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01/03/2026

Seis planetas en el cielo: la alineación de 2026 que no volverá a repetirse hasta 2040

Fuente: telam

Ayer, al caer el Sol en el horizonte, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno fueron protagonistas de un increíble desfile planetario, en un fenómeno astronómico excepcional que ofrece claves sobre la mecánica celeste y la divulgación científica

>El 28 de febrero de 2026 quedará señalado en los calendarios astronómicos como una de las fechas más esperadas de la década: el cielo nocturno ofrecerá el espectáculo poco común de una Seis planetas, acompañados por la Luna, compartieron una misma franja del firmamento al caer la tarde y pudieron observarse simultáneamente, en los lugares donde las condiciones meteorológicas lo permitieron.

La Venus, Júpiter, Saturno y Mercurio brillaron con intensidad suficiente para ser identificados a simple vista, distribuidos entre el oeste y el sur. Urano y Neptuno, en cambio, requerieron binoculares o telescopios debido a su bajo brillo, pero integraron la misma franja celeste, completando la alineación.

En simultáneo, la Luna mostró una fracción creciente de su superficie iluminada y acompañó el fenómeno, desplazándose cada noche.

La alineación planetaria es uno de los fenómenos más llamativos de la mecánica celeste y, al mismo tiempo, uno de los menos comprendidos en su esencia. Existen dos maneras principales de definir este evento.

Algunas personas piensan que los planetas del Sistema Solar pueden formar una línea recta vistos desde el Sol. Sin embargo, los planetas no pueden lograr una alineación completa en tres dimensiones. Incluso una agrupación más flexible en un cuadrante (un sector de 90 grados) es extremadamente rara: todos los planetas se reúnen en un cuadrante solo 7 veces en el milenio actual”, explican desde la NASA.

Por el otro, la definición más utilizada entre los observadores terrestres es la de una coincidencia visual: cuando varios planetas aparecen juntos en un sector del cielo, vistos desde la Tierra, y pueden ser apreciados en la misma región durante un lapso breve de tiempo.

Cuanto más estrecho es el sector, más espectacular resulta la alineación. Este tipo de fenómeno no implica que los planetas estén en línea recta en el espacio, sino que sus posiciones relativas, proyectadas sobre el fondo celeste, los agrupan en un mismo plano visual. A lo largo de la historia, la posibilidad de una alineación completa de todos los planetas fue materia de especulación y fascinación. Sin embargo, la ciencia desmitificó los supuestos efectos extraordinarios de estas configuraciones.

Los únicos objetos que influyen gravitacionalmente en la Tierra de forma apreciable son la Luna y el Sol, responsables de las mareas más intensas. El resto de los planetas, debido a su distancia y masa, no ejercen una influencia relevante sobre nuestro planeta, más allá del atractivo visual y científico que provocan.

El evento de 2026 pertenece a la categoría de alineación grande, por la cantidad de planetas agrupados y la facilidad de su visibilidad en horario nocturno temprano. El registro de estos fenómenos permite a la astronomía precisar la dinámica de las órbitas y la regularidad de sus repeticiones, como la prevista para 2040, cuando cinco planetas volverán a encontrarse en el cielo.

La ventana de observación más favorable se extendió durante aproximadamente una hora, a partir de los treinta minutos posteriores al ocaso.

En ese momento, el cielo tuvo la suficiente oscuridad para distinguir los astros más brillantes, aunque Mercurio y Venus permanecieron bajos sobre el horizonte oeste y desaparecerán aproximadamente cincuenta minutos después del atardecer.

Desde México pudo ser observado en todo el territorio y los especialistas recomendaron mirar el firmamento a partir de los 30 o 60 minutos posteriores a ocultarse el sol, en el atardecer.

La observación simultánea de tantos planetas en una sola noche es inusual y, por ello, motiva la atención de astrónomos y divulgadores. El evento, además de su atractivo visual, tiene valor pedagógico ya que permite comprender, por ejemplo, por qué los planetas nunca se alinean perfectamente.

La diferencia entre perspectiva visual y realidad geométrica es una de las enseñanzas que deja este tipo de fenómenos. Cada observador, según su posición geográfica y las condiciones locales, vieron una versión particular del desfile.

“No todas las partes del mundo tienen la misma vista de las alineaciones planetarias”, explican los astrónomos, ya que la latitud, la altitud y la transparencia atmosférica afectan la visibilidad de los planetas.

La noche del 28 de febrero fue, para muchos, la puerta de entrada al conocimiento directo del sistema solar, una experiencia que combina emoción, aprendizaje y la certeza de estar presenciando un fenómeno que no se repetirá hasta 2040.

Fuente: telam

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