Jueves 19 de Marzo de 2026

Hoy es Jueves 19 de Marzo de 2026 y son las 23:17 ULTIMOS TITULOS:

19/03/2026

Sofía Balbuena, ganadora del premio Ribera del Duero: "La literatura rompe con la lógica de un reel de 30 segundos"

Fuente: telam

La escritora argentina residente en Madrid acaba de obtener el destacado galardón español. En conversación con Infobae Cultura, confiesa que le interesa "retratar el infierno interior" de las mujeres

Sofía Balbuena estaba enfrascada en una discusión familiar, chateaba con su hermana sobre unos asuntos administrativos, cuando sonó el teléfono. Era una tarde cualquiera en Madrid. Hacía frío; el cielo estaba nublado, bastante fiero, pendenciero. Encorvada frente a la computadora �la pantalla se le reflejaba en los anteojos�, le decía a su hermana, que vive del otro lado del Atlántico, que sí, que no, que sí. Entonces: llamada entrante, número desconocido.

Era Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma y miembro del jurado del Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. "Te tengo dos noticias, una buena y otra mala", le dijo el español. Hacía unos cuantos meses que había mandado un manuscrito titulado Personaje secundario para competir ahí, pero su atención aún permanecía en la pelea doméstica. "Bueno, si no gané decime..." "�Cuál noticia querés: la buena o la mala?", insistió el hombre en su juego. Cansada y apática, sin entender del todo el chiste, le pidió la mala. "Que vas a tener que hacer mucha promoción... porque la buena es que ganaste el Ribera del Duero".

La convocatoria de este año, dijo la organización del certamen, batió su propio récord: 1929 manuscritos originales procedentes de 36 países, un 73% más que la edición anterior. La dotación es más que interesante: 25 mil euros. Además, la publicación del libro en la editorial de Casamayor con una promoción garantizada por todo el ámbito hispanohablante y una importante presencia en librerías de España y América Latina.

"Realmente fue una sorpresa. Creo que todavía sigo en shock", dice ahora la escritora nacida en la ciudad balnearia de Salto, provincia de Buenos Aires, que hace diez años emigró, primero a Barcelona, luego Madrid, estuvo dos años en Iowa por una beca de escritura creativa y en 2024 volvió a la capital de España, donde encontró su lugar: "Ya estoy instalada acá. Espero quedarme, no moverme más. Si bien me tira mucho Argentina, voy bastante para allá, acá tengo trabajo, me armé una casa, estoy bien ordenada. Después de tanto movimiento, tantos años migrando, yendo de un lado para el otro, en condiciones precarias a veces, me gustaría quedarme un poquito tranquila".

Es politóloga recibida en la Universidad de Buenos Aires y después de estar varios años metida en la administración pública, primero en el Ministerio de Economía, después en el Banco Nacional de Datos Genéticos, decidió irse. "Me costaba el trabajo, ya no lo disfrutaba tanto, tenía unos ahorros, entonces me dije: me voy a hacer un máster a España, pero un año y vuelvo. Y me fui quedando... la vida". En Iowa volvió a presentarse el dilema: �volver a Argentina o retornar a Madrid? "Justo sacaba un libro en España, Milei acababa de ganar las elecciones, me preguntaba de qué iba a trabajar en Argentina, y bueno, me decidí volver para acá".

"Yo no era escritora. Me hice escritora después", dice. Toda su literatura es post migración: la novela Sutura y los ensayos Doce pasos hacia mí, Borracha menor y Gente sin paz, este último con Sabina Urraca y Daniel Saldaña París. "Hice el máster de escritura creativa de Barcelona con Jorge Carrión y ahí empecé. Algún tiempo después publiqué como un premiecito que gané con una novelita que había escrito en ese máster, que ya no existe, no se puede encontrar. Y mucho tiempo después escribí los demás".

Para pensar en los primeros deseos literarios tiene que navegar en los recuerdos y llegar a la escuela, donde escribía los discursos para los actos del colegio. "Me gustaba y se me daba bien. Después estudié Ciencia Política, me dediqué a la política muchos años, a la administración pública. No sé si estaba en mi imaginario esta cosa de ser escritora. Yo escribía y escribía bien, hacía talleres literarios, me gustaba, pero nunca pensé que eso podía ser algo más que lo que era: un hobby. Fue de 2016 hasta acá que empecé a escribir más seriamente. Y ficción... diría que este es mi primer libro de estricta ficción".

Balbuena dice que de tanto viaje, de ir de acá para allá, de "estar intervenida por los procesos migratorios y de vivir con gente que no habla como vos y de robarle palabras", eso le fue volviendo literatura.

�Qué es un lector? �El que está del otro lado? �El que completa el sentido? �Un fantasma hecho de todos nuestros miedos y deseos? Balbuena baja el asunto a la realidad: "Si te soy sincera, pienso más en lectoras. Yo voy a cualquier presentación de un libro en cualquier lado y el 80% o 90% del público son mujeres. Está lleno de clubes de lectura de las mujeres en España, no sé en Argentina. Entonces, cuando me imagino a alguien leyendo, siempre me imagino a una mujer. Y escribo pensando un poco en eso. Yo hablo de ciertas cosas que a mí me resultan importantes y las cosas que a mí me resultan importantes, imagino, quizás me equivoco, resuenan más en el universo femenino. En definitiva, en este libro, todo el tiempo hay como personaje frente a la cuestión de la maternidad, por acción o por omisión. Yo nunca en mi vida he encontrado un grupo de hombres, y me lo decía otra periodista, que estén discutiendo a los cuarenta años si tienen o no tienen que ser padres. Es una discusión que parece que es importante solo para las mujeres".

�Acaso un universo sensible donde las mujeres son protagonistas, escrito por mujeres y pensado para lectoras mujeres, no es lo que podríamos llamar, con muchas comillas, o no tantas, literatura femenina? "Me resulta extraño considerar que hay temas que puedan ser más de mujeres. �Traer hijos al mundo es más un tema de mujeres que de hombres? Quizás porque se asocia que los cuidados de los niños y de los hijos tienen que pasar más por las mujeres. Eso es cultural. En ese sentido podemos discutirlo. Lo digo en el sentido de cuestionarlo", comienza diciendo.

"La literatura masculina no existe �continúa�, solo existe la literatura femenina. La idea de que hay ciertos temas que son femeninos habilita la idea del mote de literatura femenina. No hay temas femeninos y temas masculinos. �La literatura es literatura cuando la hacen los hombres y cuando la hacen las mujeres resulta que es literatura femenina? Es una diferenciación que se hace postliteratura, con los libros ya impresos, publicados. No la hace necesariamente el escritor o la escritora cuando lo está escribiendo, sino que es cómo se cataloga, cómo se categoriza cuando se lee. Lo mismo con lo que llaman literatura joven: jóvenes narradoras o jóvenes narradores. Es una manera también de bajarles el precio. Puede ser una marca de mercado".

"A donde sea que vayas, andá a una librería: está llena de minas. Las que compramos y leemos libros somos en gran medida las mujeres", afirma Balbuela. "Entonces esa etiqueta es una estrategia de marketing. Y a mí me parece bien el marketing, porque me parece bien que los libros se vendan, pero como escritora, como persona que produce libros con ciertos universos en lugar de otros universos, cuestiono ese mote porque me parece importante hacerlo. A mí lo que me interesa retratar es el infierno interior que tenemos adentro las personas que hemos sido marcadas por el mundo como mujeres desde muy chiquitas. El mundo nos dijo: vos sos mujer. Y aprendimos a vivir con una especie de fuego interno que nunca terminamos de sacar, ni contamos, ni le decimos claramente a nadie qué nos pasa enteramente por adentro, porque tenemos miedo de quedar como locas, como intensas, como desequilibradas".

Aún así la literatura aspira a una universalidad: "La lectura te acerca a universos, te permite el acceso a otras conciencias, a estar en un mundo que tiene otras características. Ese es el asunto maravilloso. El que va al libro a reforzar sus convicciones se está perdiendo un mundo maravilloso. Si solo vas a buscar identificarte te perdés casi todo. Lo mejor de la literatura es jugar a otras cosas, otras realidades, otros mundos, la sensibilidad de conectar con otras experiencias que vos en principio no tendrías, a las que no tenés por qué tener acceso nunca en tu vida".

"�Qué hubiese sido de la joven Sofía de quince años que leyó Cien años de soledad si hubiese estado buscando a una chica que vivía en un pueblo y nada más?", se pregunta. "La lectura te permite imaginarte otras posibilidades que no sabías que existían. Un lector inteligente va al libro a entregarse a la experiencia de lectura, no a verse reflejado en las páginas".

Esto aplica hoy, frente a los agradables tentáculos de los algoritmos: "La literatura rompe con la lógica del reel, esta cosa de que todo pasa en treinta o cuarenta segundos, que es como la ventana de atención para la que estamos programados ahora. El libro es otro artefacto, propone su propio ritmo. Ya es revolucionario leer: va contra el espíritu de la época, un espíritu que te da una ventana de atención de treinta o cuarenta segundos. Al leer un libro se ejercita otro músculo, un músculo que tenemos bastante adormecido y con el que cuesta conectar".

Nadie está inmune, ni ella misma. "Soy muy lectora, soy escritora y me dedico a esto, pero hay temporadas enteras en las que me cuesta leer porque estoy pelotudeando mucho tiempo en el teléfono. Uno se programa para no atender, para no prestar atención, para solo tener la mente en blanco, que es lo que te sucede con el reel y con TikTok. Es responsabilidad de las personas desprogramarse de algo para lo que el mercado nos tiene programados".

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!