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11/03/2026

La oscura historia de Lady Killer, el mendocino que asesinó a cuatro mujeres y se volvió leyenda criminal en Estados Unidos tras confesar sus crímenes en televisión

Fuente: telam

La columna de Paulo Kablan en Infobae al Regreso reconstruyó el derrotero criminal de Ricardo Silvio Caputo, el mendocino que evadió al FBI durante dos décadas, cambió 17 veces de identidad y estremeció a Estados Unidos con su confesión televisiva

En su columna policial en Infobae al Regreso, Paulo Kablan relató cómo Ricardo Silvio Caputo, apodado "Lady Killer", fue perseguido durante más de 20 años en Estados Unidos y México por una serie de femicidios y logró finalmente entregarse en Mendoza en 1994 tras confesar: "Me entrego para evitar más muertes"

Durante la emisión de Infobae al Regreso �conducida por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería�, Kablan reconstruyó el derrotero criminal de Caputo, un mendocino que llegó a ser portada de los principales diarios estadounidenses, eludiendo a las autoridades con 17 identidades falsas y dejando una estela de muertes desde Nueva York hasta México.

"Antes de la irrupción del papa Francisco, había un argentino que había sido el que más tapas de diario norteamericano había salido. Y no era ni Perón, ni Alfonsín, ni Menem, ni Maradona. Se llamaba o le decían Lady Killer. Su nombre, Ricardo Silvio Caputo, alias Caíto. Mendocino, él, que a los 19 años, en los setenta, dejó Mendoza, se fue como turista a los Estados Unidos y no volvió nunca más", introdujo Kablan.

Caputo, según el especialista, "se convirtió en un despiadado asesino serial. Lady Killer, hay un libro sobre él, es uno de los personajes más enigmáticos de la historia penal norteamericana. Por ahí mucho no se sabe que era argentino. Lady Killer, asesino de señoritas. Esa sería la traducción. Y durante un par de décadas lo buscaron. De tanto en tanto daba un golpe, pero no sabían ni quién era, porque cambiaba su identidad. Diecisiete nombres distintos tuvo Lady Killer".

Kablan reconstruyó que Caputo "trabajó en gastronomía en Nueva York, donde conoció en el 71 a Nathalie Brown, una chica de 19 años. Un día la chica le dijo: 'No quiero seguir más con vos'. Y eso fue su pena de muerte. La mató a golpes, a cuchillazos y después llamó a la policía, 911: 'Acabo de matar a mi novia'. Lo detienen. Hay un primer juicio que lo declara inimputable. Después hay un segundo que lo declara imputable. Fue a un psiquiátrico en la calle Bacon".

El relato continuó: "Quien lo atendía, una de las personas que lo atendía era Judy Becker, que tenía 26 años. Empieza una relación amorosa, porque ella le da el alta, sale de este instituto psiquiátrico y la termina matando un año después, en 1974. La familia no sabía que ella, psicóloga, estaba saliendo con un paciente que la terminó matando. Ahí desapareció. Nunca más lo volvieron a ver en Nueva York. Se fue a California. Siempre iba cambiando de nombres, 17 en total, documentos falsos".

Kablan detalló que en California "apareció como Ricardo Donoghue con un documento extranjero. Ahí entabla una relación con una cantante y bailarina que quería ser actriz, Barbara Taylor. Se empieza a llevar mal y, por alguna razón, en vez de tener el mismo final que los otros dos hechos anteriores, decide irse. La deja y se va a Hawái, donde trabaja también en gastronomía ya con otro nombre".

En Hawái el destino criminal estuvo cerca de truncarse: "Lo agarran cuando estaba dándole una paliza a una chica y lo iban a meter preso y se escapó con lo justo. Tenía otro nombre y logra escapar de Hawái y se va a México. En 1977 aparece en México, en la Ciudad de México, ya siendo más grande, treinta años aproximadamente, y conoce a Laura Gómez, una chica de 23 años, hija del sindicalista más importante de camioneros en México".

"Él escribiría después: 'Yo no podía casarme con ella. Era una muy linda chica y muy buena piba, pero no podía casarme con ella. No podía decirle que yo era un asesino'. La quiso dejar, según él, pero la terminó matando. Utilizó cigarrillos para quemarla, la apuñaló, la estranguló y escapó. Ahí se llamaba Ricardo Martínez Díaz. Por eso no relacionaban un caso con otro. El prófugo era Ricardo Martínez Díaz, que masacró literalmente a la hija del sindicalista más importante de México, que estaba embarazada".

Caputo siguió prófugo: "Se fue a Los Ángeles. Ahí conoció a una mujer cubana llamada Felicia. No está claro si tuvo un hijo con ella o ella ya tenía un hijo. Cuando se descubre todo esto, a Felicia nunca la pudieron encontrar, se la tragó la tierra. Pudo haber sido otra víctima, ella y su hijo. Pero nunca lo confesó, nunca lo probaron".

El relato de Kablan marcó que Caputo volvió a México, ahora como Roberto Domínguez: "Va a Guadalajara, conoce a Susana, una universitaria con quien se casa y se va a Chicago. Tienen cuatro hijos. Susana y los hijos declararon una y mil veces: nunca les levantó la voz, nunca los tocó. Ella sobrevivió".

Finalmente, en los noventa, la historia da un giro: "En 1994, volvió a ser Ricardo Silvio Caputo. Se había casado con ese nombre, pero un día dijo: 'Ya vuelvo, tengo que hacer un viaje'. Se subió a un avión, llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza. Fue a Mendoza, se encontró con parte de su familia. Les contó quién era y les dijo concretamente, y le dijo después al juez: 'Me entrego para evitar más muertes'. Había vuelto a sentir las ganas de matar y a Susana y a sus cuatro hijos no los iba a tocar".

La repercusión mediática fue abrumadora: "Era tan conocido Lady Killer, porque había un serial prófugo, y en Estados Unidos son amantes de estas historias de asesinos en serie. Salía de tanto en tanto en los diarios más grandes, The Washington Post, The New York Times. Era muy famoso el apodo Lady Killer".

Kablan recordó la confesión pública: "Él se comunica a través de un abogado con el noticiero principal de la ABC News. Dijo: 'Voy a contar la historia'. Habló con el fiscal, con el juez, acordó que no iba a recibir pena de muerte. Grabó la entrevista. Fue una entrevista que marcó una época, en 1994, en uno de los programas de noticias más importantes de Estados Unidos. Caíto Caputo contó la historia: 'Soy yo Lady Killer, el famoso Lady Killer que mata mujeres desde la década del 70'".

El caso cerró con una condena de 30 años de prisión en la cárcel de Attica, donde murió en 1997: "Fue a la cárcel de Attica y unos años después, en 1997, jugando al básquet dentro de la cárcel, sufrió una indisposición cardíaca. Lo llevaron al hospital, pero murió de un ataque al corazón".

En el intercambio con el staff, Mica Mendelevich apuntó: "Un femicida antes de que exista la palabra femicida". Kablan coincidió: "Psicópata perverso fue calificado". El libro "Love Me to Death" de Linda Wolfe, reconstruye la vida y crímenes de Caputo.

Kablan concluyó que hoy un caso así sería imposible de sostener: "Un Lady Killer hoy no dura mucho tiempo en libertad. Telefonía celular, cámaras de seguridad, GPS, ADN, perfil genético, redes víctimas. Lo agarran en un par de meses, por suerte. Era una época que era más difícil".

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Fuente: telam

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