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06/03/2026

Facundo Pastor enfrenta el enigma de los restos de Perón: "Hay una conjunción increíble de operaciones de inteligencia y misterio"

Fuente: telam

El periodista y conductor acaba de publicar 'El cuerpo de Perón', una investigación con testimonios y revelaciones definida en sus palabras como "una novela histórica de no ficción"

"Durante mucho tiempo pensé que iba hacia un lugar y en un momento sentí que había llegado. Cuando empecé a sentir cierta consolidación en los medios, también apareció una búsqueda distinta. Escribir es contar, es escuchar, es mirar. Y en esa búsqueda estoy". Así se presenta Facundo Pastor, periodista, conductor de radio y televisión y escritor, autor de El cuerpo de Perón, su libro más reciente que revela una compleja trama de intereses judiciales, políticos y también esotéricos puestos sobre los restos de uno de los hombres más relevantes del siglo XX en la historia argentina.

Juan Domingo Perón murió el 1 de julio de 1974. Desde entonces, su cuerpo ha recorrido un largo camino. Incluso compartió un tiempo con los restos de Eva Perón. Durante el gobierno de Isabel Perón, ella y López Rega llevaron a cabo rituales nocturnos junto a los dos cadáveres, reunidos en secreto en la Quinta de Olivos después de que el expresidente, ya momificado, fuera tratado con químicos para resistir la multitudinaria despedida de tres días. Tras el golpe militar de 1976, los cuerpos de Perón y Evita quedaron abandonados y provocaron temor entre los militares, que optaron por separarlos. En 1987, el robo de las manos de Perón en el Cementerio de la Chacarita sumó otro misterio a la política argentina, nunca esclarecido. En 2006, cuando se trasladó el cuerpo a San Vicente, hubo un tiroteo y disturbios entre gremios enfrentados, para sumar violencia a la violencia.

Con ritmo literario y precisión informativa, Facundo Pastor relata cómo la disputa por una herencia más simbólica que otra cosa, ha marcado la historia argentina del último medio siglo. "Siento que esto es una novela histórica de no ficción", define el autor una mañana soleada de marzo, justo antes que comience su rutina de conducción diaria en radio y televisión.

��Por dónde arrancaste para este libro sobre un tema relevante de la historia argentina contemporánea?

�Venía de convivir con la historia de Isabel Perón y de haber hecho ese libro que terminó siendo un libro sobre el silencio. Pero también sentía que en ese libro no se había resuelto el silencio de Isabel. �Por qué tanto silencio durante tanto tiempo? Un alto dirigente me dijo: "Ella nunca pudo superar lo que pasó con el cuerpo de Perón". Eso me quedó dando vueltas. Siempre que se habla de la disputa de los cuerpos peronistas aparece primero el cuerpo de Evita, lo cual es lógico porque es una historia tremenda, relatada de manera excepcional por Tomás Eloy Martínez. Ahí empecé a pensar que alrededor del cuerpo de Perón pasaron muchas cosas y esas cosas pueden empezar a responder preguntas sobre el silencio de Isabel, las sombras del peronismo y cómo se disputan los cuerpos de sus líderes muertos.

��Qué particularidades destacarías en el caso de Perón?

�Cuando avanzaba con la investigación y la escritura, cuando me preguntaban sobre qué escribía, a algunos amigos les decía: "Estoy escribiendo sobre el cuerpo de Perón". Y me respondían: "Ah, sobre las manos". Las manos era un capítulo, pero había una mirada muy enfocada en ese episodio y, cuando uno veía desde la muerte en 1974 hasta los tiros en San Vicente. Por eso la bajada del libro es "la muerte, las manos, los tiros". Pasaron muchas cosas. Increíble lo que sucede con el cuerpo de Perón y el de Evita juntos. Poca gente sabe que convivieron en la Quinta de Olivos, en una capilla, mucho tiempo. Esta fue una idea de López Rega y de Isabel: terminado el velatorio popular de Perón, lo trasladaron a Olivos, a cajón cerrado, y después decidieron que tenían que estar los cuatro juntos. A finales del 74 mandaron a buscar el cuerpo de Evita, que había quedado en Puerta de Hierro. A finales del 74 deciden ir a buscarlo y ahí se da ese encuentro: Evita a cajón abierto, Perón a cajón cerrado, Isabel y López Rega vivos, los cuatro. Después vino el golpe y los dos cuerpos quedaron abandonados en la capilla de la quinta. Jorge Rafael Videla, al mudarse a Olivos, pide un inventario y le informan que hay dos cuerpos en la capilla. Su esposa se niega a mudarse con esos restos adentro. Se decide entonces separar los cuerpos: Perón a Chacarita, Evita a Recoleta.

��Cómo fue el velatorio y el traslado del cuerpo de Perón?

�Él muere el 1 de julio del 74 a las tres y cuarto de la tarde. La mañana del 2 de julio se lo llevan en procesión desde Olivos hasta el Congreso, pasa por la Catedral y finalmente va al Congreso. Se queda todo el dos y el tres. El cuatro a la mañana hay un homenaje con la Cámara de Diputados y ese día se lo llevan a Olivos. Ya el cuatro a la tarde estaba en Olivos.

��Por qué recovecos y fuentes recorrió tu investigación?

�Desde Emboscada para acá, casi que no concibo la escritura sin una investigación muy ardua y una idea previa. Paso mucho tiempo escribiendo sin escribir, pensándolo, viendo dónde parar, dónde entrar, dónde profundizar. Aprendí más de la literatura y trabajo mucho la escritura. Acompaño al lector hasta un lugar, como un balcón hacia un paisaje, y dejo que busque cosas, que se quede con ganas. Hay mucha gente viva que estuvo cerca de ese cuerpo. Me parecía importante que las fuentes sean de un calibre similar: enfermeras, médicos jóvenes, gente de adentro de la Quinta de Olivos, del cementerio, testigos de grandes momentos. Desde la muerte pasaron muchas cosas en ese velatorio: para que durase varios días se decidió intervenirlo e inyectarle una solución de formol y agua destilada. Eso momificó el cuerpo y permitió que, trece años después, los profanadores encuentren qué cortar. Todo va teniendo una relación y es, a través de distintos testigos y recursos narrativos, mirar el cuerpo de Perón, que es también mirar la Argentina.

��Qué hallazgos te sorprendieron sobre el robo de las manos de Perón y el tiroteo de San Vicente?

�Detrás del robo de las manos también hubo una gran sospecha de sectores de la inteligencia militar ya en democracia. El tiroteo es más hacia adentro del peronismo, una versión de Ezeiza en los 2000. Cuando los liderazgos no están resueltos, suceden las disputas territoriales. En el caso de las manos, la profanación fue una operación de inteligencia majestuosa con el objetivo de dañar la consolidación de la democracia. Hay una conjunción increíble entre inteligencia, masonería y misterio. Es el gran misterio de la política argentina: �Quién robó esas manos? �Qué hicieron? �Dónde están? �Cuál fue el objetivo? Desde la muerte hasta los tiros hay una disputa constante sobre los cuerpos peronistas. En la muerte, el pueblo disputa el cuerpo en la plaza; después Isabel, López Rega, los militares... y luego más sombra con la profanación. Finalmente, sindicatos disputándose la cercanía y hasta supuestas descendencias. Es una no-novela histórica muy ruidosa, que replica al silencio de Isabel.

��Qué conclusión sacaste después de investigar y escribir sobre el mito, la muerte y los cuerpos en el peronismo?

�Siempre está esa idea de que la obsesión por los cuerpos está adentro del peronismo. Pero cuando avancé en el relato y vi distintas argentinas a través del cuerpo de Perón, me parece que esa obsesión está afuera y desde ahí se mira al peronismo. Sectores de la inteligencia militar siempre aparecieron vinculados al intento de dominación de los cuerpos peronistas. Cuando Videla tiene que resolver lo de la cripta, se lo da a alguien cercana. Siempre aparecen los espías militares con mucha obsesión por los cuerpos. Es un reflejo salvaje de intento de dominación del otro. No es algo resuelto; todavía hay mucho por revelar.

[Fotos: Gastón Taylor]

Fuente: telam

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