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25/02/2026

“Comprá campeón”: qué va a pasar con el dólar, por qué siempre sube y otras claves económicas en el nuevo libro de Martín Tetaz

Fuente: telam

El ex diputado acaba de presentar su nueva obra que publicó Sudamericana. Aseguró que no es solo un tutorial y que está escrito en “modo X”. “Faltaba un libro que no tuviera un enfoque técnico, sino un enfoque académico con una dinámica de divulgación”, dijo

>¿Qué va a pasar con el dólar y por qué siempre sube? ¿Por qué los precios suben aunque te digan que la inflación baja? ¿Conviene más comprar en efectivo, sacar un crédito o alquilar? ¿Qué conviene más: plazo fijo o dólares? ¿Cómo juegan las criptomonedas? ¿Por qué hay tantas crisis en Argentina?

Según Claudio Zuchovicki, autor del prólogo: “Este libro nos ayuda a comprender cómo funciona nuestra mente al momento de decidir y cómo emergen—muchas veces sin que lo notemos— impulsos básicos como el miedo, asociado a la preservación, o la avaricia, vinculada con la asunción de riesgos. No hay decisiones neutrales: hay historias personales, emociones, aprendizajes y cicatrices. Y es justamente esa diversidad de preferencias la que da vida a los mercados y explica por qué existen intercambios voluntarios”.

Según el autor de la obra cuyo título hace referencia a una frase del ministro de Economía, Luis Caputo, el libro “está dirigido a toda la gente que tiene curiosidad pero no entiende los problemas de la economía de todos los días, que se quisiera meter pero le pasan por arriba buena parte de las discusiones que se dan en las redes sociales ya sea sobre inflación, sobre si los empresarios o los sindicalistas o el gobierno tienen alguna responsabilidad sobre la inflación, sea una discusión sobre deuda, sobre desempleo… personas que quieren empezar a meterse en estos temas y necesitan entenderlos un poco mejor, pero que no tienen ganas de pasar por un enfoque matemático, formal, con gráficos, ecuaciones, presentes en los manuales tradicionales de economía.

La obra incluye también un “tutorial de inversiones”, a la que definió como “una guía práctica diseñada para quienes buscan dar sus primeros pasos en el mundo financiero y sobrevivir con éxito en el intento”.

Si en el mundo la discusión macroeconómica más importante alterna entre el desempleo y la inflación, en Argentina y hasta hace algunos años en muchos otros países de Latinoamérica, la pregunta del millón es si el dólar va a subir o va a bajar.

La respuesta te va a desconcertar: no hay manera de saberlo.

Lo voy a decir todavía más claro; desconfíen rotundamente de cualquiera que les diga que sabe lo que va a pasar con un precio que se mueve de manera libre en un mercado; es un chanta. Doblo la apuesta; una estafa piramidal muy difundida es la de los que venden “cursos de trading” como si alguien mirando un gráfico y con un entrenamiento de seis meses pudiera predecir mejor que los expertos de un fondo de inversiones de riesgo, que tienen un ejército con los mejores analistas y algoritmos para arbitrar diferencias de decimales en criptomonedas, divisas, bonos y futuros de commodities. No se puede. Incluso si se pudieran copiar esos modelos, con una escala pequeña te comerían las comisiones. Eso, por supuesto, tampoco quiere decir que no se puede obtener una ganancia invirtiendo en un mercado; el S&P 500 es el índice de acciones más conocido del mundo y ha rendido en promedio 10 % anual en los últimos cien años; pero no hay ninguna forma de saber cuánto va a subir el año que viene. De hecho, podría caer, como ocurrió en la crisis del 30, cuando el índice perdió el 86% de su valor en casi tres años, o en la crisis financiera del 2009, cuando se desplomó 57%.

Lo primero que tenemos que entender es que en realidad del dólar no se mueve, o se mueve mucho menos de lo que pensamos. Cuando en cualquier país latinoamericano “sube el dólar” en realidad lo que ocurre es que está perdiendo valor la moneda local; baja el peso. Pero lo mismo da; sobran pesos o faltan dólares.

Dicho eso y aunque no podamos predecir lo que va a pasar con ningún precio mañana, sí podemos entender perfectamente cuáles son los factores que lo hacen subir o bajar hoy, porque al final de cuentas, como todo precio, depende de la oferta y la demanda. Sin embargo, a diferencia de los bienes de consumo que se procuran para satisfacer una necesidad y tienen una oferta que depende del costo marginal de producirlos, los activos financieros no son bienes de consumo, no se deriva ninguna utilidad por tenerlos y su precio está muy influido por las expectativas.

La demanda de dólares son todos los factores que hacen salir billetes norteamericanos; principalmente las importaciones de bienes y servicios, como el turismo, pero también la formación de activos externos; es decir: la compra de dólares por particulares y empresas. Además, la economía necesita divisas para pagar servicios de deuda pública y privada y todos los locales que quieran hacer inversiones afuera tienen que hacerlo con moneda extranjera. Por otro lado, a diferencia de países como El Salvador u Honduras, nosotros tenemos más trabajadores foráneos en nuestras tierras, que nativos en el exterior y por eso las remesas son una razón habitual de demanda de divisas, toda vez que esos trabajadores envían dinero a sus familias.

En el largo plazo, además, el precio del dólar es la variable que ajusta los diferenciales de productividad con el resto del mundo. Si nuestros socios comerciales crecen más que nosotros, hacen reformas que aumentan su productividad, producen avances tecnológicos e invierten en infraestructura más que nosotros, podremos venderles menos productos y ellos nos llenarán de cosas más baratas, entonces faltarán dólares en la economía y subirá su precio. Dicho en otras palabras; Argentina tiene un tipo de cambio real que depende del nivel relativo de productividad y por lo tanto, si hacemos reformas, invertimos y crecemos, el tipo de cambio va a ser más barato. Luego, con un dólar más barato, los salarios reales serán mejores para todos, porque nuestra producción podrá comprar más bienes del resto del mundo.

Por último, como ya hemos dicho que en realidad cuando vemos subir el dólar, la mayoría de las veces lo que está ocurriendo es que pierde valor la moneda local, es obvio que si el gobierno emite pesos que la gente no demanda, habrá una presión para la devaluación del peso. Y esto puede ocurrir, tanto si el Banco Central emite para financiar el gasto público, como si lo hace para comprar reservas; en ambos casos habrá más pesos y salvo que crezca concomitantemente la demanda de dinero doméstico, ese excedente buscará salida y se irá al dólar, bajando el precio del peso o, lo que lo mismo: haciendo subir el dólar.

[...]

Todos los días recibo muchos mensajes por las distintas redes sociales y esta debe ser la pregunta más recurrente.

Pero la verdad es que si los economistas supiéramos que conviene ahorrar en pesos, por ejemplo, entonces todos los bancos, fondos de inversión y ahorristas que basan sus decisiones en el consejo de los economistas, estarían vendiendo dólares y haciendo inversiones en pesos, de suerte tal que ya harían bajar el precio del dólar lo suficiente como para que ya no convenga más quedarse invertido en pesos, en el sentido de que no habría ninguna ganancia obvia. Y viceversa; si supiéramos que se viene una devaluación, entonces lo sabrían todos los que tienen suficiente dinero como para salir hoy a comprar dólares y adelantar esa pérdida de valor de la moneda.

Por ejemplo, durante 2023 en Argentina había cepo y por lo tanto no había libertad para comprar y vender divisas. A principios de ese año, ya con muchas barreras tanto para comprar dólares como para importar bienes, hubo una fuerte sequía que le hizo perder al país 20.000 millones de dólares de la cosecha del agro. Con semejante escasez de moneda extranjera lo lógico hubiera sido que el dólar subiera de precio; que se devaluara nuestra moneda. Sin embargo había elecciones y el ministro de Economía era candidato a presidente, por lo que no solo no devaluó sino que incluso abarató el precio del dólar en términos reales, apreciando el peso aún más y generando una brutal escasez de reservas, a punto tal que en diciembre el Banco Central no pudo darles a los importadores los dólares necesarios para ingresar sus mercaderías, lo cual es una tragedia, habida cuenta de que el 80 % de las compras que hacemos al exterior son insumos para el proceso productivo local, de modo que sin importaciones se para la actividad económica y explota el desempleo.

Al revés; luego de una fuerte devaluación, como ocurrió en el año 2002, a fines del 2013, en el 2016, o a fines del 2023, si las reservas se empiezan a recuperar entonces claramente conviene vender los dólares y hacer una inversión en pesos, porque por un tiempo es muy probable que la moneda local se revalorice. Pero esto solo funciona si no hay un mercado realmente libre y siempre que se sostenga la acumulación de reservas del Banco Central.

Fuente: telam

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