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22/02/2026

Cómo la NASA ayudó a que las tortugas gigantes volvieran a su hábitat natural en las Islas Galápagos

Fuente: telam

El monitoreo satelital permitió identificar las mejores zonas para la liberación de ejemplares criados en cautiverio, asegurando acceso a recursos clave y condiciones adecuadas para su supervivencia a largo plazo

>Durante más de 150 años, Floreana no presenció el lento avance de sus antiguas El exterminio de las tortugas gigantes de Floreana comenzó a mediados del siglo XIX, cuando cazadores y especies invasoras como cerdos y ratas devastaron la población local.

Charles Darwin fue uno de los últimos naturalistas en ver estos animales en libertad en la isla. La desaparición de las tortugas alteró el paisaje: la vegetación creció sin control y se perdieron rutas ecológicas esenciales.

En el año 2000, una expedición liderada por James Gibbs, vicepresidente de Ciencia y Conservación en Galápagos Conservancy, identificó tortugas con características poco comunes en el volcán Wolf, en la isla Isabela.

Análisis de ADN revelaron que descendían de las extintas tortugas de Floreana, lo que permitió iniciar un programa de reproducción en cautiverio. “Este descubrimiento abrió la posibilidad de repoblar la isla con descendientes directos de las tortugas originales”, explicó Gibbs en el comunicado oficial de la NASA.

La reintroducción de tortugas en Galápagos es una tarea compleja. En seis décadas, la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) liberó más de 10.000 ejemplares en distintas islas. Cada territorio presenta desafíos propios, ya que las tortugas criadas en cautiverio desconocen la ubicación de fuentes de alimento, agua y zonas de anidación.

“Si las ubicamos donde las condiciones ya son adecuadas, les damos una mejor oportunidad”, declaró el líder de la expedición.

En Floreana, la innovación radica en el uso de tecnología espacial. La NASA y sus socios desarrollaron un modelo que combina imágenes de satélites como Landsat, Sentinel y Terra con millones de observaciones de campo.

Esto permite mapear la vegetación, la humedad y la temperatura para seleccionar los mejores lugares y momentos para liberar a las tortugas. “Ayudamos a responder una pregunta práctica: ¿Dónde tendrán mayores posibilidades de sobrevivir estos animales, hoy y dentro de décadas?”, afirmó Keith Gaddis, responsable del programa de Diversidad Biológica y Pronóstico Ecológico en la NASA.

La liberación fue el resultado de años de investigación y colaboración internacional. La reintroducción de tortugas gigantes no solo busca recuperar una especie emblemática, sino también restaurar la dinámica ecológica de Floreana. Estos animales cumplen funciones clave, como dispersar semillas y mantener abiertos los corredores naturales.

Christian Sevilla, director de Ecosistemas en la DPNG, destacó el valor de la tecnología para la toma de decisiones: “Los modelos de idoneidad de hábitat y el mapeo ambiental son herramientas esenciales. Nos permiten integrar clima, topografía y vegetación para tomar decisiones basadas en evidencia. Pasamos de la intuición a la precisión”, afirmó.

El equipo de restauración trabaja con proyecciones de hasta 40 años, ya que las tortugas pueden vivir más de un siglo. “La parte de la predicción es crítica. No es un proyecto para un año. Analizamos dónde podrán prosperar las tortugas dentro de varias décadas”, explicó Giorgos Mountrakis, investigador principal del proyecto y académico en la State University of New York College of Environmental Science and Forestry.

La liberación en Floreana es solo el primer paso en un plan que incluye la erradicación de especies invasoras y la reintroducción de otras doce especies nativas. El modelo desarrollado por NASA y sus socios servirá para futuras reintroducciones en otras islas, ampliando el impacto de la ciencia en la conservación de Galápagos.

Fuente: telam

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