16/02/2026
Auroras boreales, rompehielos nucleares y 40 días de noche: así es Múrmansk, la ciudad que desafía el círculo polar ártico
Fuente: telam
En el extremo norte de Rusia, esta urbe guarda historias de resistencia y misterio, donde la naturaleza impone reglas propias y la vida en las calles se reinventa frente a condiciones impensadas para la mayoría
>Múrmansk, ubicada en el extremo noroeste de La historia de Múrmansk comienza en 1916, cuando el Imperio ruso fundó la ciudad bajo el nombre de Románov-en-Murman, con el objetivo de establecer un puerto libre de hielo durante la El zar Nicolás II impulsó su creación para garantizar la presencia rusa en el Ártico y asegurar el abastecimiento militar ante el conflicto internacional.
La ciudad fue duramente bombardeada por el ejército nazi, lo que obligó a una reconstrucción casi total tras la guerra. Según informó RT, en reconocimiento a su resistencia, en 1985 recibió la distinción de “Ciudad Héroe” de la Unión Soviética.
Vivir en Múrmansk implica adaptarse a un clima extremo, donde el invierno puede registrar temperaturas de hasta -30 ℃ y el verano se extiende bajo el fenómeno del sol de medianoche. Entre el 2 de diciembre y el 11 de enero, el sol desaparece completamente durante 40 días, fenómeno conocido como “noche polar”.
Esta combinación de frío intenso y oscuridad convierte a Múrmansk en un lugar único, donde la vida diaria se organiza en torno a la luz artificial y el ritmo de la naturaleza ártica. En contraste, el verano ofrece jornadas ininterrumpidas de luz solar, una experiencia que atrae a viajeros en busca de paisajes espectaculares y fenómenos naturales inusuales.
Las auroras boreales iluminan el cielo invernal y se convierten en uno de los principales atractivos turísticos, grabando una imagen inolvidable en quienes se aventuran hasta estas latitudes.
La vida en Múrmansk gira en torno al puerto y las industrias vinculadas al transporte marítimo, la pesca y la minería. La ciudad está conectada con Moscú y San Petersburgo mediante vuelos regulares y trenes, aunque el viaje es largo y supone atravesar vastas extensiones de tundra y paisajes inhóspitos.El turismo, aunque no es la principal fuente de ingresos, ofrece experiencias inigualables. Entre las principales atracciones se encuentran el rompehielos Lenin, el primer buque nuclear del mundo, convertido en museo flotante, y la imponente estatua de Alyosha, un monumento de 11 metros dedicado a los soldados soviéticos que defendieron la ciudad durante la guerra. Los visitantes pueden participar en excursiones para observar auroras boreales, realizar paseos en trineo tirado por perros y conocer la cultura saami, el pueblo indígena del Ártico, que mantiene vivas sus tradiciones en pequeñas aldeas de la región. “Múrmansk es un lugar donde la oscuridad del invierno convive con la luz de la vida cotidiana”, señaló un guía local en diálogo con La Razón.
Fuente: telam
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