03/03/2026
Sombras en Dubái: el viaje del ministro de Defensa italiano que sacude al gobierno de Meloni
Fuente: telam
La estancia de Guido Crosetto en los Emiratos durante el ataque contra Irán desató una tormenta política en Roma. Entre contradicciones sobre su seguridad y sospechas de diplomacia paralela, el episodio revela las grietas en la coalición de Gobierno
>Un ministro de Defensa de una potencia del G7 no suele viajar en vuelos comerciales, sin escolta y con su familia a una zona de máxima tensión bélica sin que el resto de su Gobierno lo sepa. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurrió con Guido Crosetto. Mientras el pasado sábado Israel y Estados Unidos lanzaban un ataque contra Irán, el hombre encargado de las Fuerzas Armadas italianas se encontraba en Dubái, oficialmente en un viaje privado. El episodio ha abierto una crisis de confianza en el corazón del Ejecutivo de Giorgia Meloni.
Crosetto, una de las figuras más poderosas del gabinete y cofundador de Hermanos de Italia, viajó el viernes 28 de febrero a los Emiratos Árabes Unidos en un vuelo comercial junto a su familia, según confirmó él mismo. No era una misión oficial, o al menos no completamente: el ministro mezcló vacaciones con lo que describió después como “compromisos institucionales”. Horas más tarde, Irán respondió a los bombardeos atacando varios países del Golfo Pérsico, incluidos los Emiratos, lo que llevó al cierre del espacio aéreo de Dubai, uno de los aeropuertos más transitados del mundo, con entre 2.000 y 2.500 vuelos diarios.Así, el principal responsable de las Fuerzas Armadas italianas quedó varado en el exterior durante una de las crisis geopolíticas más graves en años, sin escolta, sin asesores y sin haber informado aparentemente a sus propios colegas de gabinete.Lo que siguió fue una sucesión de explicaciones que, lejos de aclarar el episodio, lo complicaron. Primero, el equipo de Crosetto presentó su presencia como un viaje estrictamente privado e imprevisto. Luego, se añadió que había ido a buscar a su familia para ponerla a salvo. Más tarde, ante las comisiones de Exteriores del Senado y la Cámara, el propio ministro admitió que el viaje combinaba vacaciones con reuniones de alto nivel, entre ellas un encuentro con su homólogo emiratí, Mohammed bin Mubarak bin Fadhel Al Mazrouei, confirmado oficialmente por los Emiratos.
La contradicción más llamativa, señala Il Post, es que Crosetto justificó su regreso en avión militar diciendo que quería evitar “exponer a otros a peligros”, pero había llegado a Dubai en un vuelo de línea con unos 300 pasajeros.
Regresó a Roma el domingo en un avión de la Aeronáutica Militar, tras ser trasladado en minibús privado, con escolta emiratí, hasta Muscat, en Omán.
Para el analista Marco Baratto en el portal ¿Fue Dubái la sede de una reunión discreta para tratar el apoyo italiano en sistemas de defensa antiaérea solicitado por los países del Golfo?, se preguntó el medio. La coincidencia de altos cargos de defensa europeos en el mismo lugar y momento sugiere que la vacanza pudo ser la cobertura perfecta para una diplomacia paralela que no podía figurar en las agendas oficiales.En este contexto, su estancia en Dubái —epicentro de las compras de armamento en el Golfo— dejó de ser vista como un mero descuido familiar para interpretarse bajo una luz más estratégica. Para un sector de la prensa italiana, el viaje respondió a la naturaleza de un “ministro-vendedor” que conoce mejor que nadie las necesidades defensivas de las monarquías árabes, precisamente en un momento en que, según reveló el propio Crosetto, estas han solicitado formalmente a Roma sistemas de defensa antiaérea y tecnología antidrones para protegerse de las represalias de Teherán.
El impacto político en Roma es profundo. El ministro de Asuntos Exteriores Tajani admitió públicamente que no sabía que su colega de Defensa estaba fuera del país. Esta descoordinación apunta a un conflicto interno con Alfredo Mantovano, el poderoso subsecretario y jefe de los servicios secretos, con quien Crosetto mantiene una tensa relación desde hace meses, según analizó Il Fatto Quotidiano. Según observó este medio, si los servicios secretos sabían del viaje —como afirma Crosetto— y no informaron al canciller ni a la primera ministra, el Gobierno enfrenta un problema de seguridad nacional. Si no lo sabían, el ministro de Defensa operó por cuenta propia en una zona de guerra.Aunque Meloni ha defendido públicamente que el ministro “nunca dejó de trabajar”, el malestar en el Gobierno es palpable, especialmente ante el hecho de que el comandante de las Fuerzas Armadas estuviera fuera del país sin una escolta oficial ni un equipo de apoyo logístico.Todas las fuerzas de oposición firmaron una carta conjunta exigiendo que sea la propia Meloni quien comparezca ante el Parlamento para explicar la posición de Italia. Por el momento, Palazzo Chigi no ha respondido.
Fuente: telam
En este contexto, su estancia en Dubái —epicentro de las compras de armamento en el Golfo— dejó de ser vista como un mero descuido familiar para interpretarse bajo una luz más estratégica. Para un sector de la prensa italiana, el viaje respondió a la naturaleza de un “ministro-vendedor” que conoce mejor que nadie las necesidades defensivas de las monarquías árabes, precisamente en un momento en que, según reveló el propio Crosetto, estas han solicitado formalmente a Roma sistemas de defensa antiaérea y tecnología antidrones para protegerse de las represalias de Teherán.
El impacto político en Roma es profundo. El ministro de Asuntos Exteriores Tajani admitió públicamente que no sabía que su colega de Defensa estaba fuera del país. Esta descoordinación apunta a un conflicto interno con Alfredo Mantovano, el poderoso subsecretario y jefe de los servicios secretos, con quien Crosetto mantiene una tensa relación desde hace meses, según analizó Il Fatto Quotidiano. Según observó este medio, si los servicios secretos sabían del viaje —como afirma Crosetto— y no informaron al canciller ni a la primera ministra, el Gobierno enfrenta un problema de seguridad nacional. Si no lo sabían, el ministro de Defensa operó por cuenta propia en una zona de guerra.Aunque Meloni ha defendido públicamente que el ministro “nunca dejó de trabajar”, el malestar en el Gobierno es palpable, especialmente ante el hecho de que el comandante de las Fuerzas Armadas estuviera fuera del país sin una escolta oficial ni un equipo de apoyo logístico.Todas las fuerzas de oposición firmaron una carta conjunta exigiendo que sea la propia Meloni quien comparezca ante el Parlamento para explicar la posición de Italia. Por el momento, Palazzo Chigi no ha respondido.
Fuente: telam
Compartir
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!



