16/02/2026
El polémico inicio del Carnaval de Río: tributo a Lula, marioneta de Bolsonaro preso y denuncias de campaña anticipada
Fuente: telam
La escuela Académicos de Niteroi marcó un hito al retratar a un presidente en ejercicio en la avenida, mientras la justicia electoral advierte sobre posibles investigaciones por propaganda en un año clave para los comicios en Brasil
>El Carnaval de Río de Janeiro, reconocido mundialmente como la máxima expresión del júbilo brasileño, se transformó este domingo en un intenso campo de batalla política. La escuela de samba Académicos de Niteroi inauguró los desfiles del Grupo Especial con un tributo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, desatando una fuerte polémica en un país profundamente polarizado y a las puertas de un año electoral.
El espectáculo, compuesto por cerca de 3.000 integrantes, presentó diversas etapas de la vida de Lula. Las carrozas y coreografías narraron su infancia en el empobrecido noreste de Brasil, el viaje migratorio de su madre hacia Sao Paulo y momentos clave de su carrera sindical y política, culminando en su tercera toma de posesión en enero de 2023. Una imponente estatua de estilo metálico representaba al mandatario, mientras pantallas gigantes proyectaban imágenes de su trayectoria y sus programas sociales.
Desde un palco VIP, Lula observó el desfile junto al alcalde de Río, Eduardo Paes. Sin embargo, el ambiente festivo estuvo marcado por la cautela. Ante las advertencias de posibles repercusiones legales, el mandatario se abstuvo de hablar públicamente. Por su parte, la primera dama, Rosângela “Janja” da Silva, quien inicialmente planeaba participar activamente en el desfile, optó finalmente por no ingresar a la avenida para evitar mayores controversias.La polémica no solo se alimentó del elogio a Lula, sino también de la cruda sátira dirigida a su principal rival político, Jair Bolsonaro. Una de las carrozas más comentadas mostró al conocido payaso “Bozo” —término utilizado frecuentemente por sectores de izquierda para mofarse del ex mandatario— representado tras las rejas y portando una tobillera electrónica.La alusión fue una referencia directa a la situación judicial de Bolsonaro, quien el año pasado fue condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. El público respondió al paso de la carroza con cánticos de “sin amnistía”, una consigna que rechaza los intentos de los aliados del expresidente por suspender sus penas.La reacción de la oposición fue inmediata. Flávio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente, utilizó sus redes sociales para publicar un video generado con inteligencia artificial que parodiaba el desfile, retratando a Lula como un “ladrón” que se enriquece a costa de los sectores más pobres.La controversia escaló hasta los tribunales antes de que sonara el primer tambor. Dos partidos de oposición presentaron solicitudes ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para prohibir el desfile, argumentando que se trataba de una campaña electoral encubierta financiada con recursos públicos.Si bien el TSE rechazó las solicitudes el jueves pasado por unanimidad, argumentando que no se puede prohibir una expresión artística de forma preventiva, la corte dejó una advertencia clara: el desfile será objeto de escrutinio y se podrían investigar irregularidades si se comprueban violaciones a la ley electoral.En el plano estrictamente competitivo, el enfoque político de Académicos de Niteroi pareció afectar su desempeño técnico. A pesar de la atención mediática, los expertos señalaron deficiencias en la armonía del desfile y una relativa pobreza en los acabados de los disfraces en comparación con las grandes potencias del carnaval.
El protagonismo político de Niteroi contrastó con la majestuosidad de otras escuelas que desfilaron esa misma noche, como Portela —la máxima ganadora de la historia— e Imperatriz Leopoldinense. Portela encantó a los asistentes con la historia de un príncipe africano exiliado en Brasil, empleando incluso drones para simular el vuelo de uno de sus integrantes sobre la avenida.Al finalizar la jornada, el impacto del desfile de Lula dejó opiniones divididas entre los asistentes. “¡Es un homenaje súper justo! Lula es una leyenda”, afirmó Nelia Macedo, una docente de 44 años presente en el lugar. En el otro extremo, Marcia Alves, una jubilada de 59 años, lamentó la politización de la fiesta: “No hay que mezclar el carnaval con la política. El carnaval es para que todo el mundo se divierta”.
Fuente: telam
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