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15/02/2026

El pico de inflación obligó recalibrar la fase 4 del plan:  ajuste monetario, dólar pisado y recuperación en suspenso

Fuente: telam

Durante la semana crecieron los rumores sobre una mayor liberación de controles cambiarios. La prioridad del Gobierno volvió a enfocarse en la desaceleración de precios. ¿Por dónde pasará el éxito de las nuevas leyes laborales?

>El 2,9% del índice inflación de enero encendió todas las alarmas. No tanto por el número, que aún siendo muy alto tuvo algunos atenuantes, sino por el recorrido. Se trató del octavo mes de suba y fue casi el doble del piso registrado en mayo pasado (1,5%). Es difícil argumentar que el proceso de desinflación sufrió simplemente una desviación o un leve percance.

Ese volumen de intervención del BCRA superó ampliamente las expectativas que había a fin de año. Se juntaron dos situaciones: por un lado creció la oferta de divisas por la liquidación de los dólares que captaron empresas y provincias en el mercado internacional después de las elecciones legislativas.

Este ingreso de divisas rompió con la escasez que caracteriza el primer trimestre. Y el Gobierno lo aprovecha como puente financiero para llegar bien parado al momento de liquidación de la cosecha gruesa, desde fines de abril hasta junio.

La contrapartida de la compra de dólares fue la expansión monetaria del Banco Central. Sin embargo, la remonetización definida para la fase 4 del programa en la práctica no empezó. La suba de la inflación obligó al Tesoro a retirar la totalidad de los pesos emitidos del mercado desde el arranque del año.

El último miércoles se vio mejor que nunca esta dinámica. El Central compró USD 214 millones, una cifra récord. Del otro lado, el Tesoro refinanció el 123% de los vencimientos con el mercado, lo que en la práctica implicó retirar 1,7 billones de pesos.

La estrategia de demorar la remonetización tiene consecuencias: la inmediata es una caída inesperada del dólar, con el mayorista perforando los 1.400 pesos. La otra es un nivel de actividad que no repunta y obliga a tener más paciencia. La expectativa es que la muy buena cosecha de soja que se avecina no solo genere muchas divisas, sino que también derrame en distintos sectores.

El arranque del año, sin embargo, también obligó a recalcular las expectativas para el 2026. Ahora el mercado espera un poco más de inflación para el año que hace tres meses y un crecimiento económico más moderado. En su último informe sobre Argentina, J.P.Morgan estimó que la inflación terminará el año en niveles del 26 por ciento.

La consecuencia inmediata del salto inflacionario es un deterioro mayor de los salarios, que siguen sin recuperar los niveles de 2023. Además, la fuerte suba de los servicios públicos resta poder adquisitivo para las compras de primera necesidad. Para colmo, el rubro alimentos y bebidas subió 4,7% solo en enero.

El peligro es que si la inflación se mantiene elevada y el tipo de cambio sigue con presión bajista borre toda la ganancia de competitividad del año pasado. Para sectores como la construcción se trata de un duro golpe cuando todavía no se termina de recuperar. El costo vuelve a crecer, pero el valor del metro cuadrado en dólares casi no se mueve. El turismo receptivo también se ve impactada con una economía que se vuelve a encarecer para el visitante extranjero.

La media sanción de la modernización laboral fue festejada por el Gobierno y por las principales cámaras empresarias. La iniciativa modifica muchos aspectos de las relaciones laborales y reduce el poder sindical, al darle prioridad a las negociaciones por empresa incluso por encima del convenio colectivo.

La referencia es la reforma laboral de Brasil de 2017, bajo la presidencia de Michel Temer. El resultado de los cambios implementados es tomado como un ejemplo del rumbo a seguir. El empleo formal subió fuertemente en los años sucesivos y cayó la informalidad. Obvio ayudó una economía en expansión durante esos años.

El otro desafío es conseguir una mejora gradual en el empleo formal. De nada sirven las leyes laborales si el único fin es abaratar los despidos, dejar de pagar horas extras o excluir el medio aguinaldo en el caso de una indemnización.

Mientras tanto, el mercado aguarda cuáles son las novedades que prometió Luis “Toto” Caputo tras un almuerzo en Olivos con Javier Milei y el titular del BCRA, Santiago Bausili. La principal apuesta es que se vienen medidas para flexibilizar los controles cambiarias para las empresas. La restricción cruzada, que impide operar en el oficial si antes hubo ventas de dólares por el MEP o contado con liquidación es otra alternativa en la que se podría avanzar.

La eliminación gradual del cepo permitiría ponerle un piso un poco más alto al dólar y captar una mayor cantidad de inversiones extranjeras, sobre todo a través del circuito financiero. La posibilidad de devolver al mercado local a la categoría de “emergente”, algo que se estuvo especulando en las últimas jornadas, parece todavía algo lejano y requeriría la remoción total de los controles cambiarios

Fuente: telam

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