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25/02/2026

Un emperador caído, una prisión sin barrotes y una isla donde el tiempo se detuvo: así es Longwood House, la última morada de Napoleón

Fuente: telam

El exilio en Santa Elena impuso un ritmo apacible y solitario, donde el antiguo líder francés encontró refugio en la naturaleza y en una vida lejos de la gloria y el poder

>En el corazón del Atlántico Sur, Longwood House en la isla de Santa Elena fue el hogar final y la prisión de Entre los actuales habitantes destaca Michel Dancoisne-Martineau, curador de la mansión. Lleva casi cuarenta años vinculado a la casa y ha sido testigo privilegiado de su Después de la derrota en Waterloo, las potencias europeas determinaron que Napoleón debía ser enviado lejos para evitar que escapara de nuevo o fuera venerado como mártir. El temor a una nueva fuga motivó la elección de Santa Elena, aislada a más de 1.900 kilómetros del continente africano. “Es como estar totalmente fuera del mundo, fuera de todo. Aquí no pasa nada. Es muy tranquilo y pacífico”, afirmó Dancoisne-Martineau a Atlas Obscura.

Aunque era prisionero, la casa difería de una cárcel convencional. “Si usamos la palabra prisión, entonces no esperas jardines, montar a caballo ni caminar entre los senderos”, observó Dancoisne-Martineau.

Esta situación se volvió definitiva en noviembre de 1818, cuando las potencias ordenaron que permaneciera hasta que su “odiosa fama llegara a su fin”. Para Dancoisne-Martineau, esta condena era “una pena mayor que la vida”. Con 47 años, Napoleón empezó a resignarse a una nueva existencia marcada por la rutina y la introspección.

El carácter del emperador cambió notoriamente en sus últimos dos años. “En ese periodo, remodeló totalmente su celda y sus alrededores a través del jardín. Él mismo dijo que quería ser un hombre y nada más que un hombre”, recordó el curador a Atlas Obscura.

La jardinería se transformó en refugio ante el encierro. “Cuando Napoleón estaba en su jardín, mezclaba plantas ornamentales con hortalizas. Para él, el mejor jardín era el que resultaba útil”, explicó Dancoisne-Martineau.

La etapa pacífica llegó a su fin el 5 de mayo de 1821. Napoleón murió en el salón de la mansión, después de sufrir problemas hepáticos, hepatitis y un deterioro intestinal. Actualmente, la casa preserva el ambiente de aquella época gracias a una reconstrucción meticulosa promovida por Francia, mientras algunos muebles y objetos originales se exhiben en museos.

Cada año, de acuerdo con Atlas Obscura, unas 4.000 personas visitan Longwood House. El lugar conserva detalles históricos para quienes deseen recorrer los espacios donde el emperador vivió su exilio.

La población local se ha reducido a la mitad respecto a tiempos de Napoleón, con cerca de 4.000 habitantes. “Hoy la gente se va buscando mejores oportunidades. La población está envejeciendo y la tasa de natalidad baja”, señaló Dancoisne-Martineau a Atlas Obscura.

Se puede llegar por avión o en los raros cruceros que recalan en la isla. De los visitantes, aproximadamente el 80% son turistas.

Fuente: telam

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