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05/03/2026

Faustino Oro rozó la hazaña de ser el gran maestro más joven de la historia, pero un error lo dejó sin récord: el punto de inflexión en su partida

Fuente: telam

Obligado a ganar en la última rueda del torneo en Moscú arriesgó para eludir el empate, pero acabó perdiendo y no pudo batir el registro

Si existieran formas para elegir una derrota, acaso, una de ellas se corresponda con lo realizado hoy, por el prodigio argentino Faustino Oro, de 12 años, en el Open Internacional de Ajedrez Aeroflot, en Moscú. En un duelo frente a una de las grandes estrellas juveniles del ajedrez ruso, Aleksey Grebnev de 19 años, en el que estaba obligado a ganar para batir el récord de convertirse en el gran maestro más joven en el historial de esta actividad, el pequeño Fausti estuvo muy cerca de la hazaña pero un error lo dejó sin nada.

Se sabía de las dificultades a las que se enfrentaría el niño Oro para lograr batir la marca que hace cinco años estableció el joven norteamericano (de padres indios) Abhimanyu Mishra (nacido el 5/2/2009) que alcanzó el título de gran maestro el 30/06/2021, a los 12 años, 4 meses y 25 días. Si Faustino hubiera ganado hoy su partida de la 9� rueda en el Open en Moscú, se habría adelantado en seis días.

Por los caprichos del azar el sorteo en los torneos abiertos se efectúa de manera aleatoria, el jugador no sabe qué rival le caerá en suerte, sólo conoce que será otro que tenga su mismo puntaje. Fausti estaba obligado por la reglamentación a qué ese rival además tuviera una fuerza de juego de más de 2497 puntos de Elo (así se llama el puntaje en el ranking del ajedrez), para completar una performance, al cabo de las 9 ruedas de la prueba, de casi 2600 puntos. Frente a un rival menor una victoria no le hubiera dejado nada, ya que su performance habría sido menor a lo requerido. Había 11 posibles candidatos y el elegido por el sistema fue el ruso Grebnev: campeón mundial Sub 18 (en 2023), campeón juvenil asiático (en 2024) y ganador del Open de Dubai (en 2025). Un rival durísimo y al que debía enfrentarlo con piezas negras.

Pero a esto había venido Fausti y su familia (mamá Romina y papá Alejandro) a Moscú; a hacer realidad un sueño y en la capital del ajedrez mundial. Seguramente que también manejaron otras opciones, pero la decisión familiar fue viajar a Rusia y si había un punto catastral del planeta para lograr la hazaña ese sería en un lugar histórico.

La transmisión en vivo de la partida -que arrancó a la 6AM de Buenos Aires con picos de más de 15.000 seguidores en vivo- mostró a Faustino planteando una Defensa Siciliana (de las más utilizadas por los actuales jugadores de élite, o antes por otros como Fischer, Karpov o Kasparov, que eligen un juego agudo para contrarrestar la ventaja del primer movimiento de las blancas). Las primeras jugadas fueron ejecutadas casi de memoria por el niño, nada fuera de lo conocido, pero el esquema de su rival lo fue arrinconando y quitándole la armonía de las piezas negras. Tal vez esta era la primera vez que Fausti estaba jugando esta posición en su breve y electrizante carrera, por eso, con razonamiento e intuición iba sorteando las dificultades que le presentaba el joven Grebnev.

Al cabo de 20 jugadas, según los programas de ajedrez, y de la opinión de los expertos, como los maestros argentinos Diego Valerga y Sebastián Iermito que participaban de la transmisión en el canal de Youtube de Benjamín Mela, la posición era de igualdad. Fausti había sorteado los problemas de la apertura y aún con todas las piezas en el tablero -el primer cambio fue de peones en la jugada N�25- se lanzaba a la lucha por la iniciativa en el medio juego. Y lo logró.

El ajedrecista ruso que jugaba con mayor velocidad que el argentino (lo aventajaba en el reloj con 24 minutos contra 11 del niño), de pronto cometió su primera imprecisión y las piezas de Faustino comenzaron a actuar con mayor coordinación (la armonía de las piezas en el ajedrez), y ahora amenazaban con tomar el control del juego. Pero el niño efectuó dos jugadas dudosas (la N�29 y N�30) y la posición se volvió favorable al blanco. Pero ya se sabe, el ajedrez es para los humanos, no para las máquinas, y entonces el error de cálculo siempre está latente.

En la jugada N�32 el maestro ruso se equivocó y otra vez la posición fue de igualdad, pero con leve ventaja para Fausti. Es que, para compensar su error, Grebnev debió sacrificar (así se llama en la jerga la entrega de una pieza de mayor valor por una menor) una torre blanca por un caballo negro. Ahí en ese instante se produjo el punto de inflexión del juego. Era el turno de la jugada N�34, con 8 minutos en el reloj del niño y 16, en el de su rival. La sencilla toma de la torre con el alfil, por parte de Oro, hubiera dejado la posición en igualdad, siempre y cuando Grebnev hubiera encontrado la única respuesta válida. Cualquier otra jugada le hubiera permitido a Faustino pasar al frente de la situación y con muchas chances de victoria.

Fue en ese momento, cuando el niño criado en Buenos Aires pero que desde hace dos años está radicado en España, dudó. Lo más probable es que haya visto que esa toma con el alfil, le daba chances de tablas al blanco y él estaba obligado a ganar. Pensó en exceso, y eligió la peor continuación, tomó la torre con un peón, acaso, creyendo que de esa manera la partida se abriría y la posibilidad de la victoria seguiría al alcance de su mano. Pero no fue así; eligió la peor continuación. Diez jugadas después, Faustino le extendió la mano a su rival, en señal de abandono, y con ello se terminaba el sueño de lograr la plusmarca.

Para la estadística final, Fausti cumplió una muy buena labor en el torneo Aeroflot; preclasificado N�35 finalizó en el 27� lugar, con 5,5 puntos (producto de 4 victorias, 3 empates y 2 derrotas), ubicándose a dos unidades del ganador, el ex subcampeón mundial, Ian Nepomniachtchi (Rusia), y sumando dos puntos para su ranking.

Es cierto, el "Messi del Ajedrez" se quedó sin récord; una verdadera pena para este enorme talento que durante casi un año corrió detrás de un sueño, y hubiera sido un nuevo hito en su carrera.

"Conseguir el récord no es algo que me obsesiona, si viene, mejor, pero lo más importante es que siga mejorando mi ajedrez y así llegarán las cosas más fáciles", había señalado Faustino ante la prensa en Países Bajos tras su actuación brillante en el torneo Challenger de Tata Steel, en enero último.

Y está muy bien, nadie en el ambiente del ajedrez, entre aficionados y maestros duda que el chico ya tiene un nivel de juego de un gran maestro, incluso, hasta aventuran que, en breve, en este mismo año habrá logrado el título porque sus progresos son inmensos.

La vara de Faustino Oro no es el título de gran maestro, ni el récord, porque las marcas están para batirse. Él incluso ya ni siquiera es el maestro internacional -su actual categoría en el ranking- más joven del mundo, porque otro niño ruso logró esa hazaña en menor tiempo. Faustino juega al ajedrez porque lo disfruta. Habla, sueña y piensa sólo en blanco y negro. Tiene 12 años, ningún otro ajedrecista de Argentina ni del mundo ha conseguido lo que él logró en estos casi seis años de intensa carrera.

Faustino Oro es el futuro del ajedrez, y lo mejor, como sucede generalmente, es lo que está por venir. Por eso hay que disfrutarlo día a día.

Fuente: telam

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