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09/02/2026

La novela de Pablo Sirven sobre Sallustro, el empresario asesinado por el ERP: “Me mataron de la manera más artera que se puedan imaginar...”

Fuente: telam

El periodista recurre a la ficción para narrar el secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro, directivo principal de FIAT Argentina, que marcó uno de los episodios más impactantes de la violencia política en la década de 1970

>El secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro, directivo principal de FIAT Argentina, marcó uno de los episodios más impactantes de la violencia política en la década de 1970, un periodo en que el país se vio sacudido por tensiones empresariales, enfrentamientos gremiales y la actividad de organizaciones armadas como el ERP. El episodio, que mantuvo en vilo a la sociedad durante tres semanas en 1972, es el eje narrativo de la nueva novela de Pablo Sirvén: Operación Sallustro.

La narración se articula a través de las voces de Sallustro y Nahuel Sima, un joven de clase alta que se involucró en el Ejército Revolucionario del Pueblo y cuya experiencia evidencia tanto las fracturas internas de su grupo como los propios conflictos del país. La alternancia de estas perspectivas ofrece un retrato multifacético de la época.

Sirvén nació en Buenos Aires y ocupa la secretaría de redacción en el diario La Nación. Publica columnas dominicales sobre política y comunicación, y también es una presencia habitual en la radio, según informa la descripción biográfica. Operación Sallustro se añade así a una producción literaria que incluye títulos como Perón y los medios de comunicación y Esteban Bullrich, guerrero del silencio, este último declarado de interés para la Comunicación Social por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Me mataron de la manera más artera que se puedan imaginar: un balazo en el pecho y otro en la nuca.

Lejos de ser ideólogos esclarecidos que hacían justicia por mano propia contra el “capitalismo explotador”, que supuestamente yo representaba, terminaron siendo unos pobres forajidos improvisados y asustados. Se perdieron el negoción de su vida, un rescate multimillonario que ya estaba prácticamente en sus bolsillos, si no hubiesen hecho las cosas tan mal. Pero eran torpes y sanguinarios, por mucho que intentaran mostrarse casi gentiles durante los veintiún días que duró mi cautiverio. Digo “casi” porque para atraparme me dieron un golpe que me dejó nocaut y en todo ese lapso me tuvieron de aquí para allá escondiéndome en sótanos y cuartuchos abominables del Conurbano.

En mi época, salvo en la industria automotriz y en el ámbito empresario en general, el gran público tampoco tenía la menor idea de quién era yo.

Era un hombre poderoso y, aunque no me daba corte. con eso, por debajo de mi dirección había cerca de veinte mil empleados distribuidos entre nuestras distintas plantas fabriles, oficinas de administración y concesionarias. Abastecíamos al treinta por ciento del mercado automotor argentino; éramos la filial Fiat más importante fuera de Italia. Liderábamos la fabricación de vehículos, tractores, material ferroviario y motores diésel del país. Desde la Argentina empezábamos a expandirnos al resto del continente.

Los guerrilleros, que supuestamente venían a mejorar la vida de los argentinos con su jacobinismo mal entrazado e impiadoso, lo único que lograron fue abrir la puerta de nuevos infiernos Resultaron la excusa ideal para que el país retrocediera más aún en lo económico y en lo social hasta profundidades desconocidas.

Mi rostro decoró tapas de periódicos y revistas, especialmente en la Argentina y en Italia, país donde no había nacido pero que era mi patria.

Para la mayoría de la gente mi vida comenzó cuando me secuestraron y terminó cuando la muerte vino por mí Una biografía absurda y vertiginosa que tuvo un frondoso “antes” que hoy me propongo contar a grandes pantallazos.

Fuente: telam

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