13/02/2026
Apareció la autobiografía que Jacobo Timerman decidió no publicar: la tortura, el periodismo, las anécdotas falsas
Fuente: telam
Se trata de una larga entrevista que le hizo Carlos Ulanovsky y que estaba perdida desde 1988. “El libro refleja bien a mi padre: el miedo y el coraje”, dice su hijo Javier
>Todo empieza con un tuit. Javier Timerman cuenta que apareció un relato autiobiográfico inédito de su padre. Su padre es Jacobo Timerman y es un mito del periodismo argentino. El que fundó las revistas Primera Plana y Confirmado y el diario La Opinión. El que, en 1977, fue secuestrado, como miles, por la dictadura militar. El que fue blanqueado y siguió preso y cuando salió, se fue del país. El que escribió todo en un libro cuyo título estremece: Preso sin nombre, celda sin número. El que volvió, declaró ante la CONADEP. El de las mil anécdotas con periodistas. Duras, muchas.
Javier se entusiasma y quiere leer eso. Estamos hablando por teléfono, pero se ve que busca y vuelve con la cita. Lee el párrafo sobre Soriano: “Muchos de sus libros traen anécdotas sobre mí. Son todas mentiras. Son divertidísimas. Pero no hay ni una cierta. Ni una. Son cosas que él vio, que él entendió, que él imaginó, que él soñó, que él creyó haber visto, pero que no tienen nada que ver conmigo”.
Se ríe, Javier. Porque lee y al leer escucha, vuelve, la voz de su padre: “Sentí que que el libro refleja muy bien lo que fue mi padre. El miedo y el coraje a la vez. A él todo el mundo lo veía como muy valiente, como muy omnipotente, como muy poderoso. Sin embargo se sentía profundamente vulnerable muchas veces y sufría por eso, pero tenía que dar las peleas que tenía que dar. Lo hacía con miedo, pero lo hacía”. El relato, en realidad, no sale de la pluma de Jacobo Timerman sino de la de Carlos Ulanovsky. El periodista fue contratado por la editora Julia Constenla para entrevistar largamente a Timerman y escribir ese libro de memorias, que no llegó a publicar pero dejó en marcha en 1988. ¿Dónde quedaron esas páginas? ¿Cómo las encontraron ahora?Javier Timerman siempre había querido recopilar las anecdotas de su padre. Hace unos meses se decidió y llamó a otro periodista, Claudio Polosecki, para que lo hiciera. Polosecki se puso a investigar: “Me costaba bastante encontrar testimonios, gente que quisiera hablar. Entonces revisé libros, se me ocurrió que en uno de Horacio Verbitsky podía haber algo”, le dice ahora a Infobae. “No encontré nada que me interesara y, porque sí, me puse a revisar la bibliografía y ahí decía, en dos renglones: ‘Entrevista inédita a Jacobo Timerman. Archivo Giussani Constenla, Biblioteca Nacional Mariano Moreno’. Se ve que, cuando murió Constenla, la Biblioteca recibió el material. Ahi estaba, me lo dieron en una caja, me tuve que poner guantes. En la Biblioteca me ayudaron y hasta lo digitalizaron. Llevó mucho tiempo, pero lo encontramos”.Polosecki se devoró el material. Notó tensiones. “Es una especie de esgrima entre Ulanovsky y Jacobo. Jacobo quería hablar de su opinión sobre lo que pasaba en el mundo, el estado de la cultura, lo que él pensaba de distintas cosas. Y Carlos quería que le contara su vida. Claro. Y Jacobo muchas ganas de contar su vida no tenía”.Desde el otro lado del teléfono, Javier Timerman suena a veces entusiasmado, a veces emocionado. “No puedo parar de llorar, lo escucho a mi viejo”, dirá un rato después de la entrevista, cuando arreglemos detalles por Whatsapp. Pero, ahora, cuenta:-Mi papá había decidido no publicar nada de esto que se había hablado, era una especie de autobiografía dialogada con Ulanovsky. Yo me había olvidado del tema y creo que Ulanovsky también. Lo estoy terminando, pero veo que es un libro que dice mucho de él de su creatividad, de su personalidad.-Hay varias anécdotas de su vida como linyera, literalmente viviendo en trenes, recorriendo el país, escribiendo poesía o, o viajando en tranvía horas para poder leer libros. Cuenta cómo conoció a Borges cuando no él era nadie, simplemente se presentó en la casa para hablar de poesía.
-Había nacido en Rusia. ¿Hablan de eso?-Claro, incluso arranca el libro diciendo: “¿Cuántos años vivió en Rusia? >-¿Te sorprendió algo de lo que decía?-No, la verdad que no. Aaunque no haya conocido las anécdotas, hay cosas que eran tan parte de la personalidad de mi padre...-En un momento hablan del trato a los periodistas y mi padre dice que nunca le faltó el respeto a un periodista, sino que les exigíaa, pero siempre desde el respeto. Y habla de una anécdota que cuenta Soriano, que mi padre dice que no existió. En esa anécdota, mi padre ponía los pies sobre la mesa, sobre el escritorio y con un habano le gritaba a un periodista. Y mi padre dice: “Nunca hice eso y nunca haría eso, no con un periodista, sino con nadie. Puedo haberle gritado a un periodista en algún momento porque una nota no cerraba o porque no traía la nota que tenía que traer, pero jamás pondría los pies sobre el escritorio porque yo no le falto al respeto a nadie”. Y es exactamente como nos educó a nosotros.
Javier Timerman busca el párrafo y lee. Ahora habla Jacobo: “Si alguien dice que yo estaba con los pies sobre el escritorio con un cigarro atendiendo un periodista, bueno, él dice que me vio hacer eso, yo digo que nunca lo hice, que siempre atendí a mis periodistas con mucho respeto. Frente a frente, charlando, a veces gritando, a veces ironizando, como cuando una vez tomo un artículo de Osiris Troiani y le digo: ‘Mire, es muy largo, vea usted, Troiani, que saco cualquiera de las hojas, la tiro y el artículo sirve igual´. Sí, he hecho estas ironías despiadadas, pero nunca con los pies sobre la mesa fumando un cigarro, que es una actitud despectiva que nunca tuve ante nadie >-¿Habla de cuando estuvo desaparecido y detenido?-¿Leíste algo que no supieras?
Entre las cosas que dice sobre periodismo, cuenta Javier Timerman, hay dos cosas que subrayar. Una es su defensa de una pluralidad que permitía que en las mismas páginas escribiera gente que pensaba muy distinto. Otra, su visión como empresario periodístico.
Esto dice Jacobo Timerman:Y también: “Una vez dije estas cosas que se dicen porque todo el mundo estaba asombrado de cómo yo conseguía buenos periodistas, olvidándose todo el trabajo creativo que yo hacía con cada redactor. Entonces, yo dije una frase: ´A los que despiden, yo los tomo’. Con eso, con los desechos, hago mis publicaciones. Y una vez en Israel, en la televisión, el que me entrevistaba me dice: ‘¿Es verdad que usted aprovecha la represión de los directores de diarios para pagar salarios más bajos?’ Y yo lo miré asombrado y le digo:’ ¿A qué se refiere?’ >Es que el Jacobo Timerman empresario también aparece acá. Dice:
Trayéndolo a la Argentina, hay artículos en Humor que yo lucharé hasta la muerte para que Humor tenga derecho a publicarlos pero no los publicaría en un diario como La Opinión, porque no tienen nada que ver… >Cuenta Polosecki que fueron seis entrevistas y que aunque en los papeles que estaban en la Biblioteca Nacional hay mucho material, todavía queda por hacer una edición que lo convierta en un libro. Ese será el próximo paso: el libro autobiográfico que Timerman hizo, junto con Carlos Ulanovsky, en 1988 y que estuvo “perdido”. Pero bien cuidado.
Fuente: telam
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