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11/02/2026

La primavera árabe inconclusa de Egipto: del autoritarismo de Mubarak a la represión fortalecida bajo Abdelfatah al Sisi

Fuente: telam

La evolución política egipcia tras la caída de Hosni Mubarak muestra un endurecimiento del aparato estatal, donde la militarización y la supresión de la disidencia dominan el horizonte social

>Quince años después de la revolución de 2011 que derrocó a Hosni Mubarak tras tres décadas en el poder, Egipto vive bajo el mandato de Abdelfatah al Sisi -presidente desde 2014-, un gobierno que analistas y organismos internacionales describen como más autoritario y militarizado que el anterior.

Entre la llegada al poder de Hosni Mubarak en 1981 y hasta 2005 solo hubo plebiscitos, en los que los egipcios respondían si le querían como presidente o no. Todos concluyeron a su favor.

Esas elecciones marcaron una política sustentada en un modelo de “autoritarismo electoral” con el Partido Nacional Democrático (NDP) del presidente como dominante, comicios manipulados y cierta tolerancia, muy limitada, a la oposición.

La salida de Mubarak tras 30 años en el poder abrió un proceso de transición con el fugaz gobierno de Mohamed Morsi (2012-2013), el único elegido democráticamente en la historia egipcia, que situó a la organización islamista de los Hermanos Musulmanes al frente del país todavía inmerso en convulsiones sociales y protestas masivas.

Al poco, Al Sisi asumió la presidencia tras ganar unas elecciones en las que los Hermanos Musulmanes ya estuvieron vetados, basando su gobierno en el apoyo militar y la represión de la disidencia, la actividad política y limitando la acción de los medios.

Las Fuerzas Armadas han sido el actor central del poder egipcio desde 1952, un rol que se ha intensificado tras 2013 con la llegada al poder de un presidente que era jefe del Ejército.

Con Al Sisi, el Ejército ha ampliado su influencia sobre sectores económicos clave como infraestructuras y grandes obras públicas, la gestión de megaproyectos como la ampliación del Canal de Suez o la nueva capital administrativa.

Mubarak consolidó a Egipto como un socio estratégico fundamental de Estados Unidos en Oriente Medio, recibiendo una ayuda militar anual de 1.300 millones de dólares desde 1979 por mantener la paz con Israel y combatir el islamismo radical, y se convirtió en un pilar de estabilidad regional.

Informes de Human Rights Watch (HRW) y Freedom House señalan que la represión en el régimen de Mubarak era selectiva y calculada, pero se permitía cierto margen para activismo, si bien denunciaban miles de presos políticos.

Amnistía Internacional alerta de que la campaña de represión ha superado en alcance y severidad a la de Mubarak, control total de medios y sociedad civil, en un contexto en el que, según Freedom House, el gobierno usa leyes antiterroristas y vigilancia digital para erradicar la disidencia, generando un clima de miedo que impide protestas.

(con información de EFE)

Fuente: telam

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