17/03/2026
La presencia de Rusia en la Bienal de Venecia provoca una crisis interna en el ámbito cultural italiano
Fuente: telam
El ministro Allesandro Giuli se opone a la readmisión mientras que el director de la muestra Pietrangelo Buttafuoco defiende "un deshielo" para los países en guerra, entre ellos Israel e Irán
Las divisiones internas en el gobierno italiano por la participación de la Federación Rusa en la próxima edición de la Bienal de Venecia, que abrirá en mayo, provocaron la solicitud de renuncia de Tamara Gregoretti, integrante del consejo directivo, por parte del ministro de Cultura, Alessandro Giuli. El conflicto estalló después de que Gregoretti, designada por el ministerio y considerada cercana al presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, apoyara la reincorporación de artistas rusos en la muestra internacional, según informó el diario Il Messaggero.
En 2024, la Unión Europea ya había anunciado un recorte de dos millones de euros en los fondos destinados a la Bienal tras la controversia por la presencia rusa, intensificando el debate sobre los límites entre política y cultura. El gobierno italiano enfrenta así una presión adicional por parte de instituciones europeas y sectores del propio oficialismo, enfrentando dilemas sobre sanciones y exclusiones culturales que emergieron con fuerza a raíz de la guerra en Ucrania.
Tamara Gregoretti asumió su cargo en el consejo directivo de la Fundación veneciana el 13 de marzo de 2024, como reveló en su nota el ministro Giuli. La funcionaria declaró: "Soy serena, no dimito". Por su parte, fuentes del ministerio de Cultura le reprocharon su falta de oposición activa a lo que llamaron la "Bienal de la tregua", impulsada por Buttafuoco para incluir representantes de países en guerra, como Rusia, Irán e Israel. El ministerio también criticó a Buttafuoco por no haber informado oportunamente al ministro sobre las exigencias rusas de reincorporación: "Sabía desde principios de año que la Rusia de Putin quería recuperar el pabellón y recién lo comunicó en febrero, simulando tener el aval del gobierno central", indicaron voceros citados por Il Messaggero.
La readmisión de artistas rusos en la Bienal provocó reacciones encontradas desde la política italiana hasta la escena internacional. El presidente ucraniano Volodimir Zelensky se manifestó sorprendido y en contra de la decisión italiana, mientras que el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, propuso abrir el evento a los disidentes rusos como "un buen mensaje". Tajani remarcó que "un asunto son los oligarcas, otro es el pueblo ruso: no podemos quemar a Dostoyevski, Tolstói o Gorki simplemente por su origen". El vicepresidente del Gobierno y líder de la Liga, Matteo Salvini, apoyó la inclusión rusa en términos de universalismo: "La cultura y el deporte transmiten un mensaje de unión. Así ha sido en las Paralimpiadas, todos deben estar incluidos. En mayo estaré feliz de volver a la Bienal".
La controversia sobre Rusia en la Bienal de Venecia enfrenta a figuras centrales de la cultura y la política italianas, desde Gregoretti y el ministro Giuli hasta Buttafuoco, por la reintegración de artistas rusos. La consecuencia inmediata fue el aumento de la presión política sobre la dirección cultural italiana, el inicio de una campaña pública de rechazo liderada por sectores del Parlamento europeo y la apertura del debate sobre el alcance y los límites de la diplomacia cultural en tiempos de conflicto.
El Partido Democrático (PD), principal fuerza opositora, experimentó fuerte agitación interna y promovió una petición en Change.org que superó las 7 mil firmas, denunciando que "la cultura no puede servir para encubrir una agresión". Entre los firmantes se encontraron personalidades como la vicepresidenta del Parlamento europeo, Pina Picierno, el ex campeón mundial de ajedrez y activista Garry Kasparov, el historiador británico Timothy Garton Ash, la politóloga Anne Applebaum y los parlamentarios italianos Carlo Calenda, Filippo Sensi y Benedetto Della Vedova.
Pietrangelo Buttafuoco buscó justificar su postura en la universalidad del arte y la cultura, recordando declaraciones previas sobre la convivencia de banderas rivales, como "Israel e Irán" sobre el Palacio del Cine de Venecia. El presidente de la Bienal defendió la posibilidad de que las artes ayuden a propiciar un "deshielo" entre naciones en conflicto.
Fuente: telam
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