Miércoles 25 de Febrero de 2026

Hoy es Miércoles 25 de Febrero de 2026 y son las 07:08 ULTIMOS TITULOS:

25/02/2026

“El aura estaba en él”: así comienza el nuevo libro de Facundo Pastor sobre el destino de los restos de Juan Domingo Perón

Fuente: telam

El periodista se sumerge en el enigmático camino que siguieron los restos del expresidente después de su muerte, entre rituales, conspiraciones y profanaciones. A continuación, un fragmento del libro

>El cuerpo de Juan Domingo Perón sigue envuelto en polémica y misterio desde su muerte en 1974. Su historia está marcada por rituales ocultos, conspiraciones y profanaciones. Su velatorio exigió tratamientos químicos especiales para mantener el cuerpo ante la multitud, y tras ser momificado fue llevado en secreto a la Quinta de Olivos, donde se produjo el encuentro clandestino con los restos de Evita.

Nacido en Buenos Aires en 1979, Facundo Pastor es periodista, abogado y productor. Actualmente conduce el noticiero de la señal A24 y un envío radial cada tarde en La Red. También trabaja en la producción de proyectos documentales para distintas plataformas. En 2015 publicó su primer libro de investigación: Nisman. ¿Crimen o suicidio? ¿Héroe o espía?, en 2018 escribió El gran arrepentido, en 2022 Emboscada. La historia oculta de la desaparición de Rodolfo Walsh y el misterio de sus cuentos inéditos y en 2024 Isabel.

El aura estaba en él.

Fue cuando se sintió flotando que confirmó que esa luz líquida brotaba de su ser. La agonía le generaba eso; la extraña sensación de un cuerpo levitando que se perdía en un horizonte lejano hasta convertirse en un punto nimio, casi inexistente. Un cuerpo que flotaba en medio de la nada, sin rumbo.

Se inclinó en la cama como pudo y espió el cuaderno.

Eso deseaba si le tocaba partir: el heroísmo de la trascendencia.

Porque si el brillo se iba a convertir en una tenue luz amarillenta, que también fuera una luz constante; una luz eterna.

¿Dónde había quedado la fortaleza de la sangre indígena, ahora que tanto la necesitaba?

Las enfermeras lo complacían por lástima. Somnoliento, escuchaba cómo se referían a él. Eran voces plomizas que retumban como ecos de un bosque y se multiplicaban en el vacío.

El Viejo está despierto.

Está débil el Viejo.

No le molestaba tanto la idea de que lo trataran como un anciano, porque efectivamente lo era, sino que lo hicieran como si él no estuviera presente en esa habitación.

¿No se da cuenta de que muchas veces me hago el dormido, y aun así escucho todo?

—¿Es usted, madre? ¿Qué está buscando? —le preguntó una mañana, cuando la vio entrar.

Hasta ahí había llegado cuando su padre aceptó el trabajo en la estancia La Maciega. Nos vamos lejos, le advirtieron una madrugada que lo arrancaron de la cama para emprender un viaje interminable.

Y ahí, en medio de la nada, aprendió a caminar el campo custodiado por una jauría de ovejeros. El frío crudo. Las caletas dibujadas en la costa. El mar teñido de azul intenso. Y el viento lastimando su cara de niño precoz; dejando marcas indelebles en las mejillas rosáceas.

Los tíos, así llamaba a esos desconocidos chilotes que lo arropaban como hacen las manadas con sus crías.

Su madre le había enseñado el truco.

Y el truco siempre le funcionaba.

—Ahí está todo lo que necesitás para la vida —le repetían los chilotes.

Las huellas como vestigios de orientación.

Tendido en la cama volvió a atragantarse con las palabras.

Cuando la matrona se alejó, revoleó los ojos sin entender cómo había terminado así. Desposeído de la firmeza que le permitió saborear el poder durante años. Postrado en una habitación que, finalmente, le resultaba ajena. Consumido como la ceniza del último cigarro que no se pudo fumar. Y lejos de todo lo que le generaba un poco de placer.

Se miró los brazos.

Esta vez, el destino parecía sellado. Esas marcas, que había aprendido a leer mirando el suelo de la Patagonia, se convertían en señales que le indicaban un único camino.

¿Qué harán conmigo?

No quiero que hagan conmigo lo que hicieron con Ella.

Lo peor que tenía la muerte no era el misterio del rito de paso, sino la idea de abandonar la existencia. Dejar de ser, para pasar a ser simplemente una cosa.

Un cuerpo.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!