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01/03/2026

Cómo la muerte del capo narco mexicano “El Mencho” puede rediseñar los escenarios criminales de Brasil

Fuente: telam

Desde el CJNG al Cártel de Sinaloa, los mexicanos ya se han hecho espacio en territorio brasileño

>Con el arresto de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el pasado 22 de febrero, se abre un nuevo capítulo. No solo para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), del cual era el líder, y para el narcotráfico en México, sino también para el resto de América Latina y, en particular, para Brasil.

De hub de la cocaína, sobre todo hacia Europa, Brasil ha visto a su principal grupo criminal, el Primeiro Comando da Capital (PCC), desplazar sus intereses hasta Australia. Además, abrió las puertas a delincuentes colombianos, mexicanos y turcos para evolucionar desde el punto de vista químico y producir nuevas drogas sintéticas. En diciembre de 2024, la Policía Federal brasileña desmanteló un laboratorio de producción de nitazenos, el primero descubierto en América Latina, según lo destacado por el informe anual de 2025 publicado esta semana por el Órgano Internacional de Control de Estupefacientes de las Naciones Unidas. Y era mexicano Guillermo Fabián Martínez Ortiz el “cocinero” —como se define a los técnicos que saben manejar la química de las drogas sintéticas— arrestado y condenado en Brasil por narcotráfico. Producía metanfetaminas para el mercado de San Pablo.

“Sabemos que el Cártel Jalisco Nueva Generación utilizaba rutas hacia Europa, principalmente para el tráfico de drogas sintéticas y cocaína. Y ya sabemos que este cártel estaba muy involucrado en la minería ilegal en Sudamérica”, declaró a la BBC Roberto Uchôa, investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra. Según el experto, una posible fragmentación y lucha interna podría debilitar la posición del cártel y hacer más difícil mantener las rutas hacia Europa, abriendo así el camino a organizaciones como el PCC.

El 7 de diciembre de 2016, la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (SENAD) arrestó a los mexicanos Jimmy Wayne Gallien, Armando Carrillo, Marcos Antonio Castro y Martín Manuel Huerta con la acusación de narcotráfico. Fueron incautados más de 300 kilogramos de droga y bombonas industriales importadas de Jalisco que posteriormente habrían sido enviadas a los Países Bajos a través del puerto de Santos, en el estado de San Pablo.

La asociación con los mexicanos, además del tráfico de drogas, según las autoridades brasileñas, también está orientada a actividades de lavado de dinero. Por último, la operación Terra Fértil de 2017 desarticuló una red vinculada al narcotraficante brasileño Ronald Roland, sospechoso de abastecer a los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas. Ronald ya había estado involucrado en la operación Dona Bárbara de 2015, que desmanteló las actividades de narcotraficantes brasileños vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El análisis de las autoridades brasileñas en el momento del arresto de “El Chepa” en Fortaleza es hoy más actual que nunca para comprender las dinámicas internacionales del CJNG. Según los magistrados, de hecho, el hombre era el responsable financiero del grupo y operaba directamente desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Allí también residen muchos exponentes de alto nivel del PCC, que gestionan allí numerosas operaciones ilícitas. Además, “Marcola” tiene en parte orígenes bolivianos. Antes de su extradición a Estados Unidos, “El Chepa” compartió prisión precisamente con “Marcola”, en ese momento en la cárcel federal de Mossoró, en el estado septentrional de Rio Grande do Norte. Los investigadores desconocen cuál fue el objetivo de los dos viajes anteriores del mexicano a Brasil, respectivamente en 2015 y 2016, y si tuvo encuentros con exponentes del PCC.

Lo cierto es que desde 2014 en adelante los puntos de contacto entre criminales mexicanos y Brasil han aumentado. En 2014, la Policía Federal interceptó un envío de prueba de 20 paquetes de cocaína por parte del PCC hacia el puerto de Veracruz, en México, dominado por el CJNG. En 2019, en cambio, a través del análisis del teléfono móvil de Décio Gouveia Luiz, también conocido como “Decinho” y brazo derecho de Marcola, el Ministerio Público brasileño descubrió contactos con el otro cártel mexicano presente en Brasil, el de Sinaloa. En 2023, una información exclusiva de Infobae reveló que exponentes del Cártel de Sinaloa estaban apoyando al PCC en la producción de drogas sintéticas. Tanto el CJNG como Sinaloa han hecho del fentanilo y de las metanfetaminas un punto central de su negocio criminal y ambos han construido a lo largo de los años relaciones sólidas en Brasil, donde también han operado exponentes del Cártel de Juárez.

En febrero de 2019 fue arrestado en Brasilia Lúcio Rueda Bustos, considerado por las autoridades brasileñas y estadounidenses un prominente miembro del cártel de Juárez. En Brasil vivía bajo la falsa identidad de Ernesto Plascencia San Vicente, empresario casado con una brasileña. Tras trasladarse al gigante latinoamericano en 2002, Bustos ya había sido arrestado en 2006 en la operación Zapata y condenado por lavado de dinero a 10 años y seis meses por el entonces juez Sergio Moro. Según la reconstrucción del periodista de investigación Allan de Abreu en su libro La Rotta Caipira, Bustos es un exteniente coronel del ejército mexicano que en los años ochenta, en México, poseía un laboratorio para el procesamiento de heroína ubicado en la ciudad de Parral, en el estado de Chihuahua, donde trabajaba como químico. Ya había sido arrestado en Estados Unidos. Para la Policía Federal brasileña, el hombre era uno de los hombres de confianza de Amado Carrillo Fuentes, jefe del cártel en los años noventa, y responsable de la logística del Cártel de Juárez. Según Wagner Mesquita de Oliveira, comisario de la Policía Federal responsable de las investigaciones de la operación Zapata, “era Bustos quien se ocupaba de las pistas de aterrizaje en la frontera entre México y Estados Unidos. Eran las pistas que recibían los aviones procedentes de Colombia cargados de cocaína”. Según Oliveira, el cártel lograba colocar hasta dos Boeing 727 al mes en la frontera, con 10 toneladas cada uno. Según la notificación publicada en 2021 en el sitio de la Policía Federal Brasileña, en la que se le comunicaba la expulsión, Bustos figura como inubicable, “en lugar incierto y desconocido”.

Fuente: telam

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