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20/02/2026

Entre la caída del consumo y el pedido de una ley clave: el plan de la industria para salvar al vino argentino

Fuente: telam

Ante la caída histórica de las ventas en el mercado interno y el retroceso de las exportaciones, referentes del sector trazan la hoja de ruta para evitar la erradicación de viñedos y recuperar la competitividad en los mercados globales

>La De acuerdo a las estadísticas más recientes publicadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo per cápita de vino se encuentra en el valor más bajo del que se tiene registro en Argentina. En detalle, en 2025 se consumieron 15,7 litros por persona, un número que representó una caída del 3,68% respecto al año anterior, cuando se midió una demanda de 16,3 litros per cápita. Estas cifras están muy lejos de los números que aparecían en el radar hace un par de décadas. En 2005, por ejemplo, la ingesta per cápita había sido de 29,2 litros.

En lo que respecta a las ventas, el INV informó que la comercialización acumulada entre enero y diciembre del año pasado reflejó una baja del 2,7% en comparación al 2024. Lo positivo es que aún en ese marco, las ventas de vino embotellado se mantuvieron prácticamente estables (cayeron apenas 0,1%). La baja general fue condicionada principalmente por el tetrabrik, cuyas ventas se desplomaron 6,2 por ciento. No es un dato menor, teniendo en cuenta que ese formato explica un tercio del mercado.

No solo las ventas confirman el mal momento de la vitivinicultura. Otros datos, que generalmente se analizan en períodos de largo plazo, confirman que la crisis no responde sólo a cuestiones coyunturales. De acuerdo a los datos públicos del INV, en 2024 (dato más reciente) había 199.946 hectáreas de vid en Argentina, distribuidas en 22.039 viñedos. Apenas diez años antes la superficie era de 226.388 hectáreas y había 25.482 viñedos.

La caída ha sido una constante en los últimos años. La baja de ventas, combinada con otros factores que condicionaron la rentabilidad del sector, obligaron a cientos de productores a abandonar parte de sus viñedos. Muchos optaron por abandonar la actividad.

Los números no admiten discusión, pero hay una serie de factores a tener en cuenta que pueden cambiar la ecuación. Mario González, presidente saliente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y Fabián Ruggeri, presidente entrante, hablaron con Infobae en la previa de la vendimia sobre el presente del sector. Si bien admitieron que para muchos actores de la industria la situación es crítica, aseguraron que hay mucho que se puede hacer para cambiar esta realidad.

La competitividad internacional también se vincula hoy con estándares globales de producción. Al respecto, el presidente saliente destacó el avance en materia de sostenibilidad: “Va a ser una barrera paraarancelaria muy fuerte si no avanzamos en el sello de la vitivinicultura sostenible”. En este sentido, mencionó la importancia del convenio con la Sociedad Rural Argentina (SRA) para integrar la calculadora de huella de producto con herramientas de proceso organizacional.

Por su parte, Ruggeri, quien asume la conducción del organismo, coincidió en que la institucionalidad de Coviar es el vehículo para que las mejoras alcancen a toda la industria. “Vamos a acompañar para que las autoridades puedan hacer los mejores acuerdos posibles. La Coviar va a estar acompañando desde lo técnico para dar toda la información del sector”, afirmó, haciendo referencia a las negociaciones internacionales pendientes, como el acuerdo con la Unión Europea.

Ante la caída del consumo de vino, la diversificación de la producción de uva surge como una alternativa de equilibrio para la cadena. “Uno cuando habla de vinicultura se imagina el vino, pero el producto uva se deriva en un montón de aspectos. Puede ir para pasa de uva, uva en fresco, mosto y otros productos”, explicó González.

Para Ruggeri, este proyecto es vital tanto para la industria como para la salud pública: “Hemos trabajado todo 2025 para volver a poner sobre la mesa este tema. El proyecto va muy vinculado con la salud de las personas; el mundo va teniendo esa tendencia hacia lo saludable. Es el momento justo para volver con mucha fuerza entre todos”.

Uno de los puntos más críticos para la vitivinicultura es la situación financiera de los productores y las bodegas. Mario González analizó el comportamiento de los precios en las góndolas y su impacto en el consumo: “La industria se fue ajustando a valores que realmente han sido muy bajos, lo que permitió que la caída del consumo no fuera tan fuerte como en otros productos. Lo malo es que hubo baja rentabilidad y en algunos casos fue negativa”.

Para revertir este escenario, el sector demanda cambios profundos en el acceso al crédito. “Hace 30 años que no hay créditos accesibles para la actividad”, sentenció González, remarcando que el sector primario es el que más sufre la falta de rentabilidad.

Fabián Ruggeri reforzó este pedido de financiamiento diferencial, argumentando que los procesos de mejora técnica no son inmediatos. “Si necesitamos hacer reconversión, necesitamos tiempo. No pensamos en menos de diez años. La eficiencia hídrica y energética debe ser vital y requiere de inversiones”, explicó. Para el presidente entrante, la incorporación de tecnología es indispensable para sostener la calidad, pero advirtió que “el sector financiero debe estar a disposición”.

Pese a la lentitud histórica que se le atribuye a la viticultura para implementar cambios, Ruggeri destacó la agilidad con la que el sector ha respondido recientemente a las nuevas demandas del mercado. “En este año en particular migramos rápido hacia vinos más suaves, más dulces, de menos alcohol. Algo de vinos sin alcohol. Se ha hecho a una velocidad inédita para la industria”, observó.

Finalmente, ambos referentes buscaron disipar versiones de conflictos internos dentro de la actividad. “No hay una pelea con Bodegas de Argentina. Son intereses diferentes”, aclaró Ruggeri. González, en la misma línea, concluyó: “Muchas veces se planteó una institución contra otra y es mezclar peras con manzanas. En lo particular se hizo mucho esfuerzo para tratar de trabajar todos juntos y hemos logrado algunas acciones interesantes. Simplemente hay que dedicarle tiempo a construir”.

Fuente: telam

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