves.

En relación a la economía real argentina, destacó que la inflación núcleo y las tarifas siguieron trayectorias divergentes, y que los estacionales ayudaron a contener la inflación general. Este comportamiento, explicó, redujo los índices de pobreza y mejoró el poder adquisitivo de los hogares, aunque aclaró que la mejora es parcial y se concentra en ciertos sectores.

Evaluó también la evolución de otros sectores. Indicó que la industria cayó 9,2% promedio anual, pero creció 7,2% en diciembre; que la construcción tuvo la mayor caída, con un -17,6%, y que el comercio mostró signos de recuperación hacia fin de año. En contraste, hoteles y restaurantes se vieron afectados por la caída del turismo interno, mientras que el transporte y la intermediación financiera crecieron en los últimos meses.

Arriazu proyectó un crecimiento del PBI 2025 en torno al 5,9%, aunque aclaró que las estadísticas actuales indicarían un ritmo mayor, pero prefirió mantener una previsión conservadora. Justificó esa cautela por la necesidad de observar la evolución de la demanda agregada.

Entre los externos, incluyó los movimientos de capital, los precios internacionales y la evolución de Brasil. Entre los internos, destacó las políticas fiscal y monetaria, con énfasis en la relación entre depósitos y crédito. Por último, señaló como exógenos al clima, que tuvo un rol determinante en la recuperación del agro.

Durante el primer trimestre, todos estos factores, salvo el clima, fueron negativos. A partir del segundo trimestre, hubo menos salida de capitales, el crédito creció más que los depósitos y la cosecha fue mejor de lo esperado. Según explicó, esa combinación explicó el crecimiento de casi 10% anualizado en los últimos trimestres.

Fuente: telam

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