03/03/2026
La brutal imagen de un miliciano africano que los rusos enviaron al frente en Ucrania con una mina antipersonal en su pecho
Fuente: telam
“Escapas o mueres”: así describen su situación los reclutas atrapados en el ejército de Putin, sometidos a racismo, sin pago y sin posibilidad de regresar a sus países tras la confiscación de sus pasaportes
>Las imágenes muestran a un joven africano uniformado, con una mina antipersonal atada al pecho, mientras un hombre de habla rusa le profiere insultos racistas y anuncia que lo usarán como “abrelatas” para asaltar posiciones ucranianas. El hombre en el video se llama Francis. Su madre lo identificó desde Kenia, donde espera noticias de su hijo desde octubre.
El caso de Francis no es aislado. La investigación de CNN documentó un número creciente de ciudadanos de Kenia, Ghana, Nigeria y Uganda que terminan combatiendo para Rusia en Ucrania, atraídos por promesas de empleos civiles bien remunerados. El patrón se repite en todos los casos: agentes ofrecen trabajos de conductor, electricista o guardia de seguridad, con salarios mensuales de hasta 3.500 dólares, primas de contratación de 13.000 dólares y la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa. Una vez en territorio ruso, los reclutas son obligados a alistarse en el ejército, frecuentemente sin comprender los contratos —redactados solo en ruso— y sin acceso a traductores ni abogados. A muchos se les confisca el pasaporte.
“Les mienten a la gente. El dinero que dicen que están pagando no es cierto”, declaró a CNN Charles Njoki, fotógrafo keniano que viajó a Rusia creyendo que trabajaría como operador de drones, resultó herido en un ataque y requiere cirugía en la mano y la columna vertebral. Patrick Kwoba, carpintero de 39 años, contó una historia similar: pagó 620 dólares a un agente, recibió apenas tres semanas de entrenamiento y fue enviado al frente. “Mientras te hayas unido al ejército ruso, escapas o mueres”, dijo tras regresar a Kenia con ayuda de la embajada en Moscú. “Solo hay dos opciones”.La investigación de CNN se basó en cientos de conversaciones en aplicaciones de mensajería, contratos militares, visas, reservas de vuelo y testimonios directos de combatientes africanos. Todos menos uno de los cerca de una docena entrevistados manifestaron su deseo de abandonar el ejército ruso. Relataron haber presenciado la muerte de compatriotas, pérdida de extremidades sin compensación y racismo sistemático por parte de sus comandantes. Uno de ellos, bajo anonimato, contó que un soldado ruso lo obligó a entregar su tarjeta bancaria y su PIN a punta de pistola, retirándole casi 15.000 dólares de su bonificación.Desesperada, Anne Ndarua accedió a ser entrevistada públicamente con la esperanza de presionar a los gobiernos de Kenia y Rusia. “Hago un llamamiento a los gobiernos de Kenia y Rusia para que colaboren y traigan a esos niños a casa”, pidió. “Les mintieron sobre trabajos reales y ahora están en guerra y sus vidas corren peligro”.Ucrania, por su parte, advirtió que los africanos que combaten del lado ruso son considerados enemigos. “Si están en primera línea, son nuestros enemigos y Ucrania se defiende”, declaró a CNN el embajador ucraniano en Kenia, Yurii Tokar. “Esto debe detenerse”.
Fuente: telam
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