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18/02/2026

La deforestación en la Amazonía incrementa el calor y reduce las lluvias, según un análisis satelital

Fuente: telam

Regiones amazónicas con menos del 40% de cobertura forestal experimentan un aumento significativo de la temperatura y una caída de hasta el 25% en las precipitaciones durante la estación seca, según una investigación

>La transformación del paisaje amazónico por la Un El estudio documenta que la deforestación impulsa un aumento de la temperatura superficial, una reducción de la evapotranspiración y una menor frecuencia de lluvias durante la estación seca, que según la NASA es entre julio y noviembre, además de una disminución en la cantidad de días lluviosos. Según el análisis de los investigadores, las áreas con menos del 60% de cobertura forestal presentan un clima cada vez más semejante al de las zonas de transición entre selva y sabana.

El informe detalla que la evapotranspiración, el proceso por el cual el agua regresa a la atmósfera desde plantas y suelos, es alrededor de 12% menor en áreas altamente deforestadas respecto a las regiones de referencia. En la estación seca, la cantidad de lluvias disminuye un 25% en las zonas deforestadas y, a lo largo del año, se registran alrededor de 11 días menos con lluvia en comparación con las áreas con mayor cobertura de bosque.

Los resultados, según los expertos, “subrayan la importancia del control de la deforestación y la restauración forestal para mejorar la resiliencia climática de los ecosistemas amazónicos y de las actividades económicas dependientes del clima”.

Para medir los efectos de la deforestación sobre el clima, el equipo científico dividió la Amazonía en una cuadrícula y agrupó las muestras según el porcentaje de bosque. El diseño incluyó comparaciones entre áreas deforestadas y zonas adyacentes con cobertura superior al 80%, consideradas referencia de condiciones mínimamente alteradas. El análisis incluyó once variables climáticas, entre ellas la temperatura superficial, la evapotranspiración, el total de lluvias anuales y estacionales, así como la cantidad de días lluviosos y la duración máxima de periodos secos.

Para obtener estos resultados, el equipo recurrió a datos satelitales de alta resolución correspondientes al período 2013-2021, lo que permitió monitorear de manera precisa la temperatura, la humedad y las precipitaciones en extensas zonas de la Amazonía. Esta metodología posibilitó comparar las condiciones climáticas en distintas áreas según la cantidad de bosque remanente, sin depender de registros en superficie o estaciones meteorológicas dispersas.

Por su parte, Marcus Silveira, autor principal del trabajo e investigador del INPE, señaló que el estudio aporta evidencia científica sobre la importancia de mantener al menos un 80% de cobertura forestal en las propiedades rurales de la Amazonía, en línea con lo que dispone el Código Forestal brasileño. Este marco legal fija reglas para el uso del suelo y la protección ambiental en reservas privadas, requiriendo que una parte de los predios rurales se conserve con vegetación nativa.

El panorama trazado por el estudio implica riesgos crecientes para la Amazonía y los servicios ecosistémicos que ofrece. Los investigadores advierten sobre la posibilidad de que las condiciones más cálidas y secas favorezcan la degradación forestal, aumenten la mortalidad de árboles y eleven la incidencia de incendios, lo que podría poner en peligro a especies menos tolerantes al estrés hídrico y térmico. La consecuencia sería una mayor dominancia de especies oportunistas, tanto nativas como exóticas, y una pérdida de biodiversidad.

En línea con estos hallazgos, Silveira subrayó el vínculo entre el estado de los bosques y la producción agropecuaria: “Las regiones deforestadas sufren condiciones más secas y calurosas, lo que también termina afectando la producción agrícola. La propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un documento en la COP30 que demuestra que los bosques son aliados de la agroindustria, no enemigos”.

“Nuestro estudio indica que si logramos restaurar la estructura forestal, también es posible recuperar servicios ecosistémicos, como la reducción de la temperatura, el aumento del ciclo del agua y las reservas de carbono, garantizando así una mayor seguridad hídrica, alimentaria y económica para el país”, afirmó Aragão.

Los autores del estudio insisten en la urgencia de frenar la deforestación y avanzar en la restauración de áreas degradadas para preservar la resiliencia climática y la viabilidad de las actividades económicas dependientes del clima en la Amazonía.

Fuente: telam

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