28/02/2026
Cuyín Manzano: tras 33 años de aislamiento, se firmó el permiso que destraba la obra para hacer una pasarela peatonal
Fuente: telam
Desde 1992, los vecinos de este paraje neuquino cruzan el río descalzos, alzando a sus hijos o montados a caballo. Luego de que Infobae visibilizara la situación, la demanda histórica logró avanzar: la Provincia ya tiene autorización formal para iniciar la obra, que beneficiará a más de 20 familias
>Desde hace más de tres décadas, los vecinos del paraje Cuyín Manzano, en el sur de Neuquén, viven aislados cada vez que el río crece. El pueblo, rodeado por la geografía imponente de la Patagonia, perdió en los años noventa el único puente que lo conectaba con el resto de la región cuando una crecida extraordinaria del río lo arrasó. Desde entonces, cruzar sus aguas se volvió una odisea: familias enteras dependen de improvisados botes, precarios vadeos o caballo, siempre expuestos al peligro, especialmente en invierno o durante las lluvias.
Ese aislamiento complicaba además el acceso a alimentos, insumos y servicios básicos, y obligaba a los habitantes a planificar cada movimiento según el clima y el caudal del río. Las historias de accidentes y situaciones límite se acumularon con los años, marcando la vida cotidiana con una mezcla de resignación y esperanza de que alguna vez llegara la solución.
Este viernes, finalmente, la provincia de Neuquén anunció en su página oficial que ya cuenta con la autorización nacional necesaria para comenzar la obra. La firma del acta entre la Subsecretaría de Recursos Hídricos, la Dirección Provincial de Vialidad y la Administración de Parques Nacionales fue el paso formal que durante meses demoró el arranque de las obras. Ahora, con financiamiento provincial garantizado y el proceso licitatorio avanzado, la construcción de la pasarela está lista para empezar apenas se pueda movilizar maquinaria y personal.
A pesar de la noticia, en Cuyín Manzano reina la cautela. “Seguimos igual, nada ha cambiado”, decía días atrás Laura Cornelio, reflejando la desconfianza acumulada tras años de promesas y esperas en vano. También contó que este año, como el anterior, no hubo crecidas significativas del río Cuyín, lo que hubiera permitido avanzar con la obra sin sobresaltos climáticos: “Tenían todo el tiempo del mundo para haber hecho la pasarela. No hubo crecida, ni mucha nieve, ni deshielo. Nos manejamos bien, pero si llega a nevar este invierno, no sabemos cómo será la cosa”.
Mientras tanto, la rutina de las familias es igual que desde 1992 porque saben que todo llevará bastante tiempo. “Seguimos siendo las mismas veinticuatro familias, cada vez quedan menos, porque los chicos que terminan la secundaria se van a buscar trabajo a otros lados. Vivimos a la espera y nada cambia”, lamentó Laura.
A Mariana Ferranti, docente de la secundaria N° 91, le toca ver la situación desde la perspectiva de sus estudiantes y describe cómo el aislamiento atraviesa la vida cotidiana de las familias: “La gente se sigue manejando de la misma manera, como hace treinta años. Desde que el río se llevó este puente, todos los pobladores que viven en la otra margen del río tienen que cruzar como pueden. Ahora que estamos en verano, pueden hacerlo a caballo o incluso caminando”.También se lamentó por las trabas burocráticas. “El invierno pasado fue seco, no llovió mucho ni tampoco nevó mucho. Supuestamente, estos meses de verano son las mejores fechas para poder iniciar una obra. Pero queda solo marzo... En abril ya arranca nuevamente la lluvia, después viene la nieve, y en primavera viene el deshielo. Son muy poquitos los meses en los que se puede trabajar”. Por eso, estima que aunque todo ya esté de acuerdo a la ley para comenzar, no verán los resultados este año.En la zona hay mucho aislamiento, más allá del puente. “No tienen ni línea de celular donde viven. Lo único que tienen es Radio Nacional Bariloche, y a veces ni siquiera eso. Te comunicás con ellos a través de la radio: dos veces al día pasan las novedades de los vecinos. Si hay que suspender clases o avisar algo, se lo informa por radio”, dice y recuerda a situaciones vividas hace más de 50 años. Por eso, destaca el esfuerzo que deben hacer los y las estudiantes: “Salen de su casa a las 9:00, cruzan el río a caballo o caminando los cuatro kilómetros hasta donde los busca la Traffic; pasan la tarde en la escuela y a las 18:30 vuelven para Cuyín Manzano. Es un esfuerzo enorme para ellos”.La firma del permiso nacional significa un paso decisivo, pero no la meta final. La pasarela peatonal sobre el río Cuyín Manzano será una estructura metálica reticulada en arco, de 105 metros de longitud, diseñada específicamente para resistir las condiciones extremas de la cordillera neuquina. El proyecto prevé dos laterales de vigas de acero unidas sobre macizos de hormigón armado, con una calzada de losetas pretensadas antideslizantes y barandas de seguridad en ambos lados. El emplazamiento fue elegido estratégicamente a 800 metros aguas arriba del antiguo puente destruido, en un punto de estrechamiento natural del río donde el afloramiento rocoso permite fundaciones seguras y minimiza el impacto ambiental.
El acceso a la obra implica desafíos logísticos considerables: la empresa contratista deberá trasladar maquinaria pesada, módulos habitacionales y todos los materiales necesarios hasta el paraje, en una región de difícil acceso donde solo enero, febrero y marzo ofrecen condiciones óptimas para trabajar a orillas del río. El plazo estimado de ejecución es de nueve meses, aunque la experiencia de la comunidad marca que cualquier retraso en permisos, lluvias o crecidas puede extender los tiempos previstos y prolongar la situación de aislamiento de las familias. Por eso, vecinos y docentes insisten en la importancia de avanzar sin más demoras y aprovechar las ventanas climáticas disponibles.
Fuente: telam
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