28/02/2026
La administración Trump: un gobierno de tomadores de riesgos
Fuente: telam
Estados Unidos vuelve a usar su poder para moldear el entorno a su favor y el de sus aliados, no sólo para gestionarlo simbólicamente
>La administración Trump puede describirse como un gobierno de tomadores de riesgos, dirigido por emprendedores políticos que hacen apuestas grandes, rápidas y poco convencionales sobre problemas extremadamente complejos, aceptando riesgos legales, geopolíticos y morales que otros gobiernos intentan evitar, pero logrando una cadena de resultados que ha cambiado el mapa de poder mundial.
Hoy, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques masivos y coordinados contra las instalaciones nucleares iraníes, sus bases de misiles y centros de mando, mientras varios gobiernos árabes se alineaban públicamente con Washington y Jerusalén, formando un frente unido contra el régimen de Teherán. En cuestión de horas, la capacidad militar estratégica de Irán ha sido llevada a la prehistoria: su opción de salto nuclear, su programa de misiles balísticos y su estructura de mando y control han quedado gravemente degradados, y con ello aumenta de manera notable la probabilidad de caída del régimen islamista.Durante décadas, Teherán ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz como arma geoeconómica, pero esa amenaza pierde fuerza frente a una coalición que ha demostrado poder golpear en profundidad sin apenas oposición. Irán seguirá siendo capaz de hostigar con misiles, drones o ataques puntuales, pero ya no dispone de la musculatura necesaria para imponer un bloqueo prolongado frente a Estados Unidos, Israel y sus aliados árabes del Golfo.Lo que nació como una arquitectura diplomática, los Acuerdos de Abraham, se ha convertido en una alianza militar plenamente operativa. Israel, Arabia Saudí, Emiratos, Bahréin y otros socios coordinan inteligencia, defensa antimisiles, ejercicios conjuntos y ahora participan, de forma directa o indirecta, en una campaña de gran escala contra el corazón del poder iraní.Por primera vez vemos en combate una coalición de sunitas, cristianos y judíos frente a un bloque chiita revolucionario, y lo hace con una superioridad tecnológica abrumadora. La integración de radares, sistemas de alerta temprana, aviación y defensa antiaérea de varios países del Golfo con capacidades israelíes y norteamericanas sitúa a este bloque como la fuerza dominante indiscutible en Oriente Medio.En España, el gobierno de Pedro Sánchez y sus socios radicales han construido un relato incansable en el que el islam político aparece como víctima, Israel como estado genocida y Estados Unidos como agresor permanente. Ese discurso se derrumba de forma espectacular cuando el corazón militar y político del mundo musulmán árabe se alinea con Israel y Estados Unidos contra Teherán, el principal régimen chiita revolucionario.
Una consecuencia inmediata de esta guerra relámpago es la revalorización de la tecnología militar israelí. Después de ver cómo se ha desarrollado esta operación y cómo llevan años protegiendo su territorio frente a cohetes, misiles y drones, muchos países querrán tener un Iron Dome propio. Sistemas como Iron Dome, David’s Sling o Arrow, probados repetidamente en combate, se consolidan como referencia obligada para cualquier Estado que se sienta amenazado por Irán o por actores similares.
Esta operación contra Irán no es un episodio aislado sino la culminación de un patrón. La administración Trump se comporta como un gobierno de emprendedores del poder: identifica problemas aparentemente insolubles, concentra recursos políticos, diplomáticos y militares, y lanza apuestas que muchos expertos consideran temerarias pero que, hasta ahora, le han salido sorprendentemente bien.
Argentina: Aceptó un canje de divisas por veinte mil millones de dólares para respaldar las reformas de Javier Milei, evitando un colapso financiero total y además generando beneficios para el contribuyente estadounidense cuando la línea se cerró con ganancia.
Venezuela: El tres de enero de dos mil veintiséis autorizó una operación de fuerzas especiales de altísimo riesgo que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico y cargos de terrorismo. De la noche a la mañana, una dictadura que había resistido sanciones y presiones cayó por un golpe quirúrgico que muy pocos se habían atrevido siquiera a proponer.México, Canadá y China: Combinó amenazas arancelarias, designaciones de cárteles como organizaciones terroristas y cooperación encubierta hasta forzar la eliminación de El Mencho, líder del cártel Jalisco Nueva Generación. En paralelo, usó aranceles y presión comercial para vincular migración, fentanilo y acceso al mercado norteamericano, arrancando concesiones históricas.En Panamá, la presión estadounidense ha servido para expulsar o reducir drásticamente la influencia china en concesiones portuarias clave en la zona del Canal, enviando el mensaje de que los principales cuellos de botella del comercio mundial no se ceden a Pekín sin coste. En el mundo árabe, la expansión y consolidación de los Acuerdos de Abraham han creado un bloque de países pro estadounidenses que cooperan entre sí y con Israel como nunca antes, y la guerra contra Irán es la prueba definitiva de esa alianza.Al mismo tiempo, la Casa Blanca ha trabajado para cortar la ayuda rusa, china y mexicana al régimen de Cuba, mientras explora vías para transformar su alineamiento, de nuevo priorizando la orientación geopolítica y económica del régimen sobre su modelo interno. A diferencia de los neoconservadores, Trump no busca la democracia en todas partes; busca regímenes pro estadounidenses dispuestos a comerciar, cooperar en seguridad y respetar las líneas rojas de Washington.El tiempo dirá si la historia juzga estas apuestas como visionarias o como imprudentes, pero hoy el marcador visible es innegable: un Irán militarmente desarmado en lo estratégico, un Maduro sentado ante un juez en Nueva York, una economía argentina que se salvó in extremis, un mapa de cárteles mexicanos golpeado en su cúspide y un bloque árabe israelí que combate junto a Estados Unidos en el centro del mundo musulmán. Y, mientras tanto, un Pedro Sánchez atrapado en sus dogmas observa cómo la realidad desmiente sus simplificaciones sobre Israel, el islam y el poder occidental en el siglo veintiuno.
Fuente: telam
El tiempo dirá si la historia juzga estas apuestas como visionarias o como imprudentes, pero hoy el marcador visible es innegable: un Irán militarmente desarmado en lo estratégico, un Maduro sentado ante un juez en Nueva York, una economía argentina que se salvó in extremis, un mapa de cárteles mexicanos golpeado en su cúspide y un bloque árabe israelí que combate junto a Estados Unidos en el centro del mundo musulmán. Y, mientras tanto, un Pedro Sánchez atrapado en sus dogmas observa cómo la realidad desmiente sus simplificaciones sobre Israel, el islam y el poder occidental en el siglo veintiuno.
Fuente: telam
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