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19/03/2026

107 años, un palacio convertido en símbolo y artistas que desafiaron dictaduras: la historia de la Asociación Argentina de Actores

Fuente: telam

La entidad se instituyó en una asamblea realizada el 18 de marzo de 1919, frente a la necesidad de defender los derechos de los trabajadores de la actuación, en los tiempos en los que el arte no era considerado un trabajo digno y sostenible

Los artistas siempre priorizaron su pasión, por sobre la estabilidad económica. Y, al día de hoy, siguen luchando contra una precarización laboral que no les permite prever más allá de un contrato temporal. Sin embargo, hace ya 107 años, muchos de ellos se unieron para formar la Asociación Argentina de Actores, una entidad cuyo único fin era poder afrontar de manera conjunta las problemáticas del sector.

La iniciativa era absolutamente revolucionaria para la época, pero tenía un antecedente. En 1906, ya había habido un intento de agremiación cuando se formó la Asociación de Artistas Dramáticos y Líricos Nacionales, que tenían la intención de poder ofrecerle a sus miembros algún tipo de asistencia social. Pero, para 1919, la coyuntura se había agravado y eso hizo que, de manera conjunta, decidieran conformar una organización que tuviera más peso a la hora de pelear por los derechos de sus socios.

Finalmente, el 18 de marzo de ese año, se convocó a una asamblea en el Teatro Argentino. Y fue allí, por votación, que se instituyó la AAA, que tenía como finalidad negociar con más fuerza con la Sociedad de Empresarios, que representaba a los dueños de los teatros. Su primera comisión directiva estuvo formada por Alberto Drames, Alfredo Lliri, Juan Mangiante, Félix Blanco y Carlos Perelli, entre otros. Y así fue como se llegó a decretar la primera huelga de actores, que reclamaban por mejores condiciones de trabajo y mayores salarios. Y se empezó a poner en el tapete las necesidades del gremio.

La lucha, obviamente, no fue fácil. Hasta ese momento, los actores trabajaban los siete días de la semana sin descanso y solían ser sometidos a largas jornadas laborales, entre los ensayos y las funciones diarias, que prácticamente no les permitían disponer de tiempo libre para sus actividades personales. A eso se le sumaban los incumplimientos con los pagos, que resultaban difíciles de reclamar.

Por otra parte, la realidad es que, en aquel momento, pocos entendían que esta profesión debía ser regulada como cualquier otra. De hecho, en el imaginario colectivo, el arte no era considerado un trabajo digno con el que una persona pudiera pensar en mantener a su familia. Y a pocos les importaba que un grupo de artistas pudiera salir a protestar o decidiera promover un paro.

Sin embargo, gracias a la unión de todos sus miembros, en 1920 se logró firmar el primer convenio colectivo de trabajo con la Sociedad de Empresarios. Y, de esta manera, se comenzaron a reconocer por primera vez los derechos laborales que los actores, como cualquier otro trabajador, merecían tener. Sobre todo, después de la llegada del cine y la televisión. De todas formas, este crecimiento como entidad no fue lineal. Las pugnas fueron reiteradas y estuvieron marcadas por los gobiernos de turno. Hasta que, con la llegada de la dictadura militar de 1976, muchos de logros obtenidos fueron desestimados.

Entonces, además de retrocesos en relación a los pagos de las repeticiones y otros beneficios obtenidos, comenzaron las listas negras y las persecuciones. Y muchos actores, incluso, se vieron obligados a exiliarse. Pero, con la vuelta de la democracia, en 1983, la asociación retomó su lucha en pos de recuperar los derechos de sus afiliados. Y hoy se ha convertido en uno de los sindicatos más antiguos del país.

Desde hace más de cuatro décadas, la sede de la entidad está ubicada en el Palacio Dassen de la calle Adolfo Alsina al 1700, un edificio que fue declarado Monumento Histórico Nacional en la Ciudad de Buenos Aires. Pero cuenta, además, con doce delegaciones en distintos rincones del país. Su función es la regulación, administración y control de la actividad laboral de los actores, la protección gremial, la organización de actividades culturales, la provisión de servicios turísticos en hoteles propios y la prestación de servicios sociales y mutuales. Pero, además, cuenta con una obra social propia, O.S.A. (Obra Social de Actores), que brinda asistencia médica a sus asociados.

Tras el fallecimiento de Alejandra Darín, que quedó como Presidenta honoraria, la gestión que va del 2024 al 2027 terminó conformada por Luis Rivera López (Presidente), Marcelo Xicarts (Secretario General), Carlos Berraymundo (Secretario Adjunto y de Organización), Aluminé Sanchis Zabalegui (Secretaria Gremial), Eduardo Poli (Prosecretario Gremial), Carlos Romero Franco (Vocal), Andrea Vázquez (Secretaria de Administración y Finanzas), Laura Insua (Prosecretaria de Administración y Finanzas), Kevin Mansilla (Secretario de Comunicación y Actas), Mariana Richaudeau (Prosecretaria de Comunicación y Actas), Constanza Maral (Secretaria de Cultura), Brenda Fabregat (Prosecretaria de Cultura), Enrique Dumont (Secretario de Acción Social), Juan Carrasco (Prosecretario de Acción Social), Luis Alí (Secretario de Interior), Juan Manuel Correa (Prosecretario de Interior) y Coni Vera (Secretaria de Géneros, Diversidades y Derechos Humanos).

Cabe recordar que la asociación cuenta con un Panteón en el Cementerio de la Chacarita, donde descansan los restos de los mayores referentes de la actuación de la Argentina. Algunos de ellos son, por ejemplo, Alfredo Alcón, Selva Alemán, Santiago Bal, Rodolfo Bebán, Arturo Bonín, Alicia Bruzzo, Juan Carlos Calabró, Daniel Fanego, María Rosa Gallo, Ana María Giunta, Lydia Lamaison, Silvina Luna, Gianni Lunadei, Federico Luppi, Virginia Luque, Diana Maggi, Alberto Migré, Alberto Olmedo, Norma Pons, Jorge Porcel y Javier Portales. De manera que, aún cuando se van "de gira", tienen un lugar donde se los puede homenajear.

"Desde hace más de un siglo, la Asociación Argentina de Actores y Actrices construye, junto a su comunidad, un camino colectivo que transformó la actividad. Con organización gremial, convenios colectivos de trabajo, un sistema de salud solidario, paritarias que fijan salarios mínimos, y una lucha sostenida contra la precarización y el trabajo informal, logramos consolidar derechos fundamentales para quienes hacen de la actuación su trabajo. Uno de los hitos más significativos fue la conquista de la Ley del Actor, que por primera vez reconoció a actrices y actores como trabajadores formales, con plenos derechos laborales y previsionales", describe un comunicado publicado por el consejo integral de la asociación.

"Hoy, a 107 años de aquel comienzo, celebramos ese recorrido y cada logro alcanzado colectivamente. Pero también asumimos con claridad los desafíos del presente. La cultura y sus trabajadoras y trabajadores sufrimos una de las crisis más profundas. El sector audiovisual se encuentra prácticamente paralizado en un contexto global donde el consumo de contenidos no deja de crecer. A esto se suma el retiro de políticas públicas de fomento y apoyo a las industrias culturales y a la actividad independiente, afectando directamente las fuentes de trabajo de miles de compañeras y compañeros. Frente a este escenario, nuestro compromiso es claro: seguir de pie, organizados, defendiendo de manera irrenunciable los derechos laborales y sosteniendo la cultura. Porque es trabajo. Es identidad. Y es una fuerza viva que no puede ni podrá ser vencida", concluye la presentación en un nuevo aniversario de su fundación.

Fuente: telam

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