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26/02/2026

Día del Pistacho: el auge del oro verde argentino que conquista mercados y abre la puerta a nuevas divisas

Fuente: telam

La producción y exportación del fruto seco crece de manera sostenida y genera oportunidades económicas, empleo y expansión de mercados internacionales en varias regiones argentinas. Hoy se celebra su día

>El pistacho se consolidó como un fenómeno global que combina tradición, salud y oportunidades de negocio. En la Argentina, el cultivo ganó terreno y se proyectó como un producto estratégico capaz de abastecer la creciente demanda internacional y ofrecer retornos económicos atractivos a los inversores. El 26 de febrero se celebra el Día Mundial del Pistacho, una fecha que resalta la relevancia del fruto y su influencia en la gastronomía y la economía local.

En la Argentina, el pistacho encontró un espacio de inversión con alto potencial de retorno. El modelo que adoptaron varios proyectos agrícolas combina la plantación de hectáreas, infraestructura y administración profesionalizada a través de fideicomisos rurales. Los costos por hectárea alcanzan los USD 72.000, considerando aporte inicial y gastos anuales. Los cultivos empiezan a generar ingresos a partir del séptimo año, con retornos anuales estimados entre 14% y 20% en dólares. Cada planta mantiene productividad durante más de 50 años, lo que convierte la inversión en un activo a largo plazo. Ponelli destacó que “en términos de precios, por la relación oferta y demanda, los valores del pistacho van creciendo año contra año. Hace veinte años que el pistacho aumenta en valor constantemente”.

Además, el pistacho posee propiedades nutricionales destacadas. Su alto contenido de proteínas, grasas saludables y minerales lo convirtió en un fruto reconocido por sus beneficios para la salud. Su perfil nutricional y su aporte en dietas equilibradas reforzaron la percepción del pistacho como un producto funcional, más allá de su sabor y textura únicos. Esta característica elevó su atractivo tanto para consumidores conscientes de su alimentación como para la industria alimentaria que busca ingredientes naturales y saludables.

En cuanto a la expansión productiva, la superficie sembrada con pistacho en Argentina aumentó significativamente en los últimos años. En San Juan se registraron alrededor de 6.500 hectáreas, que representan el 90% de la producción nacional, mientras que Mendoza concentra aproximadamente 770 hectáreas. Otras provincias como La Rioja y La Pampa sumaron áreas dispersas dedicadas al cultivo. Ponelli agregó: “Argentina creció aproximadamente 500% en superficie plantada en los últimos años, pero en proporciones mundiales sigue siendo muy pequeña. Eso nos da una posibilidad de crecimiento enorme y la oportunidad de reconvertir otros sectores, como la uva, que hoy está en crisis en varias regiones”.

La creciente demanda internacional por pistacho generó interés en nuevas modalidades de inversión. Muchos inversores adoptaron fideicomisos agrícolas que permiten participar en la propiedad de la tierra y en la producción, reduciendo riesgos y asegurando la administración profesional del cultivo. La combinación de clima adecuado, suelos fértiles y alta radiación solar en zonas del oeste argentino consolidó la región como un punto estratégico para la expansión del pistacho. Los productores optimizaron técnicas de riego, poda y cosecha para maximizar el rendimiento y garantizar la calidad de la fruta destinada tanto al consumo local como a la exportación.

En términos económicos, la expansión del pistacho consolida oportunidades de divisas por exportación. Ponelli señaló: “Por las exportaciones, van a entrar divisas reales de negocios legítimos a la medida que aumente la producción. Comparado con los granos es marginal hoy, pero van a empezar a entrar muchas divisas de las exportaciones de pistachos. Eso es positivo para el país”. Agregó que su proyecto integra sustentabilidad: manejo de agua, impermeabilización de sistemas, riego por goteo con tecnología israelí y generación de energía solar. “Todo está pensado para ser eficiente y sostenible. Además, tiene impacto en la creación de empleo, tanto directo como indirecto, y mueve mucho la economía regional”.

El fruto seco se consolidó como un emblema de innovación productiva y gastronómica. Los proyectos implementaron estrategias integrales para asegurar sostenibilidad, desde la selección de variedades adaptadas al clima hasta el manejo eficiente del riego y la cosecha. Esta planificación permitió maximizar el rendimiento, minimizar riesgos y posicionar a Argentina en un escenario global que exige calidad, volumen y regularidad en la entrega de productos. La combinación de factores climáticos, técnicos y comerciales consolidó la producción de pistachos como una actividad estratégica de alto valor agregado.

Fuente: telam

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