20/02/2026
La detención del general Zhang Youxia revela la crisis de confianza de Xi Jinping en la cúpula militar de China
Fuente: telam
El arresto del exjefe militar, por cargos de filtración de secretos y formación de redes autónomas, evidencia el declive de la lealtad interna y la consolidación del mando personalista en el país asiático
>Xi Jinping consolidó el control total sobre las Fuerzas Armadas de China tras la sorpresiva purga de uno de sus más fieles aliados, el general ZhangYouxia, acusado de filtrar secretos nucleares y formar cúpulas internas. Este episodio expone el avance de un modelo de poder cada vez más individualista en el Partido Comunista, donde la fidelidad absoluta parece ya insuficiente para garantizar la permanencia de los altos mandos, mientras el régimen de Beijing intensifica el secretismo y el aparato represivo en medio de un vacío institucional inédito en la cúpula militar.
La caída fulminante de Zhang, quien ascendió tras la destitución masiva de otros cuadros militares y era conocido como el >En los días previos al arresto, Xi nombró de forma silenciosa a un nuevo comandante para la fuerza de elite responsable de la seguridad de Beijing, seleccionando a un oficial de la policía armada de Shanghái y rompiendo la tradición de designar militares del ejército regular, en un intento por asegurar la defensa de la capital bajo alguien de su entera confianza. Solo altos funcionarios civiles del partido fueron informados del arresto de Zhang dentro de las primeras 24 horas; la cúpula militar se enteró apenas unas horas antes de que la noticia se hiciera pública el 24 de enero.
Durante una sesión informativa ese mismo día, se acusó al ex general de entregar información técnica nuclear a Estados Unidos, crear “cliques políticos”, abusar de su cargo y aceptar sobornos para promover oficiales, reportaron fuentes citadas por The Wall Street Journal. No fue posible corroborar estos cargos de manera independiente, y voceros del Ministerio de Defensa instaron a evitar “especulaciones infundadas”, limitándose a reconocer una investigación por presunta “violación grave a la disciplina y la ley estatal”.La reciente oleada de destituciones comenzó tras el intento de golpe de estado protagonizado en Rusia por YevgueniPrigozhin, operador del Grupo Wagner y otrora aliado de VladimirPutin, hecho que llevó a Xi a desconfiar aún más del entramado militar. Para los círculos de poder chinos, según las fuentes, la experiencia rusa demostró que la modernización armamentística no garantiza lealtad ni eficiencia sin un control político absoluto sobre los mandos.La postura de Xi tiene raíz en su historia familiar y su temprana inserción burocrática: hijo de un jerarca revolucionario, ingresó en 1979 —a los 26 años— a la Comisión Militar Central como secretario personal de Geng Biao, camarada de su padre, desde donde accedió al funcionamiento interno del poder armado. Ese aprendizaje lo llevó, una vez consolidado a la cabeza del partido en 2012, a impulsar una renovación radical en las fuerzas armadas, desmantelando feudos administrativos y centralizando el mando en comandos conjuntos que responden directamente a la Comisión Militar Central bajo su mandato.Este estrechamiento transformó, según los expertos consultados por The Wall Street Journal, a la Comisión Militar Central en un “secretariado personal” al servicio exclusivo del mandatario. Dennis Wilder, ex alto funcionario de inteligencia de Estados Unidos y actual profesor en la Universidad de Georgetown, sostuvo al medio que “la destitución de Zhang es el acontecimiento más impactante en la política china” desde el ascenso de Xi.
La profundidad de la investigación actual quedó expuesta con el envío de un equipo de choque a la región militar de Shenyang, uno de los centros estratégicos para la industria pesada, la producción naval y aeroespacial y el despliegue de misiles balísticos. La inspección de la jefatura de Zhang en Shenyang —entre 2007 y 2012— se ordenó sin alojar a los investigadores en bases militares, para evitar interferencias locales.
Uno de los puntos más sensibles es la acusación de filtrar datos confidenciales sobre armas nucleares. En los últimos años, estudios de expertos estadounidenses detallaron la rápida expansión nuclear de China y localizaron cerca de 300 nuevos silos de misiles nucleares en provincias como Gansu y Xinjiang. Esta información, sumada a informes de inteligencia sobre misiles inservibles y defectos en los silos, alarmó a la cúpula de Beijing sobre vulnerabilidades técnicas y posibles filtraciones internas.
Incluso si la acusación de espionaje nunca se prueba, cumple una función política clara. Seong-Hyon Lee, de la George H.W. Bush Foundation, destacó en un artículo para el Lowy Institute de Sídney que imputaciones de esta gravedad “permiten reencuadrar una disputa de poder como cuestión patriótica y justifican un juicio a puertas cerradas, evitando el escrutinio público”.
La purga de Zhang marca un giro decisivo en el propio estilo de gobierno de Xi. Jon Czin, investigador de Brookings Institution, expresó que Xi pasó de eliminar rivales o colegas distantes a perseguir amigos y aliados: “Ahora está realmente yendo detrás de sus propios amigos, como Zhang”.
Czin advirtió que Xi está “dejando la estructura del alto mando reducida a los cimientos”, lo cual visibiliza una pérdida total de confianza en la institución militar. El especialista remarcó que tampoco los lazos forjados por generaciones —el principal escudo de Zhang— ya ofrecen protección frente a la sospecha del líder.
Fuente: telam
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