11/02/2026
Por qué la vacuna contra el herpes zóster se perfila como estrategia para prevenir la demencia
Fuente: telam
Una investigación en Canadá postuló los posibles beneficios de esta estrategia. Los datos y el análisis divulgados en The Lancet
>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la demencia constituye la séptima causa de muerte a nivel global y está entre las principales fuentes de discapacidad y dependencia en la población de adultos mayores.
Uno de los caminos que explora la ciencia para abordar esta problemática se centra en la La evidencia reciente proviene de Canadá, donde una cohorte de casi 250.000 personas en Ontario fue analizada para evaluar el vínculo entre la vacunación contra el herpes zóster y la incidencia de demencia.
Según analizó Bernard Chan, del Hospital Universitario Nacional en Singapur, en un artículo para The Lancet, las conclusiones resultan prometedoras en el contexto de la salud pública internacional.La comparación entre individuos nacidos en el mes inmediatamente previo y posterior al umbral de elegibilidad arrojó diferencias significativas. En concreto, se detectó que haber nacido justo antes del corte se asoció con una reducción de 2,0 puntos porcentuales en la probabilidad de ser diagnosticado con demencia (intervalo de confianza del 95 %: 0,4–3,5; p=0,012), en contraste con quienes nacieron inmediatamente después.
Estos resultados han sido coherentes con los datos registrados en países como Australia y Gales, donde programas de vacunación similares han sido objeto de investigación. En todos los casos, destaca la reproducibilidad de los hallazgos e incluso la detección de patrones demográficos particulares: la protección confiere mayores beneficios a las mujeres, un fenómeno recurrente en los distintos estudios nacionales citados en The Lancet.
El artículo destaca el efecto positivo tanto de la vacuna de virus vivo atenuado como de las formulaciones recombinantes en la reducción del riesgo de demencia y deterioro cognitivo leve. Este hallazgo sugiere la posibilidad de que la inmunización contra herpes zóster pueda ofrecer protección a lo largo de diferentes fases previas a la enfermedad.
Según el artículo de The Lancet, el eje central de la discusión actual reside en los mecanismos biológicos implicados.
Y sumó: “Comprender estos mecanismos es necesario si se quieren aprovechar al máximo los beneficios en salud pública de estas observaciones. En un mundo ideal, se obtendrían pruebas verdaderamente aleatorizadas de la protección frente a la demencia”.
“Existe una literatura extensa que vincula los virus del herpes y las patologías moleculares subyacentes a la enfermedad de Alzheimer, pero el virus varicela zóster también puede ejercer profundos efectos sobre la patobiología de vasos pequeños y grandes”, dijo Chan.
Una reciente investigación de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California (USC) ha identificado que la vacuna contra el herpes zóster no solo ofrece protección frente a esa infección, sino que también se vincula con un envejecimiento biológico más lento en adultos mayores. Estos resultados sugieren que los beneficios pueden persistir durante años después de la inmunización, aportando un nuevo enfoque sobre el impacto de las vacunas en la salud y longevidad, según la publicación en las Revistas de Gerontología, Serie A: Ciencias Biológicas y Ciencias Médicas.
Crimmins explicó que los beneficios inmunológicos derivados de la vacuna persisten a lo largo del tiempo. Advirtió asimismo sobre la importancia de realizar investigaciones complementarias —especialmente ensayos longitudinales y experimentales— para examinar a fondo la naturaleza de esta relación. Resaltó que este conjunto de hallazgos fortalece la literatura científica que sostiene que “las vacunas podrían desempeñar un papel en las estrategias de envejecimiento saludable, más allá de la simple prevención de enfermedades agudas”.
El equipo de investigación sugiere que estos resultados robustecen la hipótesis acerca de cómo las vacunas pueden impactar en el envejecimiento general, no solo defendiendo frente a enfermedades específicas. Para Jung Ki Kim, profesor asociado de investigación en gerontología y primer autor del estudio, la inmunización “podría contribuir a un envejecimiento más saludable”, principalmente porque reduce la inflamación crónica de bajo grado, un factor común en múltiples trastornos relacionados con la vejez como las cardiopatías, la fragilidad o el deterioro cognitivo. Kim puntualizó que este fenómeno se conoce como “inflamación” y subrayó que “la vacuna podría contribuir a un envejecimiento más saludable”.Según Kim, investigaciones recientes refuerzan la idea de que vacunas desarrolladas para adultos —incluidas las del herpes zóster y la gripe— estarían asociadas con “menores riesgos de demencia y otros trastornos neurodegenerativos”, como señaló a la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC. Añadió que “este estudio se suma a la evidencia emergente de que las vacunas podrían desempeñar un papel en la promoción del envejecimiento saludable al modular los sistemas biológicos más allá de la prevención de infecciones”.
Para comprender el alcance de estos beneficios, el equipo comparó el envejecimiento cronológico —marcado únicamente por la edad según el nacimiento— con el envejecimiento biológico, que alude a la manera divergente en que órganos y sistemas envejecen en distintas personas. El estudio destacó que dos individuos de 65 años pueden presentar perfiles biológicos disímiles: uno conservar parámetros equivalentes a los de una persona más joven, mientras el otro exhibe signos de degeneración acelerada.El informe evidenció que los vacunados registraron niveles promedio de inflamación considerablemente menores, un envejecimiento epigenético más lento, así como calificaciones generales de envejecimiento biológico inferiores si se los compara con personas no inmunizadas. Estos resultados permiten aproximarse a los mecanismos mediante los cuales la vitalidad inmunológica influye en el envejecimiento.
Kim planteó que los resultados resaltan un aporte que excede la prevención aguda: la vacuna podría convertirse en una herramienta valiosa en estrategias más amplias orientadas a incrementar la resiliencia fisiológica y frenar el avance de los procesos propios del envejecimiento, principalmente por su efecto en la disminución de la inflamación crónica.
Aunque los expertos coinciden en que el envejecimiento implica procesos biológicos complejos y multidimensionales, el estudio propone que la vacunación puede convertirse en una estrategia relevante para atenuar la inflamación sistémica, moderar el deterioro epigenético y transcriptómico, y contribuir así a una mayor calidad de vida con el paso de los años.
Fuente: telam
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