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18/02/2026

La reedición de ‘Posesión’, de A. S. Byatt, es una invitación a apreciar el poder de la literatura

Fuente: telam

La novela ganadora del Booker Prize de 1990 propone redescubrir el misterio, el romance y las intrigas que mantienen vigente esta historia entre poetas, archivos y secretos del período victoriano

>Esta semana, cuando abrí los sobres con las novedades editoriales de febrero, me encontré con la alegría de recibir una nueva edición de la novela Posesión de Antonia Byatt y mi mente se remontó a 1995, año en que pude leerla en un taller sobre los Booker Prizes que dictaba mi maestra Susana Gullco Groisman. Un par de años después, un novio que viajaba a un congreso de literatura a Inglaterra se cruzó con Byatt y le pidió que me dedique una copia de ese libro que me tenía totalmente enamorada. Luego leí de ella La torre de babel y quedé prendada para siempre, Nunca dejé de leerla. Mi ahijada, la hija de mi mejor amiga -Claudia- se llama Federica como la protagonista de esa segunda novela de Byatt. Tal el impacto de su escritura. Y este año llega en español y me da la excusa perfecta para volver a leerla y recomendarla.

Posesión: un romance, de A. S. Byatt, ganadora del Booker Prize en 1990 trata tanto sobre el acto de leer como sobre el amor o la historia literaria. En esencia, el libro cuenta la trastienda de cómo los académicos abordan el pasado: cómo reconstruyen historias incompletas, asignan significado a los documentos y proyectan sus propias inquietudes en personajes históricos. La novela se estructura en torno a una doble trama. En el presente, dos académicos descubren pruebas de una relación secreta entre dos poetas victorianos. En el pasado, esa relación se desarrolla a través de cartas, poemas y escritos personales. La interacción entre estas dos capas narrativas permite a Byatt explorar cuestiones sobre el deseo y el amor, pero también la autoría, la verdad histórica y la erudición o la memoria cultural.

Posesión sigue a Roland Michell, un joven investigador que estudia al poeta victoriano Randolph Henry Ash. Mientras examina materiales de archivo en la Biblioteca de Londres, Roland descubre borradores de cartas que sugieren que Ash mantenía una correspondencia íntima con una mujer desconocida. Esto contradice la imagen académica establecida de Ash como una figura reservada y convencional. En lugar de informar del descubrimiento, Roland se lleva las cartas en secreto, con la esperanza de investigar sus implicaciones y lo primero que hace es ponerse en contacto con Maud Bailey, experta en la poeta Christabel LaMotte. Juntos determinan que LaMotte era la corresponsal de Ash. Su colaboración se convierte en una búsqueda académica: rastrean fragmentos de archivo en bibliotecas, colecciones privadas y propiedades familiares en un intento de reconstruir la relación entre los poetas. Su investigación atrae la atención de académicos rivales, entre ellos Mortimer Cropper, un coleccionista estadounidense decidido a adquirir todo objeto relacionado con Ash.

La vuelta de tuerca fascinante es la trama victoriana que emerge gradualmente a través de cartas y diarios. Ash y LaMotte comienzan un intercambio intelectual centrado en la poesía, los mitos y la filosofía. Su correspondencia se profundiza hasta alcanzar una intimidad emocional, lo que les lleva a una reunión clandestina en Bretaña, donde su relación se vuelve física. La aventura tiene consecuencias duraderas: LaMotte se retira de la vida pública y Ash vuelve a su matrimonio. Su historia nunca se reconoce abiertamente y solo sobrevive en documentos dispersos.

A medida que Roland y Maud reúnen estos fragmentos, su propia relación evoluciona. Inicialmente cautelosos y profesionales, comienzan a reconocer paralelismos entre su búsqueda académica y su vulnerabilidad personal. La investigación culmina con revelaciones sobre el legado de Ash y LaMotte que complican las suposiciones de los académicos sobre la autoría y la herencia, temas que siempre vuelven a recordarnos que es la obra lo que sobrevive y que en los intentos de excavar el pasado las más de las veces las sorpresas reescriben la historia.

El archivo es fundamental para la estructura y los temas de la novela. Los documentos no solo respaldan la trama, sino que la constituyen. Las cartas, los poemas y las entradas del diario forman una voz narrativa alternativa que interrumpe y replantea la investigación actual. Byatt utiliza estos materiales para mostrar cómo el conocimiento histórico depende de pruebas fragmentarias. Cada descubrimiento invita a la interpretación, pero ningún documento habla por sí mismo sino que se convierte en un territorio disputado donde el significado se negocia en lugar de descubrirse. Los estudiosos rivales interpretan los mismos materiales de manera diferente, lo que demuestra que las narrativas históricas están moldeadas por la perspectiva.

La relación entre los escritores victorianos Ash y LaMotte pone de relieve cuestiones de género y autoría. LaMotte es retratada como una poeta decidida a preservar su independencia intelectual. Su correspondencia con Ash revela una admiración mutua, pero también expone las limitaciones impuestas a las escritoras en el siglo XIX. Byatt enfatiza que la marginación de LaMotte no se debe a la falta de talento, sino a las estructuras históricas que favorecían a los autores masculinos. Mientras que en la época victoriana de la novela, LaMotte sufre las consecuencias de su lugar en la sociedad, en la época moderna de la novela Maud Bailey es una académica feminista consciente de cómo la historia literaria puede ocultar las contribuciones de las mujeres. Su renuencia a aceptar el relato romantizado de la relación entre los poetas y el lugar periférico que ocupa LaMotte por el simple hecho de ser mujer refleja un escepticismo más amplio sobre la idea de autonomía. Byatt utiliza este paralelismo para explorar cómo la política de género persiste a lo largo de los períodos históricos.

En esencia, Posesión es una invitación, no solo a seguir un misterio, sino a reconsiderar por qué la literatura es importante. La novela sugiere que la lectura es una forma de encontrar otras mentes, de reconocer la continuidad a lo largo de los siglos. Las cartas de Ash y LaMotte hablan porque alguien se toma el tiempo de escucharlas. La investigación de Roland y Maud es importante porque está impulsada tanto por el cuidado como por la ambición. Y lo que es más importante, afirma que las historias, incluso las fragmentarias e incompletas, conservan el poder de conectar a los lectores con vidas ajenas a las suyas.

[Fotos: RCW Agency]

Fuente: telam

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