15/02/2026
Clima de Negocios: El detrás de escena del escándalo en el sector nuclear y la renuncia de un funcionario muy cercano a Milei
Fuente: telam
La remoción de Demian Reidel, hasta la semana pasada presidente de Nucleoeléctrica y autor del Plan Nuclear Argentino, se dio en un contexto de acusaciones por sobreprecios, conflictos con los técnicos y la creciente influencia de la nueva Secretaría del sector dentro de Economía
>“Explotó una bomba inesperada”. La definición que eligió un miembro muy relevante del gobierno de Javier Milei quizás no sea la figura más feliz para referirse a una cuestión vinculada a la energía nuclear, pero sin dudas grafica lo que ocurre puertas adentro de la administración de un sector que es central –o al menos lo era hasta el momento– para los planes energéticos y de desarrollo general de la administración libertaria.
El run run detrás de lo que pasó con este funcionario muy cercano a Milei está a la orden del día y hay versiones para todos los gustos. Por el momento, no está claro si Reidel –quien declinó hacer comentarios para esta nota de Infobae– continúa en el “esquema Presidencial”. Hasta el año pasado encabezó el Consejo de Asesores Económicos del mandatario al punto de ser mencionado por el Presidente como un eventual socio paga ganar el Nobel ya que juntos estaban “reescribiendo gran parte de la teoría económica para poder derivar optimalidad de Pareto, tanto estática como intertemporal, teniendo funciones de producción no convexas >Por estas horas, Reidel contaría solo con el apoyo del propio Milei… o ni siquiera eso. Tanto Karina Milei, secretaria general de la Presidencia; como Santiago Caputo, principal asesor del Presidente, le bajaron el pulgar. Caputo controla ahora el área nuclear y logró un movimiento importante: en diciembre, bajo la órbita de Economía, se creó la Secretaría de Asuntos Nucleares, que quedó a cargo de Federico Ramos Napoli, un abogado de 31 años que fue por unos meses presidente de Dioxitek, otra empresa estatal clave para el sector porque es la encargada de la producción de dióxido de uranio, el combustible atómico.
También hubo cambios en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde Martín Porro reemplazó a Germán Guido Lavalle, quien también era vice de NASA y fue la principal contraparte de Reidel.Desde antes de asumir Milei el sector nuclear fue el hábitat natural de Reidel dentro del Gobierno, más allá de la economía y de los cargos formales. Tan es así que a fines de 2024 presentó junto al Presidente y a Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica de la ONU, el Plan Nuclear Argentino.Esa hoja de ruta, ideada y encabezada por él, hacía eje en la fabricación de reactores modulares (conocidos como SMR, en fase de desarrollo global y muy en boga en el sector en los últimos años en la industria), en impulsar grandes centros de IA alimentados por energía atómica –él mismo estuvo muy cerca del El CV de Reidel es envidiable. Es físico del Instituto Balseiro, tiene un máster en matemática financiera en la Universidad de Chicago y un doctorado en Economía en la Universidad de Harvard, donde además fue investigador. No sólo eso, estrechos contactos en Wall Street, fue trader en Goldman Sachs y JP Morgan, y hasta cofundó su propio fondo de inversión americano, QFR Capital Management, junto al actual viceministro de Economía, José Luis Daza. En el Gobierno de Cambiemos volvió al país y fue segundo de Federicos Sturzenegger en el Banco Central.Son días turbulentos para el físico. Incluso horas antes de renunciar tuvo que salir a explicar cómo había pagado una deuda bancaria de más de $800 millones. Aseguró en X que vendió una participación en un desarrollo inmobiliario local que había comprado en 2018. “Fui vendiendo por etapas, sin apuro: vendí en marzo de 2023 y diciembre de 2024. En 2025 vendí otra parte y, mientras avanzaba esa venta, tomé financiamiento puente contra el activo para tener liquidez: eso es ‘la deuda’. El 15/12/2025 vendí esa parte por USD 770.000. La compra fue con fondos propios. La venta también. Cobré y cancelé la deuda”, detalló.Reidel se fue de la presidencia de Nucleoeléctrica –o lo obligaron a irse, no está del todo claro– en un contexto muy adverso marcado por denuncias de sobreprecios y episodios de alta tensión dentro de la empresa que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La decisión llegó como desenlace de semanas de conflictos internos en medio de un proceso de privatización parcial impulsado por el Gobierno.El detonante de la crisis estuvo ligado a presuntas irregularidades en la licitación de servicios de limpieza, donde se habría detectado incremento de precios del 140% respecto a los valores de referencia del Estado. La situación se agravó con un señalamiento adicional por una contratación directa de software con un sobreprecio de más de 1.000 por ciento. La supuesta presión para aprobar estas contrataciones generó fuertes señalamientos y un quiebre en la conducción. Todo derivó en la suspensión de los gerentes Marcelo Famá (Gerencia General) y Hernán Pantuso (Administración), los alfiles de Reidel.Más allá de esos contratos, las sospechas eran más profundas y hubo una serie de sumarios e investigaciones internas. La gran “guerra” que perdieron Reidel y su gente fue con “la línea”, los principales técnicos nucleares de NASA, que no solo son respetados por estar ultra certificados para hacer su trabajo, sino que además son puestos que no abundan en el sector. Son los guardianes de lo que en la industria definen como la “cultura de la seguridad”, un concepto que va más allá de la solo prevención de los accidentes nucleares.Hubo informes de técnicos locales con duros cuestionamientos a cuyos autores se trató de echar. La tensión subió cuando la WANO hizo advertencias por mail y más aún cuando sus técnicos visitaron el país el año pasado y Reidel no los recibió.
Cuando las acciones de la empresa pasaron de la secretaría de Energía a la nueva secretaría de Asuntos Nucleares, su destino quedó sellado.
En marzo del año pasado, en el Latam Forum, Un mes después, en un almuerzo del Rotary Club en el que fue orador, adelantó que iba a presidir Nucleoeléctrica. “El doctor Marcelo Famá, va a acompañarme en la gestión como gerente general. Nos conocemos hace 5, 6 años… hace como 30 años. Vamos a traer un management absolutamente top, son casi todos ingenieros o físicos del Balseiro porque vamos a desarrollar el programa nuclear”, aseguró.Luego de los informes críticos y del intento de despedir a los técnicos que los escribieron, la crisis generó una reunión de directorio de extrema tensión. En ese encuentro “explotó” todo. Ese directorio estaba encabezado por el propio Reidel; el vicepresidente de NASA, Guido Lavalle; y los directores Axel Larreteguy, Marco Campolonghi y Diego Chaher, quien además es titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. Muy cercano a Santiago Caputo, es el “privatizador” del Gobierno y el único director de los “viejos” que sigue en funciones en NASA.
La tensión máxima fue entre Reidel y Guido Lavalle. En la siguiente reunión de accionistas, Reidel quedó afuera de la presidencia y su vice, quien no estuvo en la reunión, también dejó el directorio.
Con la salida de Reidel, Juan Martín Campos asumió la presidencia de la empresa, acompañado por Martín Porro (vicepresidente y titular de la CNEA) y se mantuvo a Chaher. El control político y operativo de la compañía quedó en manos de Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, quien designó a colaboradores de su confianza en las principales áreas del sector.
Una cadena de suministros nucleares cada día más compleja, un mercado que sufrió fuertes cambios en las últimas décadas a nivel global, pasando –a grandes rasgos– de un contexto belicista, a los accidentes catastróficos –con Chernóbil y Fukushima a la cabeza– y un sector que volvió a ser una alternativa de energía limpia, algo que se potenció con la IA y la idea de alimentar sus centros de cómputo.
La primera señal de alarma se prendió en 2024, cuando el país estuvo a 22 días de quedarse sin uranio. O sea, sin centrales que generen energía para la red eléctrica. El circuito funciona así: NASA importa el mineral uranio sin refinar, Dioxitek lo procesa para llevarlo a “grado nuclear”: en una planta de Córdoba lo convierte en dióxido de uranio. Luego se transporta a Ezeiza, a Combustibles Nucleares Argentinos (Conuar), donde arman el elemento combustible que finalmente vuelve a NASA como insumo vital para la generación de energía nuclear. Después de esa crisis de abastecimiento comenzó a tomar relevancia Ramos Napoli, quién llegó al Gobierno con la misión de solucionar ese tema de provisión y escaló posiciones. No pocos en el sector lo miran de reojo por su falta de experiencia.
Desde la nueva estructura del sector celebran que ahora la parte política, NASA y Dioxitek están bajo la misma conducción. “Ahora la Secretaría es el director de la orquesta. Hay que hacer los deberes y escalar. Es el momento, porque con el GNL y Vaca Muerto ya no tenemos problemas energéticos”, resumió Ramos Napoli.
— La minería de uranio es una de las agendas que va a condicionar la escala de todo lo que venga después. Vamos a desarrollar modelos de negocio para esquemas posibles que hoy no lo tienen, no hay nada escrito. Hay que tomar decisiones muy concretas sobre el rumbo del sector nuclear, para toda la tecnología y el know-how que se desarrolló a lo largo de estos años. Tienen que redundar en algo que tenga un retorno. No podemos seguir financiando todo desde el Estado, que no va a retirarse por completo de su participación en la Comisión de Energía Atómica o en el desarrollo o incentivo de tecnologías nucleares, pero el mercado debe empezar a participar y hay avidez para que eso suceda.
Infobae dialogó con Chaher, quien aceptó responder preguntas sobre cómo se va a privatizar la empresa. “El flujo de las privatizaciones son tres grandes pasos. En este caso, el Congreso ya dijo que será una privatización parcial; el Ejecutivo designó la autoridad licitante; y Economía hizo la hoja de ruta de la privatización. Estamos en ese estadio. El llamado a licitación tiene que estar en noviembre y ahí comenzará a definirse el proceso”, destacó el funcionario.
— Sí, hubo sondeos, pero falta. Son empresas proveedoras del sector.
— Hay que hacer un trabajo previo para definirlo y ver qué es NASA, si una generadora de energía o mucho más. Se deberán analizar bien los costos y el valor de los intangibles, también los marcos regulatorios y cómo impacta la normalización del sector energético. Creo que será más importante lo que esta privatización le pueda traer al Estado, en general, que lo que lo que le dejará al Tesoro. Es muy temprano para hablar de números.
Fuente: telam
Luego de los informes críticos y del intento de despedir a los técnicos que los escribieron, la crisis generó una reunión de directorio de extrema tensión. En ese encuentro “explotó” todo. Ese directorio estaba encabezado por el propio Reidel; el vicepresidente de NASA, Guido Lavalle; y los directores Axel Larreteguy, Marco Campolonghi y Diego Chaher, quien además es titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. Muy cercano a Santiago Caputo, es el “privatizador” del Gobierno y el único director de los “viejos” que sigue en funciones en NASA.
La tensión máxima fue entre Reidel y Guido Lavalle. En la siguiente reunión de accionistas, Reidel quedó afuera de la presidencia y su vice, quien no estuvo en la reunión, también dejó el directorio.
Con la salida de Reidel, Juan Martín Campos asumió la presidencia de la empresa, acompañado por Martín Porro (vicepresidente y titular de la CNEA) y se mantuvo a Chaher. El control político y operativo de la compañía quedó en manos de Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, quien designó a colaboradores de su confianza en las principales áreas del sector.
Una cadena de suministros nucleares cada día más compleja, un mercado que sufrió fuertes cambios en las últimas décadas a nivel global, pasando –a grandes rasgos– de un contexto belicista, a los accidentes catastróficos –con Chernóbil y Fukushima a la cabeza– y un sector que volvió a ser una alternativa de energía limpia, algo que se potenció con la IA y la idea de alimentar sus centros de cómputo.
La primera señal de alarma se prendió en 2024, cuando el país estuvo a 22 días de quedarse sin uranio. O sea, sin centrales que generen energía para la red eléctrica. El circuito funciona así: NASA importa el mineral uranio sin refinar, Dioxitek lo procesa para llevarlo a “grado nuclear”: en una planta de Córdoba lo convierte en dióxido de uranio. Luego se transporta a Ezeiza, a Combustibles Nucleares Argentinos (Conuar), donde arman el elemento combustible que finalmente vuelve a NASA como insumo vital para la generación de energía nuclear. Después de esa crisis de abastecimiento comenzó a tomar relevancia Ramos Napoli, quién llegó al Gobierno con la misión de solucionar ese tema de provisión y escaló posiciones. No pocos en el sector lo miran de reojo por su falta de experiencia.
Desde la nueva estructura del sector celebran que ahora la parte política, NASA y Dioxitek están bajo la misma conducción. “Ahora la Secretaría es el director de la orquesta. Hay que hacer los deberes y escalar. Es el momento, porque con el GNL y Vaca Muerto ya no tenemos problemas energéticos”, resumió Ramos Napoli.
— La minería de uranio es una de las agendas que va a condicionar la escala de todo lo que venga después. Vamos a desarrollar modelos de negocio para esquemas posibles que hoy no lo tienen, no hay nada escrito. Hay que tomar decisiones muy concretas sobre el rumbo del sector nuclear, para toda la tecnología y el know-how que se desarrolló a lo largo de estos años. Tienen que redundar en algo que tenga un retorno. No podemos seguir financiando todo desde el Estado, que no va a retirarse por completo de su participación en la Comisión de Energía Atómica o en el desarrollo o incentivo de tecnologías nucleares, pero el mercado debe empezar a participar y hay avidez para que eso suceda.
Infobae dialogó con Chaher, quien aceptó responder preguntas sobre cómo se va a privatizar la empresa. “El flujo de las privatizaciones son tres grandes pasos. En este caso, el Congreso ya dijo que será una privatización parcial; el Ejecutivo designó la autoridad licitante; y Economía hizo la hoja de ruta de la privatización. Estamos en ese estadio. El llamado a licitación tiene que estar en noviembre y ahí comenzará a definirse el proceso”, destacó el funcionario.
— Sí, hubo sondeos, pero falta. Son empresas proveedoras del sector.
— Hay que hacer un trabajo previo para definirlo y ver qué es NASA, si una generadora de energía o mucho más. Se deberán analizar bien los costos y el valor de los intangibles, también los marcos regulatorios y cómo impacta la normalización del sector energético. Creo que será más importante lo que esta privatización le pueda traer al Estado, en general, que lo que lo que le dejará al Tesoro. Es muy temprano para hablar de números.
Fuente: telam
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