15/02/2026
Salvador Vitelli, de Romano Group: “La inflación no bajará al 1% sin mayor coordinación entre el ancla fiscal y la política cambiaria”
Fuente: telam
El jefe de Research de una de las nuevas consultoras del mercado, analizó en diálogo con Infobae la coyuntura económica del país y expuso sus expectativas para el año en curso, respaldando sus respuestas con diversos gráficos
>El Gobierno inició el año cumpliendo los abultados vencimientos de deuda, sin impacto sobre las tasas de interés ni los diferentes tipos de cambio. Sin embargo, según los analistas, persiste el desafío de Un fino seguidor de los indicadores de la economía real y actor en la actividad micro como operador de granos, Salvador Vitelli, analista económico, jefe de Research de Romano Group, diplomado en Planificación Patrimonial, muy presente en redes sociales y consultado por empresas y medios nacionales e internacionales, analizó la coyuntura en diálogo con Infobae.
— El año comenzó con un nuevo esquema de bandas de flotación cambiaria y una política de acumulación de reservas impulsada por el Banco Central. ¿Cuál es su análisis sobre los primeros efectos de estas medidas en la economía real y en los mercados financieros?Pronto volverá al debate la liberalización de los controles de capitales, junto a sus beneficios, incluida la posibilidad de Este cambio le otorga al BCRA mayor flexibilidad para intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC), acumulando reservas por más de USD 1.900 millones en lo que va del año, con el tipo de cambio incluso alejándose del techo de la banda, situándose a una distancia del 12,7 por ciento.
Estas compras, requeridas por el mercado, están siendo cumplidas por el oficialismo, lo que contribuye a comprimir el índice de riesgo país.A finales de 2025, se regresó a los mercados internacionales y se obtuvieron USD 900 millones. No descarto que se vuelva a tomar deuda para cubrir vencimientos en julio de 2026. De cualquier modo, la voluntad de pago resulta incuestionable.
— Principalmente de emisiones corporativas -se emitieron USD 8.000 millones desde las elecciones de octubre de 2025 a la fecha- y de préstamos en dólares que deben liquidarse en el Mercado Libre de Cambios, con un aumento de USD 1.200 millones en préstamos a privados en el mismo período.
Actualmente se discute ofrecer créditos en dólares para quienes quedan fuera de las normativas macroprudenciales, con el objetivo de ampliar el financiamiento y dinamizar la actividad, incrementando la cantidad de empresas elegibles para préstamos en dólares, aunque con el riesgo de descalce de monedas.Al ampliarse las bandas en función de la inflación local, se evita una apreciación forzosa del esquema cuando la inflación supera el 1% previamente estipulado. Las bandas, por lo tanto, se moverán en función de la inflación estadounidense y la evolución global del dólar. Por ahora, — Desde septiembre de 2025, la tasa de inflación mensual se mantiene por encima del 2%, aunque el Gobierno proyecta que en el segundo semestre podría descender por debajo del 1%. ¿Cree que es factible alcanzar esa desaceleración inflacionaria en el marco actual?Con el historial argentino, donde el tipo de cambio es un tema recurrente, mayor volatilidad implica más presión inflacionaria. Considero que el — ¿Basta con disciplina fiscal?
— No es suficiente, pero sin ella los niveles de inflación serían mucho mayores. Creemos que — ¿Las tasas de interés reales positivas son clave para estabilizar el mercado cambiario, o existen riesgos asociados a esta estrategia?Actualmente la volatilidad se ha acotado, pero no pueden descartarse movimientos, sobre todo porque el piso de tasas lo sostiene el BCRA al absorber liquidez en el mercado de REPO/Simultáneas, mientras que el techo es indefinido.
La volatilidad, por tanto, es inherente al esquema. Con tasas reales positivas en torno al 7%-8% anual, se genera presión sobre el tipo de cambio, haciendo más atractivas las colocaciones en moneda doméstica; si fueran negativas, la demanda de divisas crecería.Los La gestión de la deuda en pesos deberá ser minuciosa para evitar volatilidades mayores, con el mercado atento al stock de pesos del Tesoro en el BCRA, que tras la última licitación quedará en $4,9 billones.
— Por ahora la estrategia parece contenida, aunque 2027 se aproxima y la Por supuesto, no es un proceso lineal y Argentina se mueve en un mundo cada vez más complejo e interconectado, con potenciales cambios en la presidencia de la Reserva Federal y riesgos de conflictos bélicos.
— Por ahora,Cuanta mayor solidez presente el BCRA en su balance, mayor capacidad tendrá para enfrentar shocks externos y defender el techo de la banda. La acumulación de reservas resulta esencial y, hasta ahora, promisoria, considerando que la mayor oferta de divisas de la cosecha gruesa aún no llegó. Diciembre y enero son estacionalmente los meses de mayor demanda de dinero; será clave monitorear cómo cierra el trimestre febrero-abril.
— ¿Qué señales o indicadores considera prioritarios para anticipar un cambio de tendencia en la economía argentina bajo el esquema de flotación administrada?Un signo de debilitamiento es una suba sostenida y volátil de tasas de interés, como la observada entre agosto y octubre del año pasado. Además, la actividad debe fortalecerse para evitar rezagos en un año que, a priori, no presenta grandes sobresaltos internos.
La compra de reservas es fundamental para apuntalar el esquema y llegar a 2027 con un BCRA fortalecido, capaz de enfrentar la volatilidad política y económica que probablemente atraviese el país.— Una nueva misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a la Argentina para auditar las cuentas públicas y formular recomendaciones. ¿Qué expectativas tiene respecto a este proceso y qué aspectos serán más relevantes en la negociación?Las diferencias se concentran en el plano cambiario: el Fondo exige mayor apertura y acumulación de reservas, mientras el oficialismo prioriza un tipo de cambio estable, incluso a costa de menores compras. Es allí donde se registraron las principales disidencias.
Actualmente, esas diferencias comienzan a acotarse a medida que el BCRA cumple con las compras. Valoramos positivamente el abandono de la estrategia de comprar “solo en el piso” y la nueva modalidad de intervención dentro de las bandas, más aún en un contexto de mayor confianza en la moneda local. Por ello, no prevemos grandes tensiones entre el equipo económico y las autoridades del Fondo.— ¿Los acuerdos comerciales entre Mercosur y la Unión Europea, así como el bilateral con Estados Unidos, representan una amenaza para la industria nacional, especialmente para las pymes, o abren una oportunidad estratégica?
La apertura requiere menos y mejores impuestos, además de un esquema laboral más flexible y menos costoso. Actualmente se discute una — El récord de exportaciones de 2025, ¿responde a factores coyunturales o revela cambios estructurales en la matriz exportadora?
En 2025, la balanza comercial fue superavitaria en USD 11.285 millones y la balanza energética en USD 7.815 millones; es decir, el sector energético representó casi el 70% del superávit total. Hacia adelante, se proyectan superávits de entre USD 30.000 y 40.000 millones para energía y minería hacia 2030.
Esto no debe preocupar al sector agropecuario, sino incentivar la producción y la innovación. Además, es preferible que la oferta de dólares esté diversificada en varios sectores: así se amortiguan tanto riesgos externos, como sequías, como presiones internas sobre las reservas.— No los veo como objetivos contrapuestos, aunque sí representan los grandes desafíos para 2026. Argentina debe reducir la inflación y crecer en actividad y salarios reales. Es una secuencia de eventos interrelacionados: una mayor actividad impulsa los Los salarios reales se estancaron o cayeron durante 2025. Superada la incertidumbre de ese año, hay margen para una mejora salarial en 2026, de la mano de una mayor actividad.
— Falta mucho en materia de desregulación. El camino es el correcto, aunque puede debatirse la velocidad. Argentina es una red de regulaciones y prohibiciones, cuyo desmantelamiento es imprescindible. No debe perderse de vista el peso de los impuestos y las cargas laborales que agobian al empresariado, como el impuesto a los débitos y créditos, cargas sociales y sindicatos.
En este contexto, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como un actor clave. No es solo un incentivo fiscal, sino un esquema de garantías para blindar proyectos de largo plazo ante la volatilidad histórica.— ¿Dispone el Gobierno de herramientas para inducir a provincias y municipios a bajar impuestos como Ingresos Brutos, o esa decisión depende del ciclo electoral y la acción de los votantes?
Será clave la elección de 2027 y la posibilidad de sumar gobernadores aliados. En muchos distritos, los gobiernos provinciales tienen una fuerte penetración política.
Un armado político con mayor participación provincial permitiría avanzar en reformas impositivas a nivel local, siendo Ingresos Brutos el principal objetivo. Se trata de un impuesto muy nocivo, con bases superpuestas y alícuotas elevadas.— ¿Observa riesgos de conflictividad social o política ligados al ajuste fiscal y las reformas estructurales, como la legislación laboral?
Hasta el momento, los riesgos parecen controlados, y temas como los cambios en la metodología del IPC del Indec han generado más debate. Una mayor reactivación económica y mayores salarios reales pueden mitigar tensiones, saliendo del estancamiento hacia el crecimiento, objetivo pendiente tras más de 15 años de estancamiento.
— Para 2026, nuestro escenario base es una normalización gradual, aunque lejos de ser lineal. Proyectamos una inflación en descenso constante, pero con inercia persistente. Tras el dato de enero, esperamos que el IPC continúe convergiendo, perforando pisos mensuales de forma paulatina a medida que el ancla fiscal sanea los balances. Prevemos que se perforará el 1% hacia comienzos de 2027.
En actividad, proyectamos un crecimiento del PBI cercano al 3%, aunque con fuerte heterogeneidad sectorial: sectores competitivos como el agro, la energía y el financiero seguirán vigorosos, mientras que la construcción, la industria y el textil enfrentarán mayores desafíos ante los nuevos precios relativos y la apertura comercial.
— No esperamos hitos extraordinarios en 2026; la expectativa es un crecimiento normal y un sendero de estabilización en consolidación. Con la volatilidad política relativamente despejada tras las legislativas, el foco debe trasladarse a la profundidad de los cambios macro y microeconómicos.
Las reformas fiscal y laboral deben ocupar un rol central. Aunque hoy distan de ser “revolucionarias”, marcan el inicio de una corrección necesaria en la estructura de costos del país. El desafío es que no queden en lo simbólico, sino que evolucionen hacia una simplificación real que permita al sector privado planificar e invertir a largo plazo.
Fuente: telam
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