11/02/2026
El inventor del auto que funciona con basura busca copiloto para recorrer Brasil: quince ciudades, trueques y la meta de hacerse ver
Fuente: telam
Desde Anisacate, Córdoba, Edmundo Ramos se prepara para su primer viaje internacional. Aquí cuenta cómo planificó el itinerario, las alianzas que armó en cada parada y los requisitos de la convocatoria que lanzó en sus redes para conseguir un acompañante. “Ojalá que a través de esta nota alguien pueda ofrecerse”, dice
>El 1° de marzo piensa cruzar la frontera y recorrer durante 45 a 60 días el sur de Brasil. “No es un viaje de playa, sol y mar: es un trabajo de difusión”, aclara de entrada. El plan incluye 15 ciudades y unos 7.000 kilómetros, con un objetivo claro: llegar a Brasilia con el “ruido” suficiente como para abrirse paso en radios, canales de televisión y universidades; y hacer “prender” un proyecto que —según dice— todavía no termina de despegar en el país carioca.
Desde hace cinco años, su camioneta a gasura —un neologismo de su autoría que mezcla las palabras gas y basura— se volvió conocida en España, México y distintos países de América Latina. Brasil, sin embargo, sigue siendo una cuenta pendiente. “Hace un año armé redes, un sitio web y un canal de YouTube en portugués, pero no hubo repercusión. Por eso decidí viajar con el auto: para que la gente lo vea, lo toque y me haga entrevistas”, cuenta desde la localidad cordobesa de Anisacate, donde vive junto a su pareja, Fabiola.A cambio, Ramos ofrece una travesía casi de ciencia ficción: un vehículo que funciona con residuos secos y una red de contactos que le prometen “combustible” gratis ciudad por ciudad. “Tengo esperanza de que este viaje sirva de algo”, resume. “Que pueda irme de este mundo habiendo dejado una semillita”.
Edmundo Ramos es un ingeniero que logró lo que durante años parecía un delirio: Antes de decidirse a recorrer Brasil, Ramos pasó por algo parecido a un bautismo de fuego cuando recorrió la Ruta 40 a bordo de su Ford Ranchera modelo ‘83. “Fue como tirarme a la pileta sin saber si había agua”, cuenta. “Cada vez que llegaba a una ciudad tocaba puertas y preguntaba qué residuos generaban, cuántos había, si me los regalaban o me los cobraban y si estaban secos, porque yo los prendo fuego y utilizo el humo”, recuerda.Esta vez, Ramos decidió no improvisar. El año pasado hizo un previaje por el sur de Brasil, pero con un vehículo particular. “Fui recorriendo ciudades donde sabía que había producción de carbón y pregunté si me regalaban la carbonilla”, cuenta. La negociación tuvo un costado un poco absurdo. “Imaginate: un argentino en Brasil, con un portugués rudimentario, hablando de un auto que anda con basura… y sin el auto. Al principio me miraban con un poquito de desconfianza”, dice y se ríe.
El viaje está planificado al detalle. Ramos calcula un día de manejo entre ciudad y ciudad y dos días de parada para tareas básicas: mantenimiento del vehículo, limpieza, descarga de cenizas y carga de carbonilla. En total, son 15 ciudades y un cronograma estimado de 45 días, aunque admite que puede estirarse hasta los 60 si surgen entrevistas o invitaciones a dar charlas.
En un video que publicó en Instagram, enumera —uno por uno— las personas que lo esperan en el camino. Entre todas las paradas, Goiânia ocupa un lugar especial. Allí está Cirilo, un carbonero que, luego de la desconfianza inicial, terminó entusiasmado al entender el potencial del proyecto. “Ellos hoy pagan para que se lleven la carbonilla. Si esto prende, ese residuo puede empezar a tener valor. Un kilo de carbonilla produce la misma potencia en un auto que un litro de nafta o de gasolina: lo ven como un futuro promisorio”, dice.
—Buscás copiloto o personas que quieran sumarse en caravana con otro auto. ¿Todavía no apareció nadie?—Lancé la convocatoria en diciembre y el entusiasmo inicial fue muy grande: en total aparecieron unas 50 personas. Pero poco a poco se fueron bajando. Muchos pensaban que yo iba a pagar todos los gastos; otros creían que iba a ser un viaje de playa, mar y sol. A algunos después se les complicó. Ganas no faltan, el tema es que no todos cumplen con las condiciones mínimas: tener registro vigente, experiencia de manejo y, sobre todo, tiempo disponible.—Si cada uno va en su auto, después cada cual verá si alquila un hotel o va en carpa. Ahora estoy más enfocado en la caravana, porque mi señora todavía no sabe si va a poder acompañarme y siempre conviene tener otro vehículo por si surge algún inconveniente. A partir del 15 de febrero voy a empezar a definir el tema del copiloto. Quiero tener entrevistas por zoom o personales, para ver cómo convivimos, porque hay muchos tipos de personalidades: algunas son más fáciles de llevar y otras más complicadas. Ya hay un par de candidatos que tienen drone, cámaras, saben editar, y eso a mí me ayudaría muchísimo para la difusión en mis redes, tanto en español como en portugués. Capaz se puede hacer un documental y publicar en YouTube.
—Sí. Salgo el 1° de marzo. La travesía tiene que ser entre marzo y abril, que es la época seca en Brasil. En temporada de lluvias, no podría hacerlo porque los residuos están tirados al aire libre y, si están mojados, no me sirven.
—¿El auto es el mismo con el que recorriste la Ruta 40 o le hiciste alguna modificación para este viaje?—Si por algún motivo no conseguís residuos o están mojados, ¿qué margen de autonomía tenés para seguir viaje?
—¿Qué te gustaría generar entre los brasileros cuando vean tu auto a basura?
Fuente: telam
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