21/03/2026
Paolo Sorrentino disecciona la ética del poder en 'La Grazia', su mirada sobre un presidente gris
Fuente: telam
La nueva película del director italiano retrata a un mandatario que debe tomar decisiones cruciales, mientras enfrenta una revisión íntima de su vida. "La ética no tiene ninguna oportunidad frente a los celos", afirma
"Ética y celos no pueden convivir. La ética no tiene ninguna oportunidad frente a los celos", sostiene Paolo Sorrentino sobre el dilema moral del protagonista en La Grazia, su nueva película que se estrenó esta semana en Buenos Aires. En una entrevista publicada por la revista online de la New School for Social Research de Nueva York, el realizador italiano de La gran belleza y Fue la mano de Dios presentó su nueva película y analizó el trasfondo personal, político y estético de una historia centrada en la duda, la soledad y el poder.
En La Grazia, Toni Servillo -el actor fetiche de Sorrentino- interpreta a Mariano De Santis, un ficticio presidente italiano. En las democracias parlamentarias como en ese país, el rol presidencial suele ser más protocolar y menos protagónico en la vida política cotidiana (N. de la R:: actualmente todo el mundo conoce a Giorgia Meloni, primera ministra, antes que a Sergio Mattarella, presidente y jefe de Estado). Y desde el inicio, el director subraya este carácter: el presidente se mueve entre recepciones formales, firmas de documentos y designaciones oficiales. Sin embargo, no todas sus tareas son menores, y las que lo interpelan aquí resultan decisivas para el rumbo íntimo del personaje.
De Santis, autor de un extenso tratado sobre Derecho Penal, se presenta como un hombre viudo, disciplinado y reservado. Está próximo a abandonar el cargo, mantiene una dieta estricta bajo la supervisión de su hija Dorotea y carga con un apodo secreto�hormigón armado�por su carácter gris, sólido y predecible. Aunque recibe buen trato de su equipo y respeto en la calle, vive con la certeza de su propia irrelevancia. En La Grazia se enfrenta a situaciones que desafían esa autodefinición.
Tres decisiones ponen a prueba al personaje de Toni Servillo: firmar una ley sobre eutanasia que contradice su educación demócrata cristiana y conceder dos indultos a personas condenadas por homicidio en circunstancias complejas. Al mismo tiempo, reflexiona sobre un retiro próximo, la relación con sus hijos y la ausencia de su esposa fallecida �cuya memoria y lealtad lo atormentan�, mientras se replantea su recorrido vital y profesional.
Paolo Sorrentino construye así el retrato de un hombre que, al borde de la jubilación, revisa sus certezas y se enfrenta al peso de sus elecciones. A lo largo de la película, la búsqueda de una "gracia" personal�más liviana, menos cargada de traumas�se convierte en el verdadero eje de la historia.
Antes de comenzar a filmar La Grazia, Paolo Sorrentino enfrentó una atención inusual por parte de la prensa italiana: la expectativa en torno a su nueva película generó rumores y seguimientos, hasta el punto de que los diarios registraron avistamientos del director comiendo pizza en Turín y especularon sobre el contenido de su proyecto. Sin embargo, Sorrentino minimiza el impacto de esa presión: "Nada. Estoy bastante acostumbrado a la presión y soy bueno para que no me afecte". La exposición mediática, lejos de alterar su proceso creativo, se convirtió apenas en una anécdota más en la preparación de un film que, desde su concepción, despertó curiosidad y debate en la industria.
��Considera que La Grazia dialoga con películas previas como Il Divo y Loro, centradas en la corrupción y la falta de moralidad en la política italiana?
�Si, parece que es así. Aunque más bien es una percepción de los críticos cuando hacen ese tipo de analogías. Yo no lo veo así. Sí, es una película sobre políticos, y sí, hice otras dos películas sobre políticos, pero de ninguna manera quise hacer una trilogía. No es algo que me interese. La película refleja algo que fue muy importante para mí en un momento específico de mi vida.
�Las preocupaciones éticas son muy distintas en este caso respecto a sus otros trabajos.
�Son todas películas sobre políticos, pero son muy distintas. Loro es el análisis de una persona real, mientras que esta película surge a partir de una noticia sobre alguien que pidió un indulto presidencial. A partir de ahí desarrollé el personaje del presidente para La Grazia.
�En el caso real que inspiró la historia, �el maestro que solicitó el indulto finalmente lo obtuvo?
�Lo obtuvo.
��El presidente de La Grazia está inspirado en algún mandatario real de Italia?
�No. Este presidente no está inspirado en un presidente en particular, pero sí reúne características que varios han mostrado.
��Cómo surgió el dilema ético que atraviesa el personaje principal?
�La historia parte de una noticia real sobre una persona que solicitó un indulto presidencial. A partir de ese hecho, desarrollé el personaje y los conflictos éticos que enfrenta en la película. Es un presidente conservador, en lo personal y en lo político, pero no hay nada condescendiente en la manera en que lo retrato. Está lleno de dudas y preguntas sobre todo lo que le toca resolver, a veces incluso paralizado.
�La estética visual de la película destaca por la importancia del espacio y la arquitectura, habitados por muy poca gente. �Fue una decisión para acentuar el carácter privado del drama?
�No es más que la realidad. Así es como sucede. Las figuras poderosas, como la reina Isabel, vivían en palacios enormes, pero sus vidas eran bastante ordinarias, como la mía o la tuya. Es un hecho real, sin ningún significado metafórico.
�En la película, la acción transcurre durante los últimos seis meses del mandato presidencial y solo se ven los temas de los indultos y la ley de eutanasia.
�Sí, sí. Es bastante parecido a lo que pasa en la realidad.
�La música suele ser muy importante en sus películas, pero aquí es más escasa y particular, incluso incluye la extraña afición del presidente por el hip hop.
�Normalmente, la música entra en el proyecto desde el guion. Cuando llegamos a la etapa de edición, hay cosas que agrego, cosas que quito, cosas que reemplazo. Pero en la mayoría de los casos, la música en la película es la que yo escuchaba mientras escribía la película.
�La película muestra al ejército de forma positiva. Es un film conservador en ese aspecto, con una mirada afectuosa hacia una Italia clásica, poco retratada. �Es un "sueño italiano"?
�Es un costado de Italia que realmente existe. Algunos gobiernos de la República que tuvimos en los últimos años tienen características similares a las del presidente de la película. Aunque este presidente no está inspirado en uno solo, sí combina rasgos que muchos presidentes han tenido.
�El protagonista es muy ético, pero decide dejar el cargo antes de tiempo por una razón muy personal. �Qué sucede con la ética en ese momento?
�La ética no tiene ninguna oportunidad frente a los celos.
[Fotos: Reuters/Yara Nardi; prensa Maco-Mubi]
Fuente: telam
Compartir
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!



