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22/03/2026

Veterano del crimen: la historia del ladrón de 58 años que lideró una banda de falsos policías

Fuente: telam

Julio Esteban Baldes, alias "El Chino", fue detenido por la Policía Bonaerense, acusado de una ola de entraderas en la zona norte. Su paso por la cárcel y el video del ensayo previo a un asalto

58 años es una edad notable para un delincuente. Tal vez sea un número probable para un estafador, un mago mentiroso de las finanzas, algún ladrón de guante blanco, pero no para un pistolero. En el mundo del crimen con pólvora, llegar a viejo es casi una quimera.

Muchos caen por la ley de plomo que rigió sus vidas. Otros enferman prematuramente. "Vivimos en años de perros", se ríe un histórico del robo que dejó una prisión bonaerense semanas atrás luego de transitar su tercera condena. "Mirame, �no tengo ni 55 y ya estoy hecho mierda!". La cárcel, precisamente, se encarga del resto. El Sistema Nacional de Ejecución de la Pena, a cargo de elaborar las estadísticas de las prisiones argentinas, cuenta poco más de diez mil detenidos de 55 años en adelante en los penales nacionales de un total de 120 mil presos en el país.

Por su edad, o por su insistencia, Julio Esteban Baldes, "El Chino", se convierte en un personaje singular. El hombre de 58 años, oriundo de Adolfo Sordeaux, fue detenido esta semana, en medio de una trama al menos curiosa, que incluye uno de los videos más insólitos en la historia reciente del delito bonaerense.

"El Chino", bailarín de murga en sus ratos libres, ex empleado de una empresa dedicada al negocio de la salud, fue arrestado junto a otros cinco cómplices, incluido su hijo Federico, de 31 años, tras una investigación en su contra a cargo de la Comisaría 3� de Tigre, que depende de la Superintendencia AMBA Norte I bajo las órdenes del comisario general Lucas Borge.

El fiscal José Amallo, subrogante de la UFI de Tigre, lo acusa de ser el jefe de una banda dedicada a cometer entraderas en la zona norte del conurbano. El método que empleaban para robar era un clásico de la historia reciente, una figurita repetida desde los tiempos de la pandemia: conformar una asociación ilícita para disfrazarse de policías, entrar a casas a los gritos y robar en poblado y en banda.

Al "Chino" le encontraron una serie de chalecos de policía en su casa. Dijo que no eran suyos en su indagatoria. Básicamente, que se los habrían plantado. También dijo ser inocente, que en los días de los dos robos que el fiscal Amello le imputó se encontraba pintando su casa.

A los Baldes ya lo habían allanado y detenido a fines de diciembre pasado por supuestamente asaltar la imprenta Madygraf en Garín el mes anterior, un asalto con un botín de diez millones de pesos. Sin embargo, terminaron liberados por falta de pruebas. Luego, volvieron a caer. La Justicia sospecha que la banda que dirigía "El Chino" habría cometido, por lo menos, cuatro entraderas, con tres de ellas en un lapso de 48 horas.

La reticencia de Baldes padre a cantar se entiende, a pesar de la matemática investigación de los detectives a cargo del comisario Borge. La insignia "32: ni ortivas ni traidores", un clásico del mundo tumbero, puede verse en sus redes.

Tal vez, aprendió los códigos en la cárcel. Una ficha policial marca causas en su contra por robo en 2001 y 2007 en la jurisdicción de San Isidro. Estuvo preso en el penal de Gorina desde mayo de 2010 hasta enero de 2012, a disposición del Juzgado de Ejecución Penal N�1 de San Isidro. El delito: otra vez, robo en poblado y en banda.

Sin embargo, la era del reel y el exhibicionismo le pudo a su banda. "Los chorros, hoy, hacen cualquier cosa con el teléfono", se ríe un investigador. Un insólito video hallado a uno de los sospechosos en su teléfono fue la punta del iceberg que permitió encontrar y detener al resto de la banda.

Luciano Matías Colayago, un hombre de Don Torcuato de 33 años, fue el primer sospechoso de la banda en caer. Lo arrestaron el 20 de febrero, a bordo de un Volkswagen Fox, tras supuestamente cometer dos robos en una noche. Los lectores municipales de patentes le marcaron la suerte. Le encontraron dos teléfonos.

En uno de estos aparatos se encontró el video que ilustra esta nota. Dos sospechosos de la banda detenidos, junto a un tercero que todavía no fue arrestado, apodado "El Lágrima", ensayan sus papeles de policías antes de un asalto. "Los polis tenemos fierros", dice uno de ellos, tomándose la cosa en serio.

El teléfono de Colayago reveló conversaciones con Baldes hijo. También, con Baldes padre. El contenido del aparato fue clave para incriminarlo. Hoy, el fiscal Amallo sospecha que "El Chino" no participaba de los asaltos. Al menos, no en el hecho mismo: se dedicaba, supuestamente, a reunir al grupo, a señalar los blancos y a vestir a los ladrones con sus chalecos. Una suerte de director de casting, vestuarista y productor general.

Fuente: telam

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